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ESTAFA MILLONARIA

Crearon una compañía de videojuegos falsa para que las personas trabajen gratis

Jue, 01/08/2019 - 9:01pm
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Por Urgente24

Más de 25 personas trabajaron durante 2 meses en reversionar un videojuego llamado Zeal para Drakore Studio, una compañía inexistente, que no les pagó un centavo y no poseía los derechos de autor de la pieza.

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Gerente de equipos profesionalmente inexperta pero apasionada busca un proyecto como hobby para ayudar a dar soporte y gestionar talento”, publicó en un subreddit para reunir equipos de desarrollo de juegos. En poco tiempo, obtuvo media docena de respuestas, en una de ellas del usuario “Kova”, diciendo que su pequeño equipo de 3 desarrolladores se había convertido recientemente en un operativo de 48 miembros que necesitaba ayuda.

En menos de 2 meses “Kova”, de nombre real Rana Mahal, convenció al menos a 25 personas para que se unieran a “Drakore Studios” y desarrollaran un videojuego. Pero era todo mentira, el estudio no existía y estas personas trabajaron gratis para lograr algo de lo cual no poseían los derechos.

6 de ellos se sumaron para contar su historia a Kotaku, un sitio web y blog establecido en octubre de 2004 cuyo contenido se enfoca en videojuegos. “Este fue mi primer “trabajo” en la industria de los juegos”, dijo Brooke Holden, la gerente de producción junior a quien le prometieron US$13 por hora. “Simplemente no tenía idea de lo estándar que era”, agregó.

El supuesto juego se llamaba Zeal. Esta parte, al menos, era cierta: Zeal era un juego de acceso anticipado que había sido lanzado en Steam por un equipo llamado Lycanic Studios en septiembre de 2018.

Lycanic fue un equipo de dos desarrolladores, Mert Dinçer y Tim Popov. Habían estado trabajando en Zeal durante 2 años, pero no había despegado. Zeal se esforzó por replicar la emoción de los encuentros jugador vs jugador en juegos de rol multijugador masivos online del tipo World of Warcraft. Dinçer y Popov imaginaron un juego que sería competitivo, personalizable, de diseño estricto y que gustaría mucho. Lycanic intentó recaudar fondos para el juego en Kickstarter, pero lo canceló después de que solo acumulara una fracción de su objetivo. Aún así, había algo de luz: sus casi 300 reseñas de Steam fueron “en su mayoría positivas”.

Holden se dedicó a reunir y administrar el equipo, compuesto por más de 25 personas, no 48. Entre ellos había artistas 2D, 3D, diseñadores, especialistas en marketing e incluso becarios, a quienes supervisaba 60 horas a la semana además de su trabajo de gerente de oficina a tiempo parcial.

No teníamos un presupuesto de marketing”, nos contó Dinçer. “Solo éramos desarrolladores independientes que intentaban vivir de nuestra pasión. Pensamos que la idea del juego era buena, y si la implementación fuera lo suficientemente buena, la gente estaría interesada: editores, inversores, etc. Pero no teníamos red ni conexiones”.

Mahal, activo en un grupo de MMORPG en Discord, se enteró de Zeal por un fan del juego en el servidor. Inmediatamente, cuenta Dinçer, Mahal se ofreció a combinar fuerzas. “Quería comprar nuestra empresa y disolverla”, dijo Dinçer. “Nos parecía bien”.

Según Holden, Mahal dijo que su familia, o una conexión familiar, había invertido US$ 25.000 en su estudio, y que otros inversores provenían con más dinero.

Después de investigar un poco, Dinçer y Popov acordaron que tenían algunas dudas sobre “Kova”, no había suficiente información sobre él. ¿Pero qué tenían que perder? “Incluso si hubiera una pequeña posibilidad de que este tipo fuera legítimo y consiguiera gente de marketing, pensé que valía la pena”, dijo Dinçer. La situación con nuestro juego lo necesitaba”. Firmaron un contrato con Drakore Studios declarando que les cederían sus derechos a Zeal  a cambio de un pago inicial de US$ 7.000, más la promesa de puestos asalariados y participación en los ingresos, y permanecerían con el proyecto como sus desarrolladores principales. Les prometieron que pronto Zeal tenía un equipo completo de desarrollo de juegos detrás. Sin embargo, Drakore Studios, Ltd., la entidad legal que había firmado el acuerdo con Lycanic para adquirir los derechos de Zeal, nunca se registró en Canadá ni en ningún otro país.

Las dudas de Dinçer se incrementaron cuando Mahal transmitía feedback sobre Zeal y  enmascarando sus propias opiniones como las de sus “amigos de Riot Games  o su otro amigo, un gran editor que estaba a punto de invertir, pero quería un sistema de clases, no un sistema de personajes”. Además, Mahal dijo que alguien en Epic Games le ofreció US$ 2 millones. Lo cual fue negado por un representante de Epic Games a Kotaku.

Poco después, “Kova” comenzó a proponer un diseño parecido a Auto Chess y para ser enviado en un par de meses. Incluso habló de trasladar a todos los empleados del estudio a Canadá, lo cual fue particularmente atractivo para algunos de ellos debido a la promesa de atención médica gratuita.

Pero todavía ningún trabajador había visto documentos legales que acreditaran la existencia de Drakore Studios, más aún todavía no les habían pagado un centavo. A lo largo de estas 6 semanas, ninguna de las personas con las que Kotaku habló recibió un pago, o conocía a nadie que dijera que alguna vez habían recibido dinero a cambio de sus servicios a Drakore.

Brandon Murphy, quien había sido despedido a principios de junio por PlayStation y tenía cuatro hijos que alimentar, dijo que le comunicaron que le pagarían antes del 11 de julio. Murphy cuenta que había rechazado 6 ofertas de trabajo para quedarse en Drakore. “Me senté con mi esposa y pensé: Mira, es un mes. Tenemos suficiente dinero en el banco para sentarme durante un mes y poner todo mi esfuerzo en Zeal. El dinero llegará en un mes”. Pero cuando llegó el 11 de julio, no había señales del dinero.

Dijo que tenían una inversión de US$ 25.000, que duraría hasta finales de agosto”, explicó Holden. Cuando lo presionó, dijo, Mahal respondió que Drakore ya había “quemado esos US$ 25.000”.

La gente no debería haberse metido en desarrollos de juegos conmigo, dijo Mahal a Kotaku a través de una llamada. “No teníamos mala intención de que esto sucediera. Haz una pieza advirtiendo a otros desarrolladores sobre cosas que pueden suceder. Cometí ciertos errores”.

El creador de Drakore buscó inversores, en ese contexto contactó a Jonathan McKay, quien dirige el estudio Skymarch Entertainment y se propuso ayudarlo. Al enterarse, Brooke Holden se pasó en contacto con él, comenzó a contarle sobre su papel en el estudio y sus actividades en torno a Zeal. De repente, la conversación cambió, y Holden dice que la voz de McKay tornó en un “tono muy serio” cuando le dijo Va a ser muy difícil para mí encontrar inversiones”, “¿Por qué?” preguntó Holden, “Primero: porque la empresa no es real” afirmó Jonathan.

En esa llamada con McKay, Holden despejó sus dudas y descubrió que Drakore no era una compañía registrada y que Mahal no tenía los derechos de Zeal. Inmediatamente se puso en contacto con su equipo de trabajo, luego de comprar documentos e investigar, Dinçer y Popov le confirmaron que Drakore en realidad no poseía los derechos de Zeal IP.

Después de tomarse un tiempo para recuperarse, el equipo ideó un plan de acción. El 23 de julio, el equipo heterogéneo de desarrolladores amateur de juegos que formaron el falso estudio bloqueó a su líder con todo: Google Drive, las cuentas de redes sociales, el dominio de correo electrónico. Murphy, quien había compartido su información personal con Mahal como parte de su solicitud de empleo, puso una alerta de fraude en su número del seguro social.

En su conversación con Kotaku, Mahal dijo que tenía la intención de hacerse cargo de Lycanic Studios y argumenta que tenía “temporalmente” los derechos de Zeal según el contrato. También rechazó la idea de que Drakore era una “estafa”, ya que trabajo de 80 a 100 horas a la semana sin recibir dinero.

Pero los hechos demuestran que el empleador mintió sobre la posesión de los derechos del videojuego y sobre pagarles por su trabajo, siendo que no tenía los fondos. Mahal le dijo a Kotaku que todavía tiene la intención de pagar a sus empleados por su trabajo. Varias veces a lo largo de la entrevista, Mahal no presentó ninguna pruebas de las afirmaciones que había hecho a su personal sobre sus antecedentes, inversores y compañía. En un momento llegó a decir: “Tengo esos contactos, pero no voy a nombrar a nadie. Podes decir que mentí sobre eso si querés”.