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Las envidias de Roberto Caballero o la conspiración de los idiotas

Larguísima nota de Roberto Caballero, director del diario paraestatal Tiempo Argentino, a propósito de una fotografía en un acontecimiento social que él considera la demostración de una conspiración contra Cristina Fernández. Al parecer, hay mucho nerviosismo en el oficialismo por encontrar a los 'culpables' de la mala semana que pasó.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Definitivamente fue una mala semana para el Frente para la Victoria gobernante, más allá del \'éxito legislativo\' de prorrogar las partidas presupuestarias de 2010 a 2011. 
 
Por un lado, las muertes de policías reinstalaron la cuestión de la inseguridad, que le duele muchísimo a la ideología en el poder -pero no hace nada interesante para modificar su endeble punto de vista-.
 
Por otra parte, la inflación sigue hostilizando toda la euforia por el comportamiento de la demanda agregada.
 
La doble I será un capítulo central del año electoral: Inseguridad + Inflación, sobre ese punto machacarán quienes quieran embestir contra el Frente para la Victoria, cualquiera sea su candidata/o.
 
La preocupación por la inseguridad la expone Horacio Verbitsky, en el paraestatal Página/12, quien promete hacerse cargo casi personalmente del asunto:
 
"El asalto al camión blindado en Benavídez, en el que fueron asesinados dos policías bonaerenses; el allanamiento al Departamento Central de la Policía Federal donde la fiscal Cristina Caamaño y la jueza Wilma Susana López secuestraron las grabaciones que la Dirección de Comunicaciones le había escamoteado sobre el dispositivo montado el 20 de octubre, día del asesinato de Mariano Ferreyra, y la ejecución de un policía federal, custodio de la jefatura de gabinete de ministros, cuando acompañaba a su esposa embarazada de compras, en el conurbano bonaerense, ilustran el efecto nefasto que tiene la insuficiencia o la falsedad de la información en materia de seguridad y la dificultad de darle solución delegando su gobierno en las propias fuerzas policiales. Sobre ese agujero negro de la democracia actuará el Observatorio sobre la Violencia y el Delito, propuesto por el Acuerdo para una Seguridad Democrática. (...)".
 
Verbitsky arremete durísimo contra Scioli por la burda maniobra mediática que intentó convencer a la opinión pública que había avances notables en la investigación del sangriento frustrado robo al blindado del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Es comprensible la ofensiva de Verbitsky porque él se opone a la más remota posibilidad de que Scioli sea el próximo candidato presidencial del Frente para la Victoria.
 
De paso le envió un mensaje al ministro bonaerense Ricardo Casal, recordándole su pasado en el Servicio Penitenciario provincial, en los años que tanta minuciosidad provocan en Verbitsky:
 
"(...) Scioli, su ministro de Seguridad y Justicia, el alcaide mayor penitenciario Ricardo Casal, y el jefe de policía, Juan Carlos Paggi se reunieron a las 7:30 del jueves en la jefatura departamental de La Matanza, donde los policías anunciaron que habría “importantes resultados”. (...) A las 10:00 se realizó un allanamiento, transmitido en vivo por los canales de televisión convocados desde el gobierno. Mientras los policías ingresaban a la casa, Scioli y su séquito informaban que se había atrapado a “un delincuente directamente vinculado al asalto de la Panamericana”. Poco después el show se desplazó a YouTube, donde pruebas valiosas para la investigación se convirtieron en un espectáculo frívolo. Por la tarde, durante una conferencia de prensa, la versión comenzó a desinflarse." (...)."
 
Vebitsky también le dirigió misiles a Aníbal Fernández, jefe del Gabinete de Ministros (y partidario del multimedios de Sergio Szpolsky antes que de Página/12, en la asignación de recursos publicitarios del Estado).
 
 
"(...) El jefe de gabinete Aníbal Fernández, replicó en su blog que no se había tratado de un allanamiento (artículo 224 del Código Procesal Penal) sino de una orden de presentación (artículo 232). Pero la fiscal había solicitado el secuestro de los audios del día del crimen archivados allí y eso es lo que hizo la jueza. Más allá de la bizantina discusión en que la Policía embarcó a Fernández, el hecho indudable es que la jueza secuestró el material porque lo investigado hasta ahora le hizo sospechar algún grado de participación policial en el asesinato. Aníbal ironizó al principio de su gestión con Néstor Kirchner que él era un duhaldista portador sano. En materia de delegación policial sería recomendable que no dejara de hacerse los análisis periódicos, para detectar a tiempo cualquier avance de la enfermedad. La seguridad es algo demasiado serio para dejarla en manos de las agencias policial, penitenciaria o judicial. Requiere de una conducción política que desaliente la natural tendencia a la autonomía y el autogobierno. Por cierto, la situación de la Federal de hoy es incomparable con los desbordes de la mejor maldita policía del mundo del ex gobernador bonaerense de quien Fernández fue ministro. (...)".
 
Mientras Verbitsky enviaba sus mensajes, en ese diario, Raúl Kollman hizo su habitual visita a encuestadores para que reafirmen lo impresionantemente bien que anda Cristina en los sondeos de imagen pública:
 
"El diagnóstico de los consultores-encuestadores es unánime. Todos ellos perciben que en el mes transcurrido desde la muerte de Néstor Kirchner, el oficialismo mejoró notablemente en casi todos sus parámetros de opinión pública. La imagen del propio Néstor es más alta, lo mismo sucede con la Presidenta. La intención de voto de Cristina Kirchner trepó y la mayoría considera que ganaría en primera vuelta o se impondría en todos los escenarios de ballottage. Además, la oposición aparece cada vez más atomizada, diluida y con menores apoyos.
 
Los consultores que trabajan para el oficialismo y para la oposición creen que esto se debe a tres factores. En primer lugar, que hay una revalorización de Néstor Kirchner. En segundo lugar, que la Presidenta cosechó cierta solidaridad en el dolor y se mostró gobernando. Por último, también está el factor de que el oficialismo mejora porque la oposición quedó desacomodada.
 
Las discrepancias empiezan al hablar del futuro. Para algunos de los que trabajan para la oposición, el Gobierno vive un estado de gracia, frecuente cuando muere un líder pero pasajero. Para otros, el panorama económico positivo que se anticipa para 2011 asegura que los buenos índices llegaron para quedarse. Y están los que creen que Cristina Fernández de Kirchner exhibió algunos cambios en el estilo de gobierno y que de ellos depende que el buen momento se prolongue. (...)".
 
 
Sin embargo, lo más curioso fue lo de Roberto Caballero, quien dirige Tiempo Argentino, uno de los diarios del multimedios Szpolski (en el que antes él fue director del semanario Veintitres).
 
Roberto Caballero no es accionista del multimedios (nadie conoce con precisión quiénes son los supuestos socios de Szpolski en el emprendimiento pero con seguridad Caballero no es uno de ellos. Él solamente es un ejecutivo del \'pool\', que trabajó en otros medios de comunicación en el pasado y podría trabajar en otros en el futuro).
 
El dato no es menor porque Caballero culpa a ejecutivos de otras empresas por las decisiones que puedan tomar sus acccionistas
 
Caballero no decide las líneas editoriales de Tiempo Argentino. En todo caso Szpolski lo considera el más apto para ejecutarlas.
 
Y algo similar ocurre en cualquier empresa. Pero Caballero parece atravesar un período en su vida en la que descubrió la militancia política, adhiriendo, probablemente, al enfoque del titular de la agencia estatal Telam, Martín García, quien prefiere un militante a un periodista profesional.
 
Es un error considerable que en García no tiene mayor costo porque se autodefine como militante pero Caballero todavía se considera un periodista.
 
Caballero realiza una muy extensa nota a propósito de una fotografía que le llegó del cumpleaños de Augusto Rodríguez Larreta, hermano de Horacio y ejecutivo del Grupo Irsa, cuyo accionista principal es Eduardo Elsztain.

En la fotografía de Tiempo Argentino aparecen: Jorge Telerman (ex jefe de Gobierno porteño, con ambiciones de reinsertarse en la política y que frecuenta, por ejemplo, a Sergio Massa, intendente municipal de Tigre tan visitado por el Frente para la Victoria), Carlos Pagni (columnista político del diario La Nación), Jorge Rendo (director de Asuntos Públicos de Grupo Clarín), Alejandro Macafarlane (CEO de Edenor, empresa de Marcelo Mindlin), Augusto Rodríguez Larreta (director de Comunicaciones de Mindlin), Luis Betnazza (director de Asuntos Públicos de Organización Techint), y Miguel Peirano (ex ejecutivo de Techint; ex secretario de Industria y ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, hoy al frente del Instituto para el Desarrollo Industrial y Social Argentino).

El cuestionamiento es porqué estan todos juntos en un evento social.
 
Caballero llega a una conclusión: "Todo muy raro".
 
¿Por qué habría de ser \'raro\'?

Por ejemplo, Rendo trabajó, antes de Clarín en Acindar y en Fiat Auto, y si se marchara de Clarín trabajaría en otra empresa y eso no le impediría participar de esos eventos sociales, por dar un nombre de los citados por Caballero (y conste que Rendo ni siquiera mantiene un vínculo amistoso con Urgente24 pero es ridículo castigar a las personas por las relaciones sociales).
 
¿Acaso hay que esperar que Telerman, quien fue expositor en el reciente Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, reniegue de sus relaciones y, porque busca vínculos con el Frente para la Victoria, solamente frecuente a Emilio Pérsico y Carlos Kunkel?
 
Cualquiera de los fotografiados, antes que ejecutivos (no accionistas), son personas con una red social propia que, en el mundo de los negocios, muchas veces se entrecruzan según van ascendiendo/descendiendo en los organigramas. ¿Qué es lo \'raro\'?
 
El problema de Caballero es infantil y es muy similar a uno de los padecía Néstor Kirchner:
 
> Creer que, porque se encuentran en una posición coyuntural de poder, tienen el monopolio de la vida de sus interlocutores.
 
> Desconocer que los ejecutivos de empresas solamente hacen negocios con la autoridad de turno, y si mañana ganara Ricardo Alfonsín, buscarán las conexiones necesarias mientras seguirán festejando, en colectividad, sus aniversarios diversos. Y no está mal. 
 
En todo caso el problema es que ni Kirchner participaba de esos ágapes (eventos sociales en los que se sentía inseguro, torpe) ni Caballero es invitado. Pero esa envidia que lleva a cuestionar las redes sociales que uno no integra, es muy banal como para realizar tantas especulaciones.
 
Hay otra posibilidad: Que Caballero no tenía tema sobre qué escribir, solamente una fotografía. También puede ocurrirle a cualquier periodista pero hay que tener cuidado. En USA cuentan que así se hizo famoso al senador Joseph Raymond McCarthy...

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