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SALT LAKE CITY

La Iglesia Mormona refuta acusaciones; el problema es el secretismo financiero

Según una denuncia revelada por The Washington Post, desde 1997, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ha acumulado cerca de US$ 100.000 millones en contribuciones de los fieles, sin haber hecho nunca una contribución benéfica, tal como anunciaba. Autoridades de la Iglesia Mormona defienden a la institución, alegando que la gran mayoría de los fondos son utilizados de manera expeditiva para satisfacer las necesidades de la Iglesia en crecimiento, incluyendo más templos, educación, trabajo humanitario y esfuerzos misionarios. Sin embargo, una porción es guardada como "una reserva prudente para el futuro". El caso destapa la olla sobre cuestionamientos profundos por parte de algunos de sus fieles al secretismo que maneja la institución en lo financiero.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días respondió el martes 17/12 a una denuncia presentada por un excolaborador ante el Servicio de Impuestos Internos (IRS) de USA.

David A. Nielsen, exadministrador de inversiones de la Iglesia Mormona acusó a la institución religiosa de acumular dinero que, según anunciaban, era para caridad, y de utilizarlo para invertir en empresas. La Iglesia, según el "soplón", habría acumulado cerca de US$ 100.000 millones en fondos libres de impuestos. Se trata de dinero que surge de donaciones de los fieles, explica la CNN, a quienes se asegura que es para obras benéficas.

La denuncia de Nielsen asegura que este dinero fue invertido en el brazo de inversiones de la Iglesia, llamado Ensign Peak Advisors, pero que en 22 años no ha sido distribuido en causas benéficas. Según la denuncia revelada por el Post, desde 1997 Ensign ha acumulado cerca de US$ 100.000 millones sin haber hecho nunca una distribución benéfica.

Ensign está registrada ante las autoridades como una organización de apoyo y servicios auxiliares a la Iglesia mormona. Esto le permite operar como una organización sin fines de lucro y hacer dinero libre de impuestos. La exención requiere a Enisgn operar exclusivamente con propósitos religiosos, educacionales o de alguna forma de caridad; una condición que, según Nielsen, no se cumple.

"Las acusaciones que están circulando están basadas en una perspectiva angosta e información limitada", dijo la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en un comunicado.

Autoridades de la Iglesia aseguraron que la gran mayoría de los fondos son utilizados de manera expeditiva para satisfacer las necesidades de la Iglesia en crecimiento, incluyendo más templos, educación, trabajo humanitario y esfuerzos misionarios. Sin embargo, una porción es "guardada metódicamente a través del manejo financiero sabio y la construcción de una reserva prudente para el futuro".

Este principio financiero, alegan, está en las enseñanzas de los textos sagrados.

"La Iglesia cumple con todas las leyes que se aplican a nuestras donaciones, inversiones, impuestos y reservas. Continuamos dando la bienvenida a la oportunidad de trabajar con las autoridades para responder preguntas que ellos pudieran tener."

Sin embargo, este caso, es solo uno de los dilemas que enfrentan los fieles que siguen a la Iglesia Mormona, escribió Peggy Fletcher Stack de The Salt Lake Tribune:

"Para muchos en los más de 16 millones de miembros que tiene la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cuestión más amplia es cómo gasta sus enormes fondos la fe basada en Utah, y por qué no comparte esa información con sus adherentes."

Los debates sobre las finanzas de la Iglesia, explica Fletcher, vienen desde hace décadas.

Según Peter J Reilly de la revista Forbes, la denuncia presentada por Nielsen no amerita la atención del IRS.

"El argumento es que una fundación privada debería distribuir el 5% de sus activos. Ensign no es una fundación privada. Es un brazo auxiliar integrado a la Iglesia. Y no hay nada en la legislación tributaria que impida a las iglesias acumular riquezas."

Sin embargo, según Reilly, que no haya nada que debería mirar el IRS no quiere decir que no haya discusión posible. En foros de exmiembros de la Iglesia, apunta, está repleto de mensajes cuestionando la acumulación de riqueza. El problema es la falta de transparencia sobre las finanzas.

El compromiso de la Iglesia de mantener sus gastos secretos para evitar críticas, escribió la columnista Jana Riess del Religion News Service, presumiblemente para evitar críticas, ha "abierto la puerta a más críticas."

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