El Brasil de Bolsonaro manchado por la corrupción

Asumiendo el poder en enero del 2019, el líder de ultra derecha se presentó como el candidato que venía a aplicar “mano dura” en Brasil y en cuya gestión la corrupción no iba a tener lugar. ¿Qué pasó?
martes, 22 de diciembre de 2020 · 20:47

Pareciera no ser suficiente la tasa de aprobación (37%) del gobierno de Jair Bolsonaro para evitar cualquier proceso de destitución y así lograr una reelección en 2022. Un nuevo caso de corrupción vuelve a atravesar su administración. Esta vez, por parte de uno de sus aliados más cercanos, el pastor Marcelo Crivella, alcalde de Rio de Janeiro.

El funcionario estaba siendo investigado por su participación en un esquema llamado “QG de la coima”, en el cual empresas que querían cerrar contratos con la alcaldía debían pagar sobornos. Crivella debía finalizar su mandato el 31 de diciembre, tras haber sido duramente derrotado en las elecciones municipales por Eduardo Paes.

El alcalde había recibido el apoyo del presidente en las pasadas elecciones locales. Además, el año pasado dos de los hijos de Bolsonaro, Carlos y Flavio, se unieron al partido de Crivella. Sin embargo, ni el líder brasilero ni sus hijos se manifestaron sobre lo sucedido en el día de la fecha.  

Rio está bajo la mirada de todos una vez más por el involucramiento de una de sus principales autoridades en escándalos de corrupción. El 28 de agosto, el gobernador del estado, Wilson Witzel, fue suspendido de su cargo por presuntos desvíos en recursos destinados al combate a la pandemia del Covid-19.

Bolsonaro asumió la presidencia en enero del 2019 en un contexto en donde la izquierda terminó de fracasar luego del macro caso de corrupción “Lava Jato”, por el que Lula da Silva, líder del Partido Trabajador, fue condenado a 12 años de prisión. Fue el hartazgo de la sociedad producto de estos hechos de corrupción, la recesión económica, el desempleo y los problemas de inseguridad lo que llevó al actual presidente a ganar las elecciones del 2018.

En su discurso, el líder brasilero se presentaba como una persona alejada de la corrupción y alguien con mano dura que iba a enderezar el país. Sin embargo, sus promesas y su discurso de campaña no se condicen con la realidad.

No sólo fue uno de los presidentes que peor manejó la pandemia de coronavirus, dejando a Brasil con una cifra de más de 7 millones de casos confirmados y más de 187 mil muertos, sino que también su gestión se vio manchada por la corrupción que él mismo dijo que venía a combatir.  Las mismas problemáticas siguen afectando a la población de Brasil, hoy acrecentadas por el Covid-19: el desempleo alcanzó un record histórico el pasado mes de noviembre.

En suma, Bolsonaro ya tiene un claro adversario político,  João Doria, gobernador de San Pablo, quien ha aumentado notoriamente su imagen positiva tras presentar una campaña de inmunización contra el coronavirus para su estado prevista para el próximo 25 de enero.

¿Llegará el actual líder de ultra derecha al final de su mandato o sufrirá su gran temido proceso de destitución antes de lograrlo? En caso de que se dé el primer hecho, ¿volverán en su contra como un bumerán los resultados de las elecciones que lo llevó a ser presidente de Brasil en 2019?