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Ricardo Bruzzese en la desorientada La Matanza

La entrevista con Ricardo Bruzzese se refiere a 2 secciones de Urgente24: por un lado, en Bio se había planteado la posibilidad de presentar a nuevos dirigentes o, mejor expresado, dirigentes que buscan ascender en su protagonismo político. Luego, en Investigaciones se había comenzado con una serie de notas sobre El Combate por La Matanza, distrito peronista emblemático donde es especial la disputa por 2011 ya que incluye quién heredará a Alberto Balestrini.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La Matanza es el distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires, y el más preciado para quienes aspiran obtener un cargo electoral en territorio bonaerense. Desde hace años, hay proyectos que mencionan la posibilidad de dividirla en cuatro o cinco municipios, y aún así, continuaría siendo grande e importante, porque en su historia, ha sido cuna de grandes nombres del peronismo, y ha colaborado a "volcar" elecciones. La más recordada de los últimos años fue la de 1999, cuando Lidia 'Pinky' Satragno se adjudicó el triunfo local, que en cambio terminó siendo de Alberto Balestrini y colaboró así, con los votos que necesitaba Carlos Ruckauf para ganarle a Graciela Fernández Meijide la gobernación de la Provincia. La intendencia le sirvió a Balestrini para acceder luego a la vicegobernación bonaerense y el manejo del PJ provincial, dejando en el ámbito local a Fernando Espinoza, quien intenta ser reelecto al frente de la comuna, pero el ACV que sufrió su jefe territorial, y que lo mantiene aún en terapia intensiva, dificulta el ordenamiento de la tropa que sabía contener Balestrini. Ricardo Bruzzese tiene 38 años, dos hijas de 6 y 7 años, y una esposa que considera "una mujer espectacular; compañera y amiga". Le falta su madre desde hace 18 años, y su padre, un histórico dirigente peronista del sindicato de Luz y Fuerza, desde hace tres. Según él, su madre, para que se durmiera, le tarareaba la Marcha Peronista, razón por la cual, Ricardo asegura, más literalmente que nunca, ser "peronista desde la cuna". Empezó a militar en la adolescencia junto a Federico Pedro Russo. Pasó luego por las huestes de José María Roca e incluso, de Rubén Ledesma. En el ámbito laboral, empezó trabajando en un frigorífico, fue vendedor de viajes estudiantiles, enseñó artes marciales y "valijero" –tal como se denominaba antes a quienes eran capaces de vender lo que fuera-. Así regresó al rubro de la carne y con buen olfato para lo comercial, logró tener su primera carnicería, que más tarde se convirtió en una de tantas. Bruzzese se considera "obsesivo con el trabajo". "Me gusta estar entre los mejores en lo que hago; peleo más por la gloria que por el dinero, aunque necesitábamos mucho el dinero porque vivíamos en un barrio de emergencia", relata. Nació en una Villa. Durante su primera infancia la familia logró mudarse a un barrio obrero construido para trabajadores de Luz y Fuerza, y recién cuando tuvo su propio comercio accedió a otro nivel económico. Pero se deshizo de la mayoría de las carnicerías cuando un día regresó a su casa y una de sus hijas se acercó a él caminando mientras la otra le decía "papá". "La más grande camina y la otra habla", le dijo a su mujer y fue la bisagra para replantearse cuáles son sus prioridades. Cambió la cadena de carnicerías por un frigorífico y una distribuidora de carne, y se fue entusiasmando cada vez más con la política. Asegura que camina todos los barrios de La Matanza, y que entra incluso a algunos en los que otros dirigentes no se animan. No esconde su simpatía por la gestión nacional, pero no se considera "kirchnerista", y sostiene que nunca estuvo con el oficialismo local, y que le gustaría gestionar algún día este distrito. -¿Cómo está La Matanza hoy? -Desorientada, falta de conducción, con la gente enojada porque no hay muestras claras del rumbo que va a tomar el gobierno local. -¿Afecta la enfermedad de Alberto Balestrini? -Desde lo humano, espero que se mejore. Desde lo político, nunca pertenecí a ese espacio, más allá de que quizá en algunos puntos, podríamos haber tenido coincidencias. En el gobierno municipal hay gente que responde sólo a Balestrini, y hoy, con el alejamiento forzado de la conducción partidaria, se notan los enfrentamientos con quienes son del riñón de Espinoza. Lo mismo ocurre en otros sitios de la provincia, porque Balestrini era un hombre que sabía conducir y contener. -No debe ser fácil conducir los destinos de La Matanza, donde existen dos realidades socio-económicas muy diferentes una de otra… -Creo que La Matanza no se puede manejar más por cordones; es una gran mentira y una gran falacia. Este distrito necesita administrarse con delegaciones centrales, como las que están empezando a hacer ahora, y a su vez, otras delegaciones descentralizadas que cubran 20 manzanas en los lugares urbanizados y más cantidad de espacio en los sitios menos urbanizados. De esta manera, se recupera el contacto directo entre las familias y el gobierno local, que es indispensable; permite analizar las realidades de cada lugar y eso genera la construcción de un proyecto específico para cada delegación, con presupuesto propio además. De todas maneras, para que esto funcione, tiene que haber comunicación permanente entre los funcionarios del gobierno municipal y los delegados, y el Intendente, tiene que caminar barrio por barrio; si no, no hay diagnóstico certero, ni proyecto posible. Hoy nadie recorre los barrios. La gente no tiene a quién contarle cuáles son sus problemas, y es permanente el reclamo de mayor seguridad, pero también de mejoras en las calles, de asfaltos, de alumbrado público y sobre todo, de servicios. -El problema es que para poder dar respuestas, hay que contar con dinero en las arcas del municipio… -El gobierno nacional giró $ 5 millones al distrito. Todas las obras que hoy hay en La Matanza son hechas con fondos de la Nación, y otras con dinero de la Provincia. Más que contestada la pregunta. -Como productor, forma parte del flamante "CAP" (Consejo Argentino de Productores), ¿qué es exactamente eso? -Es una idea que surgió hace un año y medio, para lograr tener las mismas posibilidades los chicos y medianos productores que los pooles o los grandes fideicomisos que hay en el país. Abarca todo, desde materia prima, tiempos de cosecha, transporte, y los precios de venta. Nos organizamos para entre todos, poder dar respuestas incluso, orientativas respecto a zonas y productos. Desgraciadamente, hay gente que tiene 40 hectáreas y planta soja, y después dice "no funciona, el campo no da". Y sí, la soja, no es tirar un grano y cosechar una barra de oro, es necesario contar con determinada cantidad de hectáreas para que funcione. Por otro lado, hay gente con pocas hectáreas que no sabe qué sembrar, y nosotros nos organizamos para ayudarlo, orientarlo y contactarlo con la gente que conoce del tema. Por ejemplo, al dueño de 10 hectáreas que no sabía qué hacer con ellas, lo llevamos al INTI y hoy es uno de los productores de tomates cherry. Argentina hoy importa pimentón, nuez moscada y otros productos similares, que tranquilamente podríamos producir en espacios no tan grandes, pero no saben cómo hacerlo. El CAP pretende servir también como asesoramiento para cada caso particular. Y esto no es sólo para el momento de la siembra, sino también de la venta, porque sucede que luego el productor no sabe qué hacer con el producto y termina en un acopiador que paga monedas. Es lo que pasa con las frutas y verduras por las que las grandes corporaciones pagan muy, pero muy poco al chacarero, y les genera a ellos márgenes increíbles. -¿Y cómo se revierte esto? Porque sucede desde hace décadas. -Tenemos que lograr que el productor llegue directamente al público, mediante puestos en el mercado central o cooperativas de productores que los agrupen y sirvan para vender mejor su producto. Es un sistema económico que beneficiaría además al público, porque el producto llegaría con valores más accesibles, pero le otorgaría mejor rentabilidad a quienes en verdad producen. -Un problema similar atraviesan muchas veces las PyMEs… -Eso se nota por ejemplo en La Matanza, un distrito que no ejecuta políticas de apoyo para el empresariado local. El Intendente debería ocuparse de tener contacto directo con cada una de las empresas radicadas en su distrito, y de incentivarlas para que inviertan y puedan crecer. Hay que fortificar las Cámaras además; es importante que estos agrupamientos tengan un nivel protagónico, porque son quienes generan mano de obra y puestos de trabajo, y en La Matanza, hay aún mucha falta de trabajo.

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