La inteligencia artificial podría ampliar la brecha entre las naciones ricas y pobres

Las nuevas tecnologías ampliarán las diferencias entre los países ricos y los que tienen economías en desarrollo. Las autoridades económicas deben actuar para mitigar esos riesgos. En especial, ante estas nuevas presiones motivadas por la tecnología, un cambio radical que mejore con rapidez los aumentos de productividad e invierta en educación y desarrollo de competencias.
miércoles, 2 de diciembre de 2020 · 20:50

Se espera que las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA), el aprendizaje automático, la robótica, los megadatos y las redes revolucionen los procesos de producción, aunque también podrían tener un gran impacto sobre las economías en desarrollo.

Un estudio reciente del FMI concluyó que las nuevas tecnologías amenazan con ampliar la brecha entre los países ricos y pobres al desviar la inversión hacia las economías avanzadas, donde la automatización ya está consolidada.

Esto podría tener consecuencias negativas para el empleo en los países en desarrollo, debido a que sería una amenazar con reemplazar, en lugar de complementar, su fuerza laboral, algo que tradicionalmente ha proporcionado una ventaja a las economías menos desarrolladas.

Para evitar que la brecha aumente, las autoridades económicas de las economías en desarrollo tendrán que adoptar estrategias para aumentar la productividad y mejorar las competencias de los trabajadores.

Según los estudios realizados por el FMI se ha llegado a la conclusión que la divergencia de las economías en desarrollo y avanzadas puede producirse a través de tres canales diferentes: la participación en la producción, los flujos de inversión y los términos de intercambio. En la primera,  "los salarios son más altos en las economías avanzadas porque la productividad total de los factores es mayor. En un primer momento, estos salarios más altos inducen a las empresas de las economías avanzadas a hacer un uso más intensivo de robots, en especial cuando los robots sustituyen con facilidad a los trabajadores. Después, cuando la productividad de los robots aumente, la economía avanzada obtendrá mayores beneficios a largo plazo. Cuantos más sean los robots que sustituyan a los trabajadores, mayor será esta divergencia".

En los flujos de inversión, "el aumento de la productividad de los robots alimenta una fuerte demanda de inversión en robots y capital tradicional (que se asume que es complementario a los robots y a la mano de obra). Esta demanda es mayor en las economías avanzadas debido a que hacen un uso más intensivo de robots (el canal “participación en la producción” analizado con anterioridad). Como resultado, la inversión se desvía desde los países en desarrollo para financiar esta acumulación de capital y de robots en las economías avanzadas, dando como resultado una disminución transitoria del PIB en el país en desarrollo".

En los términos de intercambio, "una economía en desarrollo se especializaría en sectores con una mayor dependencia de mano de obra no cualificada, de la cual tienen más en comparación con una economía avanzada. Si se asume que los robos reemplazan la mano de obra no cualificada pero que complementan a los trabajadores cualificados, en la región en desarrollo podría darse una disminución permanente de los términos de intercambio tras la revolución robótica. Esto se debe a que los robots desplazarán desproporcionadamente a los trabajadores no cualificados, lo que reducirá sus salarios relativos y disminuirá el precio del producto que utiliza con mayor intensidad mano de obra no cualificada. La caída del precio relativo de su principal producto, a su vez, actúa como un nuevo shock negativo, que reduce el incentivo a invertir y da lugar potencialmente a una caída no solo del PIB relativo, sino también del PIB absoluto". 

Fuente: FMI

Con respecto a los salarios, los autores dijeron: "Concluimos que los salarios más altos coinciden con una utilización significativamente más alta de robots, lo que concuerda con la idea de que las empresas sustituyen trabajadores por robots en respuesta al aumento de los costos laborales".

De todas formas, podría ser demasiado pronto para predecir el grado de esta sustitución en el futuro. 

En las conclusiones finales, los autores del estudio indican que "no existe una fórmula mágica para evitar la divergencia. Dado el rápido avance de la revolución robótica, los países en desarrollo deben invertir en aumentar la productividad agregada y el nivel de competencias con más urgencia que nunca, de forma que los robots complementen, y no sustituyan, su fuerza laboral".

El informe completo, aquí.