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17/9

La elección más caliente y rara de la historia israelí, donde la esperanza de la izquierda es la ultraderecha

Mar, 17/09/2019 - 11:57am
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Por Urgente24

Israel acude nuevamente a las urnas tras el fracaso de Netanyahu en formar gobierno después de las elecciones de abril. "Bibi" busca su 5º mandato enfrentándose al centrista Benny Gantz. Sondeos previos muestran un estrecho margen entre ellos y la posibilidad de que a ninguno le alcance para formar gobierno. La clave del resultado estará para el especialista Aaron David Miller, en la participación electoral: si es baja favorece a Netanyahu. Recordemos que Bibi no pudo formar gobierno la última vez porque su exministro de Defensa, Avigdor Liberman, de la derecha laica, le pedía una ley que obligara a los estudiantes ultraortodoxos a entrar en el Ejército a cambio de su apoyo. Los aliados ultraortodoxos del Primer Ministro la rechazan. Paradójicamente, el freno a Netanyahu podría estar otra vez en Liberman, apunta Miller, quien considera esta votación "el hecho político más tenso e incierto, y que podría tener mayores consecuencias, en la historia de Israel."

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Este martes 17/9, Israel va a las urnas por segunda vez en 5 meses, en una elección que decidirá si extiende o no el mandato del Primer Ministro, Benjamín "Bibi" Netanyahu. Su principal contrincante es el exjefe militar, Benny Gantz, de la alianza centrista Azul y Blanco. 

Bibi, quien busca su 5º mandato como primer ministro, enfrenta cargos por corrupción y ha prometido anexar hasta un tercio de Cisjordania si es reelecto. En entrevista con la Radio del Ejército de Israel, dijo que pretendía "extender la soberanía sobre todos los asentamientos", incluidos "sitios que son importantes para la seguridad o que son importantes en términos de patrimonio histórico." 

Los Acuerdos de Oslo dividieron la región palestina de Cisjordania en 3 sectores administrativos denominados áreas A, B y C. El área A está administrada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el área B está bajo control administrativo mixto entre la ANP y el Ejército israelí, el área C, aquella en la que se encuentran los asentamientos israelíes, está completamente administrada por Israel. En las áreas  A y B viven cerca de 3 millones de palestinos, explica Wikipedia, mientras que en el área C viven unos 300.000 palestinos y alrededor de 389.250 israelíes, distribuidos en 135 asentamientos, considerados ilegales bajo el derecho internacional. 

Gantz también ha mostrado apoyo a anexar ciertos territorios palestinos y ha prometido emplear "fuerza desproporcionada" para frenar los ataques desde Gaza.

Como en cada elección israelí, la seguridad ha sido un asunto central, apuntó el diario The Guardian.

Los oponentes de Netanyahu buscaron mostrarlo como indeciso y miedoso a confrontar. Durante un ataque reciente con cohetes desde Gaza, publicó el diario Haaretz el lunes 16/9, Netanyahu había considerado lanzar una operación militar a la franja que hubiese retrasado las elecciones, pero sus asesores se lo desaconsejaron. El Gobierno negó esa información. Lo cierto es que el martes 10/9, el Primer Ministro tuvo que ser evacuado de un acto electoral en la ciudad costera de Ashdod, cuando 2 misiles fueron lanzados desde Gaza por la Yihad Islámica. Finalmente fueron interceptados por el escudo defensivo Cúpula de Hierro.

Gantz, quien dirigió en 2014 la última guerra contra Gaza, acusó a Netanyahu de haber abandonado a sus partidarios en el acto mientras él se ponía a salvo.

En la noche del martes, Israel bombardeó 15 posiciones de Hamas y de otras milicias palestinas en la franja, en represalia.

La razón por la que los israelíes deben volver a las urnas es que Netanyahu no pudo formar gobierno tras los resultados de la votación anterior, encerrado entre la derecha laica representada por su exministro de Defensa, Avigdor Liberman, y la ultraortodoxia. El tema de fondo es la fricción entre la población secular y la religiosa.

Liberman -del partido Yisrael Beiteinu- quería que se garantizara una ley que obligara a los estudiantes ultraortodoxos a entrar en el Ejército a cambio de su apoyo. Los aliados ultraortodoxos del Primer Ministro rechazan esa ley. Ante la imposibilidad de llegar a un acuero, el Knesset (Parlamento israelí) aprobó una ley presentada por el Likud (partido de Netanyahu) para disolverse y llamar a nuevas elecciones, para evitar así que el Presidente, Reuven Rivlin, encargase a otro miembro formar gobierno. 

En esta ocasión, las encuestas de intención de voto no dan un claro ganador.

"Ninguno de los principales sondeos prevé que la formación de un Ejecutivo para los dos principales bloques (el de derechas con los ultraortodoxos y el de partidos de centro y de izquierda) sea viable, lo que acerca la posibilidad de un Gobierno de unidad con los dos principales partidos: el Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu, y Azul y Blanco, que lidera Beni Gantz", explica el diario La Vanguardia. Los sondeos pronostican alrededor de 32 escaños a cada uno de ellos, del total de 120 que conforman el Knesset. 

Los partidos con los que el actual Primer Ministro pretende formar gobierno son el ultraderechista Yamina, que obtendría alrededor de 9 diputados, y los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, que conseguirían 7 cada uno. Si estas predicciones se cumplen, Netanyahu alcanzaría alrededor de 55 escaños, 6 menos de los 61 necesarios para tener mayoría simple en la Cámara.

Por el lado de Gantz, pretende formar gobierno inicialmente con la Unión Democrática y la alianza Laborismo-Guesher, que alcanzarían alrededor de 5 asientos cada uno, según los últimos sondeos. Estos, sumados a los que obtendría Azul y Blanco, sumarían 42.

Por otro lado, se espera que Lista Unida, compuesta por partidos árabes, obtenga 11 escaños, manteniendo su posición de no sumarse a ningún gobierno.

Esto dejaría a Liberman, con los alrededor de 10 asientos que le dan las encuestas, otra vez con la llave del Ejecutivo. Pero su postura ultraderechista y de férrea defensa del laicisimo le dificulta negociar con cualquiera de los 2 bloques.

"Cuando Avigdor Liberman se convierte en la esperanza de la centroizquierda en Israel, sabés que esta va a ser una elección extraña", tuiteó el el analista y negociador en Medio Oriente, Aaron David Miller.

"Sigo la política y elecciones israelíes desde hace 40 años y puedo decir que esta es el hecho político más tenso e incierto, y que podría tener mayores consecuencias, en la historia de Israel", explicó Miller en un video tuiteado por el instituto Carnegie Endowment.

Miller explica que esto se debe en parte a que esta es la segunda votación, luego de que se fracasara en armar gobierno tras las elecciones de abril.

Para Miller, todo dependerá de la participación. Si es baja, probablemente favorecerá a Netanyahu.

Según La Vanguardia, entonces, estos son los escenarios posibles tras la elección:

> Gobierno de unidad que incluya al Likud, Azul y Blanco y el partido de Liberman, dejando a los extremistas afuera del gobierno. El interrogante sería quién estaría a la cabeza y si incluiría a Netanyahu o no.

> Gobierno de unidad entre Likud y Azul y Blanco pero sin Liberman. Gantz mantiene la postura de no gobernar con Netanyahu, por lo que el Likud podría seleccionar otro candidato para liderar su partido.

> Netanyahu consigue mediar entre Liberman y la ultraortodoxia y forma una coalición de derechas y religiosos.

> Gantz lidera una coalición con Liberman y los partidos árabes.

> Coalición de derechas sin Liberman. Esto solo sería posible si los socios del Likud obtienen un resultado superior a lo que indican las encuestas.

Miller apunta los siguientes escenarios posibles:

> Que Netanyahu alcance 61 escaños.

> Que a Gantz le vaya mucho mejor que lo esperado, que los árabes participen más de lo esperado, que a los partidos de centroizquierda les vaya bien.

> Que haya un gobierno de unidad nacional porque Rivlin diga al Likud y a Azul y Blanco que no se puede volver otra vez a punto muerto y deben encontrar una salida.

> Por último, podría volver a llegarse a un punto muerto, con el prospecto de nuevas elecciones el año que viene. Esto representaría una crisis institucional para el joven país.