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Alfredo Atanasof perdió su sindicato de municipales

563 Congresales, 90% de los integrantes de la Federación de Trabajadores Municipales, aprobaron elegir a Oscar Ruggiero como nuevo secretario general, quien asumió apenas horas después, junto al resto de la Comisión directiva. Alfredo Atanasof se quedó sin sindicato.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si algo no imaginó que podía sucederle Alfredo Atanasof cuando entraba y salía del despacho presidencial a su antojo en tiempos en que se desempeñaba como Jefe de Gabinete de Ministros, era que apenas unos años después perdería poder, nombre y hasta el gremio que lo sustentó para llegar allí.
 
La Federación de Trabajadores Municipales se creó en 1947, cuando un grupo de trabajadores municipales comenzó a esbozar la idea de agruparse para defender sus derechos, de acercar a quienes ya se organizaban en distintos pueblos, en diferentes distritos y que se plasmó luego con el nacimiento de la organización sindical a nivel nacional.
 
Los primeros pasos para la creación de un sindicato que los agrupara a todos se fue gestando desde las instalaciones del Racing Club de Avellaneda, pero se terminó de plasmar con la impronta que le imprimió la tenacidad y el carácter de un joven entrerriano, dinámico y emprendedor que logró acercar a los sectores obreros. 
 
Gerónimo Manuel Izetta no sólo pudo poner en marcha la Federación, sino que además, la presidió hasta sus últimos días de vida, y no hay empleado municipal que no reconozca en él, valores de grandeza, solidaridad, trabajo y compañerismo.
 
El nacimiento de la Federación está asociado además, a épocas trascendentes de la historia argentina. Apenas un día antes de su fundación, el 9 de julio de 1947, en Tucumán Juan Domingo Perón llevaba adelante una iniciativa que después fue el punto de partida de la gran revolución del peronismo: la declaración de la independencia económica de la Argentina.
 
Y fue la época en que se sancionó la Ley 13.010 en septiembre de ese mismo año, permitiendo la incorporación de la mujer a la actividad política, con todos los derechos que hasta entonces, sólo se les reconocían a los varones.
 
A partir de allí la  Federación llevó adelante la defensa de los intereses de los trabajadores municipales, y de su seno salieron dirigentes que han llegado a convertirse en Intendentes, Diputados Nacionales y legisladores provinciales, además de los cargos partidarios distritales y provinciales a los que accedieron otros.
 
Con la muerte de Izetta a principios de la década del ’90, asumió Alfredo Atanasof, quien antes había pasado por el cargo de Secretario General en el sindicato de La Plata, y luego había tenido dos cargos en la Federación, organización gremial que le sirvió para ir escalando posiciones en su derrotero político.
 
Fue legislador provincial, Diputado Nacional, Ministro de Trabajo de la Nación y Jefe de Gabinete de Ministros durante la Presidencia de Eduardo Duhalde, pero desde hace tiempo, sólo recibe malas noticias.
 
Este miércoles 24/11, quedó definitivamente afuera de la conducción del gremio, y aunque algunos pretendieron adjudicarle el mérito del alejamiento al mismísimo Hugo Moyano, desde la Federación piden “desmentir categóricamente” tal aseveración, no porque no tengan con el líder de la CGT una “cordial relación”, sino porque quieren dejar en claro que “a Atanasof no lo corrió nadie, sino que cayó por su propio peso”.
 
“No se puede manejar un gremio viniendo dos horas por día, o dando órdenes desde el despacho de Diputados”, aducen los integrantes de la nueva comisión, quienes agregan además que “lo que es peor, es que no sólo no viene, sino que cuando se refiere a la Federación lo hace sólo en beneficio propio”.
 
Lo que le facturan los trabajadores municipales es entre otras cosas, el haber aceptado la Ley que introdujo la reducción del histórico 3% que tenían los empleados municipales como ingreso por antigüedad por año, la pérdida de las horas extras al 50% y 100% los días sábados, domingos y feriados; el artículo 79 destinado al día femenino y los descansos especiales para profesionales de la salud, entre otros beneficios con los que contaban los empleados del sector.
 
La “caída” de Atanasof es para muchos, todo un símbolo.

Quien fuera el hombre fuerte de Duhalde es en la historia de la organización gremial el segundo Secretario General en la línea de sucesión. 
 
Sólo Izetta y él condujeron los destinos del gremio en los más de 60 años de historia, por lo que su salida por la puerta de atrás, no es un dato menor, e incluso, obliga a quienes lo suceden a tener presente que si no se cumplen las promesas, puede ocurrirles lo mismo, porque la puerta ya está abierta y los afiliados ya probaron que pueden sacar a quienes consideran que no los representan.
 
El inicio del fin
 
La historia de esta salida se empezó a escribir durante los primeros meses del año en curso.
 
Para poder formar parte de la Comisión directiva de una Federación de Sindicatos, es condición básica, ser al menos delegado del sindicato de base. 
 
Alfredo Atanasof condujo durante dos décadas, la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la provincia de Buenos Aires, merced seguir sosteniendo su lugar en la lista del Sindicato de La Plata, donde fue renovando su pertenencia a esa entidad cada vez que hubo nuevas nóminas para la conducción local.
 
La relación con sus pares comenzó a sufrir un notable deterioro cuando en público abandonó su pleitesía a Eduardo Duhalde para formar parte del interbloque de los marranos que se acercaron a Néstor Kirchner, gesto que fue aceptado a la larga por la mayoría de los municipales, pero encontró resistencia cuando su alejamiento del gabinete de Scioli lo devolvió a la vereda anti K.
 
El problema no era sólo la falta de pertenencia partidaria para sus representados, sino el hecho de que según dicen en la sede de la Federación, “la defensa de los derechos de los trabajadores municipales quedó cada vez más relegada”.

“Cuando viene, de lo que menos se ocupa es de temas municipales; usa esto como estructura para sus propios intereses políticos personales”, aducen en la sede gremial.
 
Lo cierto es que aunque en su momento pidió licencia para ocupar cargos electivos y ejecutivos, y en su reemplazo asumió Oscar Ruggiero, nunca quiso perder el espacio gremial que le significaba un respaldo institucional.
 
A las desavenencias internas se le sumó una notoria diferencia en la manera de encarar los reclamos, y hace pocos años, se produjo una escisión de un gran número de Sindicatos que prefirieron conformar una Federación paralela que encabeza el también diputado nacional Juan Carlos Sluga.
 
Todo esto dejó con cada vez menos maniobrabilidad al nucleamiento original que no sólo veía mermado su número, sino también, dispersados sus intereses y sin una bajada de línea clara, o con al menos, cierta coherencia en relación a la estructura sindical y no sólo atada a las ambiciones personales.
 
En este rumbo, la estocada inicial -y la más dolorosa para el hoy legislador- se la dio su gremio de origen, cuya titularidad ejerce su ex cuñado, Rubén Alfano, cuando presentó la lista para las elecciones que renovaban los mandatos, y en la nueva nómina no apareció el nombre de Alfredo Atanasof.
 
Automáticamente quedó sin sindicato de base, y por ende, sin posibilidades de renovar el mandato al frente de la Federación, el cual vencía en noviembre de 2011, pero los tiempos se adelantaron porque en una estrategia electoral gremial, de 38 integrantes de la lista de conducción de la Federación, 27 presentaron su renuncia y 4 se fueron a la Federación que lidera Sluga.
 
Las renuncias masivas dejaron a la entidad gremial en situación de acefalía, que fue debidamente notificada al Ministerio de Trabajo, y éste debió designar un Delegado electoral, que tuvo a su cargo la tarea de convocar a un Congreso normalizador, donde se llamó a elecciones para reemplazar a la anterior conducción.
 
Este miércoles, 563 Congresales, lo que representa casi un 90% de los integrantes de la Federación, votaron y aprobaron por unanimidad elegir a Oscar Ruggiero como nuevo secretario General, quien asumió apenas horas después, junto al resto de la Comisión directiva.
 
“Lo que Alfredo nunca comprendió es que delegar lugares no significa perder poder. Él quiso el sillón y la banca comprometiendo mucho a la dirigencia gremial por sus apetencias personales”, sostienen y recalcan que “en esa búsqueda de lugares en los que dijo representar a los afiliados, nosotros en lugar de obtener beneficios, obtuvimos pérdidas”, en referencia a las leyes a las que adhirió aún en desmedro de los intereses de los trabajadores municipales.
 
No es obra de Moyano
 
Aunque se dijo que Hugo Moyano hizo posible la salida de Atanasof, en la Federación lo desmienten y piden que “no se victimice”.
 
“Que se haga cargo de sus propias acciones”, dicen y enumeran la larga lista de facturas que creen tener sin pago.
 
La relación con Hugo Moyano, aclaran no obstante, “es cordial”, y señalan además que “nunca tuvimos con camioneros ningún inconveniente, ni quisieron meterse con nuestro gremio, a pesar que compartimos lugares de trabajo como ocurre en muchos municipios”.
 
También explican por allí, que la vinculación que algunos señalan es la que hace al lugar que ocupa Amadeo Genta, el líder de los municipales porteños, quien es además, titular de la Confederación de Obreros y Empleados Municipales de Argentina (COEMA), y en representación de ésta, ocupa un lugar estratégico en la estructura de la CGT. 
 
A su vez, la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la provincia de Buenos Aires integra la COEMA, y desde allí, han lanzado un pedido de apertura de paritarias a nivel nacional, para que se establezca “un piso sustentable, con un básico acorde a la responsabilidad de la tarea”.
 
Los empleados municipales hoy no tienen un acuerdo macro, y sus salarios dependen de la negociación local, por lo que existen algunos municipios que tienen un salario que duplica al de otros.
 
La Ley de paritarias para los municipales es la principal bandera que hoy esgrimen como reclamo.
 
Es la política…
 
El problema para Alfredo Atanasof de ahora en más, es sobre qué basa la necesidad de su continuidad en los lugares de decisión política.
 
Si bien dicen que continúa manteniendo charlas con el ex Presidente, también dicen que la silla en la mesa chica la perdió cuando hipotecó su pasado en aras de asegurar su futuro. 
 
El salto hacia el bunker de Francisco de Narváez lo dio al día siguiente de abandonar el gabinete de Daniel Scioli, y se convirtió en el armador político de la estructura territorial bonaerense que luego completó como jefe de campaña Gustavo Ferrari.
 
Su caballito de batalla a la hora de ofrecer estructura era prometer que por su cargo al frente de la Federación, en cada uno de los por entonces 134 distritos, 'el Colorado' podría contar con un grupo que le respondiera, al menos, “para cuidar las urnas”.
 
A pesar de su labor, y aún con la promesa de una estructura gremial de respaldo, sólo obtuvo el lugar 9 en la nómina de diputados nacionales, por detrás de algunos nombres sin pasado político notorio.
 
A la hora del cierre de listas hubo más quejas que aplausos porque de tanto “abrir juego”, dejó afuera un importante número de dirigentes que como excusa escucharon de su boca que la culpa era ajena, y lo vieron señalar hacia el círculo íntimo de De Narváez quienes por otra parte, aunque se esfuerza por negarlo, ya no lo tienen en la misma consideración que al principio.
 
Pero aún así, decidió continuar en el espacio, porque vislumbró que el pago llegaría en beneficio de su hijo, Gonzalo.
 
El heredero del clan Atanasof ingresó a la Cámara de Diputados provincial con el sello de Unión-Pro, y sus propios méritos lo han convertido en el primer candidato a Intendente confirmado por 'el Colorado' con miras a 2011.
 
El problema ahora, es doble. Para Atanasof padre, y para Atanasof hijo.
 
Para el primero, porque la salida poco elegante de la Federación que condujo durante dos décadas lo deja en una posición política de suma debilidad, en la que no tiene nada para ofrecer a cambio, y que podría sellar su jubilación de los lugares de poder que supo ostentar.
 
Para el segundo, si quiere tener chances electorales, deberá remar contra la corriente del apellido y demostrar que puede encarar el tramo siguiente aún sin la ayuda que podía significar el gremio.

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