Elecciones en Ecuador: en un contexto de incertidumbre y crisis sanitaria se lanza la campaña

El país latinoamericano inicio este jueves la campaña electoral para elegir al próximo presidente que gobernara los siguientes cuatro años. A un clima minado de tensiones políticas, se le suman la crisis económica y sanitaria producto del coronavirus. Quien asuma el poder el próximo 07/02 tendrá grandes problemas fiscales que resolver.
jueves, 31 de diciembre de 2020 · 18:53

Este jueves 31/12 arranca oficialmente la campaña electoral para elegir al próximo presidente electo que gobernará durante cuatro años un Ecuador fuertemente golpeado por la crisis del coronavirus, por sus deudas y por el déficit fiscal.

Según el calendario del Consejo Nacional Electoral (CNE), la campaña se extenderá hasta el 04/02 teniendo lugar, además, un debate presidencial el 17/01. Los comicios están previstos para el 07/02. En caso de que ninguna fórmula logre la mayoría absoluta o el 40% de votos válidos y una diferencia mayor de 10 puntos sobre el segundo, habrá una segunda vuelta el 11/04. Además de presidente y vicepresidente, los ecuatorianos acudirán a las urnas para elegir 137 asambleístas y cinco parlamentarios andinos.

Estas elecciones cuentan con un record histórico de 16 candidatos calificados que aspiran a suceder en el cargo a Lenin Moreno, quien terminará su mandato el próximo 24 de mayo. Sin embargo, la carrera electoral comienza repleta de dudas, impugnaciones y fuertes tensiones entre los partidarios del expresidente Rafael Correa y sus detractores.

Las autoridades electorales están inmersas en la discusión de si aprobar o no la participación de Álvaro Noboa, un aspirante a la candidatura proveniente del movimiento Justicia Social. El debate se dio debido a que Noboa renunció inicialmente en pro de un candidato de consenso para que frenara el regreso del correísmo. Como llegó tarde a las primarias internas de su organización política, el CNE le prohibió formalmente lanzarse a la campaña. Frente a esto, su partido acudió al Tribunal Contencioso Electoral, órgano que dirime los recursos o reclamos ante las decisiones de la autoridad electoral, quien aprobó su candidatura.

La aparición de Noboa abrió la posibilidad de que todas las personas que no quieren dar su apoyo a Guillermo Lasso, de la alianza conservadora CREO-PSC, ni a Andrés Arauz, el candidato respaldado por el expresidente Rafael Correa, inclinaran su voto hacia él.

En un Ecuador sumido en una gran crisis económica y sanitaria, estas elecciones sólo propician aún más el clima de incertidumbre. Que haya esta gran cantidad de candidatos, tanto a nivel presidencial como para integrar la Asamblea Nacional, lejos de ayudar a la población, lo que genera es entorpecer el voto. Como consecuencia, muchas personas decidirán su voto recién  cuando se encuentren frente a las urnas y a las boletas.

Según expertos, los candidatos con opciones fácticas de pasar a segunda vuelta ofrecen proyectos de país totalmente distintos entre sí. Por un lado, el izquierdista Andrés Arauz, respaldado por el expresidente Rafael Correa sentenciado por corrupción y quién se encuentra en Bélgica, propone retomar un modelo con más intervención estatal y menos participación del sector privado, estrechando lazos con países acreedores como Rusia y China y generando un distanciamiento respecto al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a Estados Unidos.

Por su parte, el centroderechista Guillermo Lasso le daría prioridad al sector privado como generador de trabajo y riqueza y buscaría incrementar la relación con el país norteamericano y con el FMI.

Sea quien fuere que gane la banda presidencial, heredará un país con grandes problemas fiscales. Rafael Correa terminó su gobierno con una economía sobreendeudada y un presupuesto en donde siempre los gastos eran superiores a los ingresos, llegando a una brecha que oscilaba entre el 4 y el 7% del PBI nacional. Aunque Lenin Moreno no logró cumplir con todos los deberes, el mandatario consiguió renegociar la deuda con sus acreedores, una quita de 1.500 millones, rebajar la tasa de interés y la llegada de recursos del FMI.

En el escenario actual, es sumamente importante y necesario promover que la mayor parte de la ciudadanía posible participe de las elecciones, al mismo tiempo que se tiene presente el cuidado de la salud. Pero no se deben vulnerar derechos políticos con la excusa de la pandemia.

Sin embargo, la indefinición de los electores parece ser muy alta y las grandes concentraciones que vulneran las medidas contra la propagación del Covid-19 son cada vez más notorias.