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EL AYATOLÁ CULPA A USA

Bancos quemados y crisis de legitimidad: Arde Irán y su patio trasero (el Líbano e Irak)

Mie, 27/11/2019 - 2:10pm
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Por Urgente24

Además de una crisis económica rampante, ocasionada en gran parte por las sanciones aplicadas por Estados Unidos, el régimen iraní enfrenta problemas serios de legitimidad. El famoso "¡Muerte a América!", eslógan gritado en protestas en los '80, se ha transformado en "¡Muerte al dictador!". Y los problemas no ocurren solo en territorio nacional sino en aquellos países donde Irán tiene mayor influencia: Irak y el Líbano. El ayatolá culpa a los exiliados en USA, Israel y Arabia Saudita por las manifestaciones en las que fueron quemados más de 700 bancos y 140 oficinas gubernamentales.

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No es solo Latinoamérica: en Medio Oriente, otros 3 países experimentaron fuertes protestas con ingredientes violentos. El último de ellos: la República Islámica de Irán, cuya economía está golpeada por las sanciones de USA y el alto gasto militar, con un fuerte desempleo y desplome de la moneda nacional.

El desencadenante fue un aumento del 50% en el precio del combustible. Eso desató primero la marcha de las autopistas, donde varios manifestantes dejaron sus autos estacionados en calles importantes y salieron a marchar. El gobierno cortó la conexión a internet para intentar sofocar las protestas pero no lo logró. La gran red estuvo bloqueada durante 5 días. 

Las protestas siguieron durante días de ira popular que se sintió en más de 100 ciudades a lo largo del país; bajo la demanda de la renuncia de los máximos líderes políticos. Hasta que este miércoles 27/11, en una reunión con miembros de su fuerza paramilitar Basij -que participó de la represión de las protestas-, el ayatolá, Alí Jamenei, dijo que la revuelta había sido "derrotada por el pueblo", según su sitio web oficial, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters. El ayatolá dijo que los disturbios formaban parte de una "conspiración muy peligrosa" orquestrada por exiliados en USA, Israel y Arabia Saudita. 

Según una estimación de Amnistía Internacional, la represión de las protestas ya ha dejado 143 muertos, aunque el régimen iraní afirma que el número de víctimas es menor (sin brindar cifra concreta alguna). El ministro de Interior, Abdolreza Rahmani Fazli, dijo que 731 bancos y 140 oficinas gubernamentales habían sido incendiados en disturbios, más de 50 bases utilizadas por las fuerzas de seguridad habían sido atacadas y aproximadamente 70 gasolineras también habían sido quemadas, en declaraciones publicadas por la agencia oficial de noticias, IRNA, sin especificar los sitios. 200.000 personas participaron de las protestas, agregó. El régimen iraní dijo que más de 1000 personas habían sido arrestadas, aunque según el Centro para los Derechos Humanos de Irán, un grupo con base en Nueva York, el número de arrestos estaba probablemente más cerca de 4000. 

El diario La Nación explica que es la tercera ola de protestas de gran magnitud que vive Irán en la última década. En 2009, cientos de miles de personas salieron a las calles a exigir la anulación de unos comicios que consideraban fraudulentos. A fines de 2017, hubo protestas con su epicentro en las regiones más pobres del país, motivadas por la carencia que padece parte de la sociedad. Ambas, como en este caso, fueron sofocadas a sangre y fuego, escribió Ricard González. Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional, el PBI de Irán se contraerá un 9,5% este año.

El artículo de González también destaca que además del tema económico, el régimen está teniendo problemas de legitimidad. En estas protestas, se escucharon eslóganes hostiles tales como "¡Muerte al dictador!" en oposición al clásico "¡Muerte a América!" que resonaba en los '80, después de la Revolución Islámica. 

Las protestas, explica Reuters, sucedieron cuando nuevas sanciones estadounidenses cortaron casi por completo las exportaciones de petróleo, y cuando movimientos de protesta similares acababan de ocurrir en Irak y el Líbano, en contra de gobiernos que incluyen facciones armadas vinculadas a Irán.

"Como en el Líbano y en Irak, 2 naciones con mucha influencia iraní, la cuestión es la corrupción rampante y el mal manejo de recursos por una teocracia hereditaria de ayatolás", escribió Gary Anderson en The Washington Times. "La posibilidad de que las manifestaciones en las calles puedan traer algún tipo de cambio en el mediano plazo en Líbano o Irak es mucho más alta que en Irán. El Líbano es una sociedad diversa con muchas sectas musulmanas y una fuerte minoría cristiana compitiendo por el poder con los shiitas, cuyas bases están principalmente en el sur del país. El poder shiita gira alrededor del hecho de que Hezbolá, apoyado y abastecido por Irán, puede intimidar a otros partidos con poder de fuego que es mayor que el del ejército regular."

Irak, en cambio, tiene una fuerte mayoría de población shiita, pero muchos resienten la influencia persa, a la que culpan por la corrupción de la casta hereditaria de los mullahs, que ejercen una enorme influencia sobre el gobierno.