ARCHIVO >

Policías y militares ya están listos para invadir la favela Rocinha en Río

Las fuerzas de seguridad brasileras están listas para entrar a la favela Rocinha, en Río de Janeiro, como parte de un plan de guerra contra las bandas de narcotraficantes que controlan las barriadas. La entrada a Rocinha será otro paso más en la guerra luego de que la semana pasada el gobierno brasilero tomara el control del Complejo del Alemán, al norte de la ciudad.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - La policía y las fuerzas armadas de Brasil están preparadas para actuar en Rocinha, la favela más grande de Río de Janeiro, después de haber ido el fin de semana pasado al Complexo do Alemao, conformado por 12 villas de emergencia, luego de que se escondieran allí varios centenares de narcotraficantes.

“Ya tenemos información suficiente sobre cómo entrar en las favelas Rocinha y Vidigal, y cómo ocuparlas”,
afirmó el jefe de la Policía Civil (de investigaciones) de Río de Janeiro, comisario Allan Turnovski, en declaraciones al diario O Globo que reprodujo la agencia de noticias ANSA.

“Si la decisión de tomar (las favelas Rocinha y Vidigal) fuera tomada mañana, ya tenemos todo planificado, hasta sabemos por dónde vamos a entrar”
, agregó Turnosvksi.

El gobernador de Río de Janeiro, Sérgio Cabral, y el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, anunciaron ayer sábado un acuerdo sobre la articulación de la policía y las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico en las barriadas pobres de esta ciudad.

“Los fusileros navales entran en cualquier lugar, en Complexo do Alemao, en Rocinha; cumplimos misiones, estamos siempre prontos”, sostuvo, por su lado, el almirante Alvaro Monteiro. Por otra parte, las autoridades brasileñas informaron que la policía militar encontró hoy tres toneladas de marihuana en la pared de una construcción dentro del Complexo do Alemao.

La Rocinha, que cuenta con un área de casi 865.000 metros cuadrados, comenzó a gestarse en 1930 y adquirió la categoría oficial de barrio por un decreto de junio de 1993. Hace años atrás, las empresas de turismo realizaban visitas guiadas por la favela, actividad que se suspendió debido a la fuerte inseguridad que se apoderó del lugar.

Ofensiva contra los narcos

Una semana después de la ocupación militar y policial de la más peligrosa favela de Río de Janeiro, la política de seguridad en Brasil parece haber dado un salto de calidad, aún cuando hay quejas de ciudadanos por abusos policiales y por el escaso número de narcotraficantes capturados en relación a la magnitud del operativo.

"Dimos un paso importante pero no hay nada ganado", reconoció José Beltrame, secretario de Seguridad Pública de Río. "Somos muy conscientes de que éste es un camino sin retorno", precisó. No obstante, anticipó que los mejores resultados del nuevo paradigma de seguridad brasileño se verán a largo plazo.

La ofensiva policial se aceleró por la reacción de dos bandas de narcotraficantes que operan en las favelas. Los grupos, tradicionalmente rivales, se unieron para rechazar la política de seguridad que comenzó tímidamente en Río en 2008 y que empieza a dar frutos en una docena de barriadas ya pacificadas. El programa consiste en ocupar los asentamientos de forma permanente con policía comunitaria, que protege pero también colabora con el bienestar de los vecinos. Los nuevos agentes trabajan en Unidades Policiales de Pacificación (UPPs) que ya funcionan en 13 favelas sobre un total de casi un millar que hay en Río.

En protesta por ese avance -unido a otras medidas como la detención de familiares y abogados de narcotraficantes que contribuyen al lavado de dinero- las bandas Comando Rojo y Amigos de los Amigos lanzaron hace dos semanas una ola de atentados en barrios de clase media y alta para generar terror.

Armados con fusiles y granadas, los criminales cerraban el paso a los conductores de coches particulares, camiones y autobuses, les obligaban a bajar y rociaban los vehículos con gasolina para luego prenderles fuego. También atacaron a balazos unidades policiales, saquearon comercios y ocuparon viviendas ajenas.

En respuesta a esa rebelión, la Policía de Río, con apoyo de las Fuerzas Armadas, irrumpió primero en la favela Vila Cruzeiro y luego en el Complejo del Alemán -un inmenso asentamiento donde se concentran más de 12 barriadas- con miles de hombres armados, vehículos blindados, tanquetas y helicópteros.

La ofensiva concluyó hace una semana con un saldo provisional de 37 presuntos delincuentes muertos, 148 detenidos y 103 vehículos incendiados. Además, se decomisaron 40 toneladas de marihuana, 300 kilos de cocaína, 215 armas y 178 granadas.

Los efectivos permanecen en el complejo "pacificado" pero aún hay centenares de bandidos prófugos. El gobernador del estado de Río, Sergio Cabral, pidió que los militares sigan desplegados hasta crear las nuevas UPPs en el Complejo del Alemán. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva firmó un decreto que autoriza esa permanencia, pero los responsables militares temen que el tiempo desvirtúe su rol en los barrios.

El comandante del Ejército, general Enzo Peri, comparó la ocupación de las favelas con la misión que muchos uniformados brasileños están cumpliendo en Haití. No obstante, admitió que en aquel país están amparados por la Organización de Naciones Unidas con otras reglas. En Brasil, la Constitución les impide intervenir en asuntos policiales, pese a que una resolución del Ministerio de Defensa lo reclama. Entretanto, una encuesta de Ibope reveló que el 88% de los cariocas aprueba los operativos. Los entrevistados admiten que para la imagen del país, que se prepara para ser sede de la Copa del Mundo de Fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016, las escenas de los criminales armados resistiendo en las favelas no ayudan al turismo.

Pero las autoridades son optimistas. El jefe de la policía civil, Allan Turnowski, consideró que los narcotraficantes están en un momento de "total desestabilización". El Complejo del Alemán representa 60% de la facturación del Comando Rojo y la incursión de las fuerzas de seguridad representó un golpe durísimo al delito. Del mismo modo, Beltrame sostuvo que el solo hecho de quitarles el territorio representa "un salto cualitativo" en la pacificación de los barrios. El secretario explicó que la nueva política de seguridad no tiene el objetivo de combatir el narcotráfico. "Lo que queremos es quebrar el paradigma de territorio controlado por ellos con armas de guerra y llevar la paz a los vecinos", admitió. "Los criminales sin casa, sin armas, sin territorio y sin dinero, son mucho menos criminales", aseguró.

Esa es, en síntesis, la política que comienza a dar resultados en Río de Janeiro y que se espera se afiance para 2016, cuando ya se cuente con 60.000 nuevos policías.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario