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TRAS VICTORIA DE JOHNSON

Bruselas pide Brexit ya pero la cuestión espinosa sigue siendo Irlanda del Norte

Boris Johnson obtuvo una mayoría que le debería permitir conseguir la rápida aprobación del Parlamento al acuerdo de salida que él ya pactó con la Unión Europea. La fuerza que representó el principal bloqueo a este acuerdo -que estipula una barrera aduanera marítima entre Irlanda y Gran Bretaña-, los norirlandseses del DUP, perdieron asientos. Es decir, sufrieron un voto castigo por su oposición al Brexit. La frontera irlandesa sigue siendo la cuestión más espinosa del asunto, con temores a que esta versión del Brexit traiga un resurgimiento de viejos odios sectarios. "La lava derretida del pasado fluye ardiente y peligrosa bajo la delgada costra del presente”, advirtió el obispo británico, John McDowell, en una carta que envió a Boris Johnson a fines de julio.

El Partido Conservador del primer ministro británico Boris Johnson, sacó en las elecciones del jueves 12/12 una mayoría arrasadora de 364 asientos en el Parlamento. El Partido Laborista de Jeremy Corbyn, su principal rival político, se quedó con 203 asientos. Los 'tories' aumentaron en 66 sus asientos respecto de la última conformación parlamentaria. Los laboristas bajaron 42.

Según explica el diario The Guardian, los conservadores 'se comieron' votos del laborismo en sus núcleos tradicionales, hacia el norte y el centro del país.

The Washington Post explica que esto fue gracias al discurso populista que prometió mayor gasto destinado a las fuerzas de seguridad, las enfermeras, las escuelas y los cuidados de los mayores. El objetivo fue ganar apoyo entre la clase obrera de las ciudades industriales.

Con esta configuración, Johnson permanecerá como primer ministro y, se espera, podrá conseguir que su versión del Brexit (acordada ya con Europa) sea aprobada por el Parlamento.

"En el próximo parlamento, la suma de todos los partidos contrarios al Brexit -SNP, Liberal Democrat, Sinn Féin, Plais Cymru, Social Democratic and Labour Party, Los Verdes, Alliance, y The Independent Group for Change- se queda en sólo 74 escaños. Por su parte, los partidarios de una renegociación con la UE para alcanzar un Brexit más contenido que el planteado por Johnson -Laboristas y DUP-, sólo han sumado 211 escaños. Entre ambos no pueden plantar cara al ratificado premier", explica el diario La Vanguardia.

Corbyn, quien hizo campaña bajo la promesa de llevar a cabo un 2do referéndum para volver a consultar sobre el Brexit, ha dicho que no será el líder de los laboristas en la próxima elección. Mientras tanto, la líder de los 'Lib Dems' (anti-Brexit), Jo Swimson, y el líder del DUP Westminster (el partido unionista de Irlanda del Norte), Nigel Dodds, han perdido sus asientos.

A los nacionalistas escoceses, en cambio, les fue muy bien, con lo que se especula que pronto podría haber un nuevo referéndum independentista escocés.

La fecha límite para la salida del Reino Unido de la Unión Europea es el 31/1, tras haber pedido una nueva prórroga. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, pidió este viernes al Parlamento británico ratificar "rápidamente" el acuerdo para “iniciar con serenidad, tranquilamente pero con gran determinación, la negociación sobre la fase siguiente”.

  • ¿Qué pasa con Irlanda?

El DUP, mayoritario entre la comunidad protestante norirlandesa, perdió 2 de los 10 diputados que tenía en las elecciones del 12/12 explica La Vanguardia, mientras que el Sinn Féin (antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano IRA, principal entre la católica), mantuvo sus 7 asientos (si bien no los ocupa porque se niega a jurar lealtad a la corona británica). Los otros 3 escaños en juego en Irlanda del Norte fueron a parar al Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP, nacionalista y moderado) y al multiconfesional Partido Alianza.

Esto quiere decir que hubo un voto castigo contra los unionistas del DUP por su posición sobre el Brexit, y su bloqueo al acuerdo negociado por Johnson con la Unión Europea.

Recordemos que una de las cuestiones más espinosas del Brexit es la frontera irlandesa.

El DUP rechaza el acuerdo de Johnson, que contempla que Irlanda del Norte se mantenga alineada con ciertas normas del mercado único, mientras que se establezca una barrera aduanera en el mar de Irlanda, entre la región y el resto del país, para controlar las mercancías que entren en el mercado interior de la UE a través de la frontera entre las dos Irlandas. 

"El miedo a un rebrote de la violencia en Irlanda del Norte en caso de un 'brexit' duro está justificado. El conflicto ha sido pacificado, pero no superado", explica Deutsche Welle, en relación al conflicto armado entre el Ejército Republicano Irlandés (IRA) -que tenía fuerte respaldo en la minoría católica- y el Ejército británico y grupos protestantes unionistas, que en las décadas de los '70 y '80, dejó cerca de 3.500 muertos -la mitad de ellos, civiles-.

Se teme que el restablecimiento de controles aduaneros y policiales en la frontera entre Irlanda y Gran Bretaña, podría conducir fácilmente a un "rebrote del viejo odio sectario", dijo la escritora Susan McKay a Deutsche Welle. "El Acuerdo de Viernes Santo pacificó el conflicto, pero no logró una verdadera reconciliación”.

"La lava derretida del pasado fluye ardiente y peligrosa bajo la delgada costra del presente”, advirtió en la misma dirección el obispo británico John McDowell en una carta que envió a Boris Johnson a fines de julio.

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