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Reestructuración de la deuda a la carta: Quita de hasta 67%, esperar 4 años o un plan integral

Mie, 09/10/2019 - 10:14am
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Por Urgente24

A medida que se acerca el 27 de octubre, la discusión va subiendo de tono y ya comienzan a aparecer opciones de lo que podría ocurrir en un eventual gobierno de Alberto Fernández respecto de la renegociación de la deuda. Se habla de un menú con quitas de hasta el 67% pero también de otras opciones, como esperar 4 años para cobrar sin quita. El FMI insiste en una "negociación integral".

¿Alberto Fernández y Mauricio Macri darán definiciones concretas sobre la deuda externa?
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En las últimas semanas apareció el modelo uruguayo, el ucraniano, el portugués, el boliviano y otros tantos que seguramente seguirán apareciendo. Sin embargo, Matías Kulfas insistió en la renegociación a la uruguaya para resolver la asfixia financiera que vive la Argentina producto de una batería de vencimientos en el corto y mediano plazo. Al aire de NET TV, el ministeriable consideró que el gran problema la crisis de confianza que se vive y que eso tiene dos raíces:

"Una es el manejo delicado que hizo Macri con inversores del exterior al asustarlos con que, si no ganaba, venía Venezuela, la expropiación y que Alberto Fernández era un defaulteador serial. Entonces, después perdió las PASO y los acreedores dijeron: bueno, me voy.

La otra es el paso en falso que dieron con el "reperfilamiento", generando un default selectivo, y el control de cambios que armaron después.

Es decir, hay un clima de que el gobierno no está controlando la situación.

Respecto de la quita, Alberto Fernández planteó hacerlo a la uruguaya. Eso es una definición metodológica: se trata de una renegociación rápida donde los acreedores acepten una reestructuración para extender los plazos y que la Argentina pueda crecer. Si esto se logra desarrollar, va a permitir mostrar un desahogo financiero y reconstruir la confianza".

El objetivo central de Kulfas y el Grupo Callao, es en definitiva "buscar la manera para que los salarios le ganen a la inflación porque si suben los salarios pero los precios suben en el mismo porcentaje, está claro que los salarios no ganaron".

Por ello, hay que ir a una renegociación. Este miércoles 9/10, los diarios económicos amanecieron con varias cartas en el menú:

Según BAE Negocios, el mercado ya comenzó a trazar escenarios de reestructuración de deuda, que los operadores imaginan no tendrá quita en el monto nominal pero sí en los cupones, lo cual implicará un "haircut" implícito de hasta 67% si se canjean los bonos actuales por los nuevos que tenga que emitir la próxima administración.

Así se desprende de un informe elaborado por la consultora LCG en el que analiza la pérdida que sufrirán los acreedores de títulos ante las necesidades de financiamiento inmanejables que se avecinan para los años que vienen, con un nuevo Gobierno.

Para la firma, habrá un alargamiento de plazos y una reducción en los cupones, de manera de aliviar la abultada carga de intereses. "El país no puede pagar cupones del 7% cuando la economía está estancada hace 10 años y no hay perspectivas de crecimiento en el corto plazo", advierte el reporte.

LCG plantea un ejercicio en donde la próxima gestión ofrece tres bonos: uno a diez años con cupón del 2,5%, otro a 20 años con cupón de 4% y otro de 30 años con un 4% los primeros diez años y del 5,5% los últimos 20.

De esta manera, de los US$63.700 millones que vencen el año que viene entre capital e intereses (14% del PBI), se pasaría a US$29.900 millones, con un ahorro fiscal de 1,9 puntos del PBI desde el 3,6% previsto al 1,7% con reperfilamiento.

En tanto, Ámbito Financiero tituló: "La oferta que analiza Alberto Fernández: sin quita, fondos esperarán cuatro años".

Firmada por Carlos Burgueño, la nota advierte que "la oferta que los fondos de inversión le llevaron (secreta pero oficialmente) a Alberto Fernández para renegociar la deuda externa privada emitida en el exterior, incluye un capítulo clave que entusiasma al “albertismo”: una espera inicial de cuatro años. Con esto, los primeros pagos integrales, se ejecutarían desde el 2024; cuando un eventual gobierno de Alberto Fernández estaría completando la gestión para la que, si se repite el resultado de las PASO, resultaría electo el 27 de octubre.

La propuesta incluye, para algunos de los papeles emitidos bajo ley soberana exterior, la posibilidad de negociar intereses. Si bien no se trata de una idea de todos los acreedores (de hecho, no están los bancos), sí hay varios de los fondos de inversión que más apostaron por los títulos públicos que se emitieron durante los primeros tres años de gestión de Mauricio Macri, especialmente en los tiempos en los que Luis Caputo fue ministro de Finanzas.

La oferta formal habla de cuatro años de espera en el pago de los vencimientos de capital de la mayoría de estos bonos, a cambio que formalmente el gobierno de Alberto Fernández se comprometa a no ejecutar quitas de capital. Incluso, si la posición de la Argentina es “de buena fe” están dispuestos renegociar los intereses aplicados a los bonos".

Según Burgueño, previo a la renegociación con acreedores, hay que sentarse con el FMI. "La oferta de los acreedores es atractiva a los ojos de los vencedores de las PASO, pero saben en Buenos Aires que renegociar un acuerdo directo con acreedores privados, sin quita y con un plazo de espera de cuatro años, tendrá un opositor de peso. El Fondo Monetario Internacional (FMI), ahora dirigido por Kristalina Georgieva, ya le envió un mensaje claro al albertismo sobre el tema.

Según el organismo, la negociación debe hacerse de manera integral, y cuidando la teoría de “un solo bolsillo”. Esto es, los compromisos de pago futuros dependerán de los dólares de que disponga el país, sin importar si se trata de pasivos con privados internacionales, deuda interna o con organismos internacionales. Lo que reclama el FMI es que las discusiones se encaren bajo un “enfoque integral” y no por separado, ya que “todo se conecta con la capacidad de pago del país” la que, según la visión desde Washington, “es alarmante”. Se busca que las negociaciones comiencen con la apertura de las sesiones con el FMI, antes que con los acreedores externos. Sólo así, afirman, habrá apoyo del Fondo para respaldar el “repago” con los privados".