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Invocando a Néstor, Sabbatella se le anima a Scioli

Martín Sabbatella insiste en exigir al kirchnerismo cristinista un espacio mayor en el territorio bonaerense para su Nuevo Encuentro. Y considera que su 1ra. víctima puede ser Daniel Scioli. No le será fácil. Varios fallaron en el intento. Pero Sabbatella se tiene confianza.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Martín Sabbatella llegó a la intendencia de Morón de la mano de la Alianza UCR-Frepaso, pero logró ser reelecto para gobernar el distrito en 2 oportunidades más, apelando a la tijera, tras haber fundado un partido vecinalista que le sirvió de estructura básica.
 
Su origen de militante de partidos de izquierda y su discurso cargado de plática progresista abonó la buena relación que mantuvo con el kirchnerismo, lazos que no cortó nunca, pero que tampoco ahondó como para integrarse formalmente al peronismo.
 
Sabbatella siempre supo que su mejor negocio era precisamente jugar de aliado pero no con pertenencia absoluta, porque si se integraba, suponía, perdería valor para quienes de otra manera, necesitaban mantenerlo contento.
 
Esa estrategia fue la que le permitió, además, que el peronismo quedara diluido en un distrito que supo tener exponentes de peso como el ex intendente Juan Carlos Rousselot o el ex senador provincial Horacio Román en los '90.
 
Incluso pasaron por allí también el ministro de Educación bonaerense Mario Oporto y el funcionario de la ANSeS, Juan Zabaleta. 
 
Con el objetivo de respetar el buen diálogo que lo unía con el entonces joven mandatario municipal, Néstor Kirchner desalentó el crecimiento de una oposición peronista en el distrito, lo que fue duramente criticado por los intendentes vecinos que creyeron ver en esto, una posibilidad cierta de contagio que pusiera en vilo también sus territorios.
 
En las elecciones 2009, la fuerza vecinalista de Sabbatella se convirtió en una alternativa provincial que lo depositó a él en la Cámara de Diputados de la Nación, y a varios de sus compañeros de ruta en las bancas de varios concejos deliberantes, obteniendo en los municipios vecinos, un porcentaje nada despreciable, que encendió, una vez más, la luz de alarma de los jefes comunales.
 
El buen diálogo y la cercanía con el kirchnerismo pero sin pertenecer del todo es lo que disparó en Néstor la posibilidad de una nueva estrategia para 2011: abonar la ambición de Sabbatella de pelear por la gobernación bonaerense.
 
Ambos ganan.
 
El hoy diputado nacional pone el cuerpo en una carrera que si bien es consiente que tiene pocas chances de ganar, lo deja bien posicionado de cara a futuras aspiraciones electorales; mientras que para el oficialismo, significa la posibilidad de encolumnar tras el discurso progresista, a sectores de movimientos sociales que de otra forma, no aceptarían integrarse a la estructura del PJ.
 
El acuerdo, claro está, contemplaría que la alianza de partidos que pudiera conducir Sabbatella no lleve ningún candidato a Presidente, y de esta manera aspirar a que un alto porcentaje de estos posibles votantes se inclinen por la fórmula nacional que proponga el oficialismo, aunque queda la duda si el sabbatellismo no sueña con ser una “lista espejo” del kirchnerismo.
 
El problema es que hacia abajo, esto genera mucho malestar.
 
Por lo pronto, el primer contradicho lo tiene con el actual gobernador bonaerense, Daniel Scioli, a quien desde hace varias semanas viene fustigando públicamente, y a cambio, cuando el mandatario local debió compartir algun escenario con el Intendente interino de Morón Lucas Ghi, el saludo fue netamente protocolar.
 
Sabbatella va en busca de obtener un lugar en la grilla provincial, para lo cual comenzó a recorrer distritos desde los que repite su discurso en el que abundan las críticas a la actual gestión bonaerense.
 
En Pergamino, calificó como “muy mala” la gestión de Scioli y reiteró que lo separan de él, “profundas diferencias ideológicas”.
 
“Su gestión es muy mala, fruto de la mirada que él tiene y también porque está sostenido por una estructura política que no quiere cambiar nada”, aseguró.
 
Para el legislador nacional y precandidato a gobernador, “en una provincia con muchísimos recursos, el gobernador no ha querido o no ha sabido resolver en forma eficiente los distintos problemas que se fueron presentando. Ha demostrado una y otra vez que las necesidades de los bonaerenses lo sobrepasan”, y acusó a Scioli de “no tener la intención de ir a fondo”.
 
“La inseguridad es un ejemplo claro. No se trata sólo de una cuestión de asignación de fondos o de ser enérgico condenando los crímenes. Se trata, entre otras cosas, de desmontar las complicidades que se sospecha que existen entre estructuras corruptas de la policía y nichos de corrupción política. Y para poder hacerlo es necesario renovar la política”, aseguró.
 
Problemas internos
 
Nadie es profeta en su tierra versa un refrán popular, y Morón no es la excepción.
 
Si bien Sabbatella continúa manteniendo el manejo territorial, su salida de la jefatura comunal para buscar proyección nacional ha dejado algunos huecos.
 
El lugar al frente de la Intendencia lo ocupó Lucas Ghi, otro joven exponente de la línea que profesa el legislador nacional, y desde su actual gestión buscaría quedarse en el sillón comunal merced al voto popular del año próximo, algo que en virtud del estado en que se encuentra el PJ ortodoxo, las pocas ganas de oponerse del kirchnerismo y el casi nulo armado de quienes responden al Pro, al Peronismo Federal o a Francisco de Narváez, es altamente probable que lo consiga. 
 
En tal caso habrá que poner la lupa en la línea que responde a Margarita Stolbizer, también con domicilio en el distrito de Morón, y a cómo termine de conformarse el espacio de la UCR, pero ni aún así pareciera que Ghi o Sabbatella tengan mucho por lo que preocuparse en Morón.

Sin embargo, no todas son rosas.
 
Aunque ganen la elección venidera, la jugada que imaginaron para alzarse también con la comuna vecina de Ituzaingó va camino al fracaso.
 
Engolosinados con la buena performance (al menos mediática) de Sabbatella a nivel nacional, dejaron de lado la alianza que habían empezado a diseñar junto al dirigente del sindicato areonáutico y legislador nacional socialista Ariel Basteiro.
 
Basteiro se perfilaba como el candidato de una confluencia de fuerzas entre el socialismo y Nuevos Encuentro para intentar quedarse con el sillón que hoy ocupa Alberto Descalzo en Ituzaingó, pero a medida que crecía el grado de conocimiento del ex jefe comunal de Morón, se achicaban las chances de acuerdo.
 
“Una vez que podemos ganar el distrito no se lo vamos a regalar al socialismo”, replicó un alto funcionario moronense a Urgente24, en referencia a la estrategia electoral pergeñada para Ituzaingó, cuando intentó explicar por qué el candidato que finalmente propone la fuerza sabbatellista es Daniel Larrache, actual Secretario de Planificación de Morón.
 
Ni lerdo ni perezoso, Basteiro decidió encarar el desafío en soledad, y no sólo no se achicó ante la falta de apoyo de sus vecinos, sino que marcó el terreno del oficialismo el mismo día que Scioli visitaba el distrito para inaugurar formalmente la Expo “Mi tierra”.
 
Mientras el gobernador se subía al esenario de la plaza principal de Ituzaingó, decenas de promotores recorrían las inmediaciones entregando folletería en la que explicaban por qué habría que votar a Basteiro como reemplazante de Descalzo.
 
Una baja local
 
En tanto, en Morón, un concejal de Nuevo Encuentro, Tomás Norte, decidió renunciar a su banca “por motivos políticos y personales”.
 
“Me parece que yo no tengo que ser, como dijo la Presidenta con respecto a Cobos, un 'okupa' del puesto. Cuando no me identifica el partido me voy, y me voy con todo lo que eso me genera. Cuando vos definís que en el partido hay nepotismo, te molesta personalmente, pero es político”, argumentó el ahora ex edil ante la Agencia Oeste.
 
Para Norte, “Sabbatella no nos traicionó, siempre fue así y nosotros no nos dimos cuenta. En definitiva, el poder no te cambia sino que te desnuda, te muestra como sos”, y aseguró además, que el partido al que renuncia “no se encargó de la formación de cuadros políticos, no se encargó de llevar adelante una ideología. Me parece que también no es casual, no es por falta de conocimiento, sino que es al revés, que es mucho conocimiento de qué es la parte que conviene, que le conviene ha quienes dirigen”.
 
Quien se dio el gusto de saborear al menos un minuto de revancha fue Scioli, porque Tomás Norte visitó La Plata y, luego de una reunión que el ex concejal mantuvo en la gobernación, con el jefe de Gabinete, Alberto Pérez; el secretario general de la gobernación, Javier Mouriño; y el ministro de Economía, Alejandro Arlía, aceptó hacerla pública mediante documento fotográfico que distribuyó el sciolismo.

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