SPORT BUSINESS >

El sobregasto, una disciplina olímpica... peligrosa

El sobregasto no es una característica exclusiva de la sociedad argentina. Los Juegos Olímpicos 2012 exponen una situación financieramente complicada para Londres, que deberán afrontar sus contribuyentes.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los Juegos Olímpicos de Verano, que suceden en Londres, Reino Unido, en julio/agosto de 2012, son los que tienen mayor exceso de gasto respecto del presupuestado, desde los de Atlanta, USA, en 1996.
 
Un estudio de la Universidad de Oxford encuentra que el evento le costará a los contribuyentes británicos más del doble de la estimación original. Para ser exactos, 101%. Pareciera que prometer que costará menos de lo que habrá que desembolsar, o sea subpresupuestarlo, es un truco para lograr consenso nacional a la hora de esforzarse por conseguir la organización.
 
El costo de Montreal 1976 fue un espectacular 796% de sobrepresupuesto.
 
El costo de Barcelona 1992 fue 417% superior al presupuestado.
 
El costo de Atlanta 1996 fue 147% superior a las estimaciones originales. 
 
El costo de Sydney 2000 fue 90% más de lo previsto. 
 
En los últimos 50 años, los Juegos Olímpicos ha ejecutado, en promedio más de 170% de exceso presupuestario respecto de sus costos proyectados originales.
 
Al parecer, los costos ocultos resultan una auténtica disciplina olímpica, siempre pagados por los contribuyentes de la ciudad anfitriona, en particular, y del país donde se aloja esa localidad, en general.
 
Una excepción a la regla fue la de Los Ángeles 1984, que utilizó en gran parte las instalaciones ya existentes y financió los juegos con patrocinios corporativos y altísimos derechos de televisión.
 
El ejemplo más terrible es el de Atenas 2004, que construyó instalaciones con un 60% de sobrecostos, y hoy se encuentran en decadencia, sin mantenimiento alguno, en un país con graves problemas financieros como es Grecia.
 
Por eso deben considerarse satisfechas las personas que no lograron el triunfo de la candidatura de Nueva York.
 
"Los Juegos Olímpicos son un gran acontecimiento deportivo, pero no funcionan en las ciudades que ya están en el mapa del mundo porque no le aportan beneficios sino costos", reflexiona el profesor de Políticas Urbanas en la Universidad de Nueva York, Mitchell Moss.
 
De Beijing a Londres
 
La oferta de Londres al Comité Olímpico Internacional, cuando venció a Nueva York y París, fue la que ganó, en parte porque prometía una interesante relación Calidad-Precio. Pero eso no se ha cumplido, y los costos los pagará el Fisco británico en general, y el londinense en particular.
 
Después de la extravagancia de los Juegos Olímpicos de Beijing, en 2008 (aunque el sobrecosto en China fue de apenas 4%, vale la pena destacar), Londres prometió ofrecer un enfoque más mesurado.
 
Los desbordes habituales en proyectos de gran envergadura como los Juegos Olímpicos se originan en que el anfitrión considera que es estratégico concretarlos, a cualquier precio, y ya ha incurrido en una mora en el cronograma, o cuando la estimación es demasiado optimista por algún motivo que solo conocen los organizadores.
 
En verdad, en 2005, cuando confirmó que sería sede, Londres afirmó que costaría menos de US$ 4.000 millones, una ganga. Pero en 2007 resultó que el presupuesto había trepado a US$ 14.500 millones (9.300 millones de libras), mencionando los ítems tributarios y seguridad como costos adicionales. Solamente el presupuesto de seguridad se duplicó, a 553 millones de libras, cuando una revisión contable encontró que una estimación inicial de 10.000 guardias era insuficiente.
[ pagebreak ]
 
Bent Flyvbejerg, quien lideró un equipo de Oxford University que estudió los presupuestos olímpicos, explicó que el punto de no retorno en el sobregasto ocurre a partir de los 7 años del inicio del evento, cuando la organización se encuentra comprometida con el cronograma y entonces concede un cheque en blanco con el argumento de que hay que llegar a tiempo.
 
Antes, "con el fin de obtener la aprobación, se elabora en el papel una estimación de costos excesivamente bajos y una estimación de ingresos excesivamente altos", dijo Flyvbejerg. 
 
Por eso, cuando el 02/10/2009, Brasil hizo una fiesta por el triunfo de Río de Janeiro, que después de un proceso de licitación que duró más de 2 años, fue elegido por el Comité Olímpico Internacional para organizar los Juegos Olímpicos de 2016, superando a Chicago, Madrid y Tokio, muchos sonrieron preguntándose: ¿cuánto le costará al país sudamericano ese evento?
 
Sucede que Río de Janeiro no precisa de posicionamiento internacional alguno. Es una metrópolis consolidada en todas las rutas turísticas. Lo mismo sucede con Londres. Diferente fue el caso de Beijing porque China quería exhibir, hacia adentro y hacia afuera, su modelo pos-Mao Tse Tung.
 
Pero si el brasileño echó un vistazo a los problemas financieros que los Juegos Olímpicos casi siempre le provocan a sus sedes en, no hubiese celebrado el triunfo. De hecho, hubiera sido más inteligente no competir para albergar los Juegos pero Luiz Inácio Lula da Silva precisaba afirmar su imagen casi imperial. Coincidía con el ingreso de Brasil al grupo de emergentes BRICS y el reclamo por un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
 
La infraestructura
 
El argumento habitual para justificar, hacia adentro, el presupuesto de un evento olímpico es que se moderniza la infraestructura de la sede.
 
Sin embargo, los Juegos Olímpicos y las Copas del Mundo FIFA son los megaeventos deportivos con mayor riesgo financiero. Los países no sólo gastan cientos de millones de dólares en instalaciones deportivas que no resultan estrictamente necesaria, cuando con menos recursos podrían modernizar la infraestructura que precisan, sino que el mantenimiento posterior de las instalaciones específicas no siempre es adecuadamente contemplado ni presupuestado. Al respecto, son demoledores los ejemplos de los Juegos de Atenas 2004 y de la Copa del Mundo 2010 en Sudáfrica.
 
"De movida, la oferta ya supera los beneficios posibles", dice Andrew Zimbalist, profesor de Economía en Smith College. "Entonces, se celebra como si ganaron la Serie Mundial (de baseball). Es cierto que una gran cantidad de personas se beneficiarán de los Juegos, comenzando por los dueños de las empresas de construcción, pero eso no significa que la ciudad obtenga beneficios."
 
Es cierto que desde los Juegos de Barcelona en 1992, con un sobregasto de 417%, los países han intentado, gradualmente hacer coincidir el presupuesto estimado con el costo final. De todos modos, recuerda Flyvbjerg: "Ellos no querían un derroche de 2 semanas. Ellos querían presentar a Barcelona como una ciudad con futuro, espejo de Estado que despegaba. Ellos usaron los Juegos Olímpicos para hacer eso y con mucho éxito." 
 
La paradoja es la situación en que se encuentra España, 20 años después...
 
En el caso de China fue casi perfecto: apenas 4% de desvío. Pero lo de Londres ha sido llamativo, un paso atrás: 101%.
 
Algunos dicen que es injusto culpar a un país para incumplir su presupuesto. Después de todo, la organización de los Juegos es una tarea ardua, que muchas ciudades nunca han intentado antes y carecen de la experiencia suficiente: construir los lugares apropiados, y a la vez disponer seguridad a los atletas y levantar infraestructuras accesorias como un nuevo aeropuerto...
 
Andrew Rose, un profesor de negocios en la Universidad de California, dice que los mega-eventos deportivos son casi siempre un despilfarro de las economías avanzadas abiertas. 
[ pagebreak ]
 
De todos modos, en su artículo "El efecto olímpico", Rose y Mark Spiegel, vicepresidente de la Reserva Federal de San Francisco, dijo haber demostrado que aumentó 30% el comercio de los países que acogieron los Juegos Olímpicos por la mayor visibilidad global obtenida
 
Sin embargo, al parecer, también lo lograron los países que con ciudades que ofertaron sin éxito para albergar los Juegos Olímpicos.
 
"Usted no necesita ser la madre", dice Spiegel. "Si Ud. es uno de los finalistas, ya se obtiene el mismo impacto positivo y no incurre en los gastos de organización de los Juegos".
 
En el caso de Londres, dice que consideró que su sector este no estaba lo suficientemente desarrollado y por eso la mayor parte de las instalaciones olímpicas se han construido allí. 
 
Hasta el momento, parece ser que la ciudad ha planificado que muchos de los antiguos sitios olímpicos velozmente serán reestructurados una vez finalicen los Juegos para que no ocurra lo del Atenas Park, hoy una ciudad fantasma. Tampoco el Nido de Pájaro de Beijing, un recinto de 91.000 asientos que asombró al mundo, ha tenido mucho éxito como destino turístico y es una enorme estructura con la que China no sabe qué hacer.
 
Londres promete convertir la Villa Olímpica en edificiones de viviendas, y el club de fútbol West Ham United, se supone que tendrá el Estadio Olímpico. Algunos estudios insisten en que lo que se planificó no se integrará con los sectores más pobres del este de Londres, aunque es demasiado pronto para decir cuál será la realidad.
 
"El este de Londres es una zona deprimida que necesita un impulso", dice Flyvbjerg. "Si todo va bien, creo que será un éxito para el este de Londres. Así, los Juegos Olímpicos podría llegar a ser un ejemplo de que los Juegos pueden hacer algo bueno para el sector de la ciudad donde se implementa. "
 
Pero Flyvbjerg insiste en que ni siquiera todo Londres obtendrá los beneficios de financier la gesta. Un tema para tener en cuenta en Río.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario