PERIODISMO

El chavismo quiso comprar un diario en Madrid

Hugo Chávez Frías murió convencido de que había que comprar medios para controlar la opinión pública, no solamente en Venezuela sino a escala global. Por eso promovió la creación de Telesur, e inclusive, según se conoció en España, intentó comprar un diario en ese país. Sin embargo, la cuestión no es controlar medios sino, en todo caso, lograr que esos medios sean creíbles para la opinión pública. Esa es la diferencia entre Al Jazeera y la TV pública argentina, por ejemplo. El caso es muy interesante cuando en Caracas, Juan Domingo Cordero, cercano al chavismo, compró Globovisión, y el canal pierde audiencia y anunciantes, pasando a ser un medio subsidiado o sea que no es autosustentable. En la Argentina, Cristóbal López/Grupo Indalo compraron Radio 10, que dejó de ser la más escuchada, por ejemplo.

MADRID (El Confidencial Digital). El Gobierno de Hugo Chávez quiso comprar el desaparecido diario Público ( N. de la R.: simpatizaba con el socialismo español. Dejó de salir cuando José Luis Rodríguez Zapatero concluyó su mandato). Venezuela conoció la decisión de Jaume Roures de vender el periódico y presentó una oferta formal para controlar un medio de comunicación escrito en España.
 
Ocurrió en enero de 2012, apenas unas semanas antes del cierre definitivo del periódico. Jaume Roures llegó a negociar con varios inversores privados y entre ellos se encontraba el Gobierno de Venezuela.
 
El Ejecutivo de Hugo Chávez contrató a Mediapro a finales de 2011 para comprar casi un centenar de mochilas ‘Liveview’ (las que utilizan los reporteros en sus directos) para la televisión venezolana, TeleSur. Y Venezuela echó mano de una productora conocida mundialmente para adquirir estos dispositivos móviles.
 
El Gobierno venezolano estaba dispuesto a inyectar capital en Público, según se desvela en el libro ‘Papel mojado’, de la editorial Debate, publicado hace unos días y supervisado por Pere Rusiñol, ex adjunto a la dirección del periódico de Roures.
 
Hugo Chávez estaba interesado en incorporar accionistas de su cuerda al diario español a través de una compañía radicada en Holanda.
 
Es decir, Chávez o Venezuela nunca figurarían formalmente en el capital, ni, supuestamente, tampoco interferirían en la línea editorial o en la gestión. El objetivo del líder bolivariano sería ir apuntalando una serie de medios de comunicación por todo el mundo afines a él.
 
Chávez fue adquiriendo en los últimos años de su vida varios periódicos, como La Razón, de Bolivia, o La Jornada, de México. Con Público pretendía llevar a cabo una jugada similar.
 
El embajador de Venezuela en Madrid llegó, incluso, a reunirse en privado con directivos de Público cercanos a Roures. Un abogado con nexos con el Gobierno venezolano llegó también a explicarles el proyecto a los trabajadores de la redacción: les pidió, según se desvela en esta obra, “moderación para facilitar la operación”.
 
Incluso, una persona cercana al periódico (un abogado) se ofreció a desplazarse a Venezuela para ultimar los detalles de la operación. Sin embargo, este viaje se frustró porque el Gobierno de Chávez se negaba a pagar el billete de avión.
 
En ‘Papel mojado’ se llega a asegurar que Chávez comprometió los 9 millones de euros que necesitaba Roures. Solo estaba pendiente definir cuántos consejeros ‘camuflados’ le corresponderían al Gobierno venezolano.
 
Sin embargo, sin ninguna comunicación de por medio, Jaume Roures decidió dejar de imprimir el diario Público.

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