Coronavirus: cómo funcionan las vacunas de ARNm y en qué se diferencian de la Sputnik V

La tecnología de la vacuna de ARNm no es nueva, pero hasta hace poco no había vacunas de ARNm que tuvieran aprobación para su uso en humanos. En esta nota, cuál es su funcionamiento y cuál es la principal disimilitud con las más "tradicionales".
domingo, 27 de diciembre de 2020 · 14:42

Durante este 2020 hemos escuchado hablar constantemente de vacunas, sus procesos de aprobación, investigación y nombres de laboratorios. Con el arribo de la vacuna Sputnik V, del Instituto Gamaleya, a la Argentina, se han presentado muchas dudas con respecto a qué la diferencia con las demás propuestas en la lucha contra el Coronavirus. 

De las vacunas contra el COVID que se encuentran hasta el momento están las que utilizan una tecnología más tradicional, que son los virus inactivados, como tres de las desarrolladas en China. Otras son las que usan adenovirus (como vector viral) donde 'insertan' el gen de la proteína espiga del coronavirus, como la Sputnik V, y las que usan ARN mensajero que son las más innovadoras, que son las de Pfizer/BioNtech y Moderna. 

Emilio Malchiodi, investigador del CONICET y miembro de la Sociedad Argentina de Inmunología le dijo a Ámbito que "los adenovirus, entre otros incluyendo coronavirus menos agresivos, son virus que provocan resfriados comunes en los seres humanos y se estima que todos tenemos uno o dos resfríos por año". Además, explicó: "Tres de las once candidatas (Cansino, Janssen y Sputnik V) utilizan adenovirus humanos (el adenovirus 5 o 26) mientras que otra (AstraZeneca) usa un adenovirus de chimpancé".

En pocas palabras, lo que hace la Sputnik V es modificar al adenovirus para que ingrese a las células humanas, pero que no tenga capacidad de replicarse y además le "incorporan" el gen de la proteína espiga del coronavirus. Al ingresar la vacuna al organismo se produce la proteína espiga, es detectada por el sistema inmunológico y se genera la respuesta protectora, según consigna el anterior medio citado. 

La tecnología de adenovirus como vectores virales se está utilizando en una vacuna contra el Ébola.

Por otro lado, las vacunas de ARNm transportan la información que permite que nuestras propias células produzcan las proteínas del patógeno o los fragmentos de proteínas. Es decir, no pueden causar COVID-19. No contienen la información completa para que nuestras células produzcan el virus SARS-CoV-2.  

Según explican desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) "los científicos han estado estudiando y trabajando en las vacunas de ARNm por décadas. El interés en estas vacunas aumentó porque se pueden desarrollar en un laboratorio, con materiales que están disponibles fácilmente. Esto significa que el procedimiento se puede estandarizar y ampliar para que el desarrollo de la vacuna sea más veloz que los métodos tradicionales de producción de vacunas". 

Algo sumamente importante para saber es que "no hay riesgo de cambios genéticos a largo plazo con las vacunas de ARNm", según lo indicado por el prestigioso portal MedicalNewsToday. Esto es, básicamente, porque el ARNm no permanece en nuestras células por mucho tiempo. Una vez que ha transmitido sus instrucciones a la maquinaria de producción de proteínas en nuestras células, unas enzimas llamadas ribonucleasas (RNasas) degradan el ARNm.

La rapidez de desarrollo de las vacunas de Pfizer y Moderna ha sorprendido a los expertos, ya que la vacuna más rápida que se había hecho hasta ahora, la de las paperas en los años sesenta, llevó cuatro años desde el aislamiento del virus hasta su aprobación.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) otorgó la Autorización de uso de emergencia para la vacuna de ARNm de Pfizer tras ver los datos de más de 37.000 participantes del ensayo. El 18 de diciembre de 2020 también autorizó la de Moderna, para su uso en personas de 18 años o más en Estados Unidos.