Argentina y Brasil: la unión que hace la fuerza

La pandemia por el Covid-19 incrementó el debilitamiento de las relaciones entre Argentina y su principal socio comercial. Los desafíos para superar esta situación son enormes, sin embargo las ventajas que esto traería a la economía de nuestro país también lo son.
miércoles, 23 de diciembre de 2020 · 19:18

Las relaciones bilaterales entre Argentina y Brasil se siguen debilitando y, claramente, la pandemia por coronavirus no ayudó a revertir esta situación. En suma, la asunción del presidente Alberto Fernández en enero de este año trajo consigo cruces con Jair Bolsonaro y chicanas entre el país vecino.

Brasil es el principal socio comercial de Argentina, tanto en exportaciones como en importaciones, mientras que nosotros somos la tercera fuente de importaciones brasileñas y el cuarto destino de nuestras exportaciones. Sin embargo, hubo cuatro meses de este año en los que por primera vez en tres décadas el país liderado por Bolsonaro dejó de ser el principal socio comercial de la Argentina, ocupando su lugar China.

No debemos dejar pasar la rivalidad creciente entre Estados Unidos y el país asiático. Un contexto en donde Brasil, además, perdió grados de autonomía al alinearse prematuramente a USA y hasta ha ofendido a China, su principal destino exportador.

Escenarios ante la pandemia mundial.

En los primeros nueve meses del 2020, el Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil acumuló una caída interanual del 5%, mientras que el último informe de relevamiento de Expectat de Mercado (REM) del Banco Central Argentino estima que la economía de nuestro país caerá un 11,6%.  

Aunque en el tercer trimestre el PBI brasilero creció un 7,7%, estuvo por debajo de las proyecciones del gobierno que alcanzaba el 8,3%. Además, la pobreza se redujo cerca de un 20%.  No obstante, estos datos están influidos por la baja base comparativa. Los períodos anteriores fueron los más afectados por la parálisis de la actividad producto del Covid-19. Con la apertura gradual de los últimos meses se produjo una reactivación de la economía, impulsada además por las ayudas mensuales del gobierno a 67 millones de personas, la cual será quitada a fin de año por lo que el panorama no es muy alentador. Las políticas del presidente Bolsonaro, que se basaron en priorizar la economía en lugar de la sanidad, no serán suficientes para evitar que la misma termine el año en números rojos.

La situación de Argentina tampoco es la mejor. A diferencia de nuestro vecino, el presidente Fernández procuró darle prioridad a la cuestión sanitaria frente a la economía en la pandemia que azota al mundo. Ya sumidos en una crisis económica que venía de años previos, la pobreza subió a 44,2% según los datos del Observatorio de Deuda Social de la UCA.

Relaciones bilateral en el actual contexto hostil.

Las exportaciones argentinas a Brasil en el período de enero a agosto cayeron 31,2% interanual, siendo la baja más alta entre los dos principales socios comerciales. Por su parte, las exportaciones a China en el mismo periodo subieron un 8,8%. El rubro más afectado fue de las manufacturas industriales. En suma, también preocupa los números en rojo que tiene Argentina en la balanza comercial con Brasil. Según un análisis del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, el comercio bilateral tuvo resultado deficitario para el país durante 16 años, desde 2004 hasta 2019.

Otro dato importante es que Brasil está cuarto en el ranking de países que más invierten en la Argentina. Pero la pandemia y sus impactos han debilitado aún más este vínculo.

Estamos frente a un escenario incierto y que es de vital importancia revertir ya que nuestra economía local depende de Brasil para poder crecer y la misma se vería beneficiada por la recomposición del vínculo. Los socios comerciales deben limar sus asperezas ideológicas e instar a la cooperación y al diálogo. De este modo, modificar, también, su estrategia dentro del Mercosur para lograr una mayor apertura hacia el mundo y posicionarse como socios confiables. El desafío de recomponer y desarrollar la relación bilateral es enorme, pero las ventajas que traería para la economía también lo son.