Aquel sueño imborrable de Martin Luther King

Aquel sueño imborrable de Martin Luther King

Cuando a Martin Luther King subió al podio del Monumento a Abraham Lincoln, héroe de la lucha contra la esclavitud en USA, aquel 28/08/1963, en Washington DC, la muchedumbre se empezaba a dispersar. Eran casi las 16:00 y los manifestantes habían llegado a las 8:00. Iniciaban el regreso en una jornada de tanto calor que la Cruz Roja distribuía cubitos de hielo. El reverendo King fue el último de 10 oradores tras horas de caminata y actuaciones musicales en una movilización que en su hora pico tuvo 200.000 personas. King no era el líder de la marcha, sino A. Philip Randolph, sindicalista cuyo discurso no ingresó a la historia. King arrancó amargo: "El negro vive en una isla solitaria de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material". Pero, a la mitad de camino, soltó los papeles y decidió que debía ser optimista. Una cantante de gospel, Mahalia Jackson, le había sugerido: "Háblales del sueño, Martin". Él ya había utilizado ‘el sueño’ en varios discursos desde 1961. "Pasará mucho tiempo hasta que Washington olvide la voz melódica y melancólica del reverendo Martin Luther King Jr. gritando sus sueños a la multitud", afirmó The New York Times al día siguiente, pero el nombre de King estaba en el párrago Nº19. En verdad, luego del asesinato de King aquel discurso fue puesto en valor. A veces así se escribe la historia.