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¿Qué pasa con España?: Portugal también le metió 4 goles

España sigue regalando prestigio tras haberse coronado Campeón del Mundo. El también Campeón de Europa llegaba a Lisboa con el objetivo de seguir defendiendo su prestigio gracias a la idea de juego bien conocida por todos, pero el amistoso se decidió en el último minuto del primer tiempo y en el inicio del segundo. Portugal se impuso 4-0 y le dio una bofetada.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) España no ofreció apenas sorpresas en su alineación y, con El Guaje como único delantero, Del Bosque decidió atacar a Portugal con un 4-1-4-1, conformado por los siguientes nombres propios: Casillas; Ramos, Piqué, Puyol y Capdevila; Sergio Busquets; Xabi Alonso, Xavi, Iniesta y Silva; David Villa.

Por su parte, Paulo Bento eligió, para intentar vencer a La Roja, a Eduardo; Joao Pereira, Bruno Alves, Carvalho, Bosingwa; Meireles, Martins, Moutinho; Nani, Cristiano y Helder Postiga. El madridista Pepe al banquillo.

En los primeros minutos, Portugal sorprendió a los españoles y con un par de presiones sobre Xabi Alonso consiguieron preocupar a Casillas, sobre todo gracias a un remate lejano de Nani que el portero merengue sacó al córner. Los locales se mostraban muy agresivos en la marca persiguiendo el objetivo de quitar la pelota al campeón y salir rápido por los costados con el citado extremo del Manchester United y Cristiano Ronaldo. España no hacía pie y La Roja sufría.

Por arte de magia, o por la aparición en escena de Sergio Busquets, de repente todo cambió: un par de controles en el medio del campo, un taconazo sublime para romper la línea de marcaje rival y un aviso a Cristiano Ronaldo, patadita incluida, enfriaron todo el dominio portugués y consiguieron que España comenzara a llevar el peso del partido. El dibujo esbozado en un principio pasaba a ser un calco del Barcelona y su 4-3-3 flexible, con Villa por izquierda, Silva haciendo de Leo e Iniesta recostado en la derecha y con libertad para ser enganche si el juego lo pedía.

Todo, repetimos, volvió a la normalidad con las acciones de Busquets, los cruces de Piqué cuando los lusos aspiraban a sorprender con pelotas al vacío y, cómo no, Casillas a la hora de apagar algún fuego ocasional. España controlaba el juego e Iniesta casi inaugura el marcador con un disparo que se fue besando el palo derecho de Eduardo. Portugal perseguía sombras y España tocaba. El libreto era el esperado.

De todas formas y a pesar de un par de aproximaciones, España echaba de menos a Xavi Hernández, cuya participación en el juego era intermitente. Mientras tanto, el primer tiempo se esfumaba sin grandes ocasiones de gol, con un once español bien parado en el campo y ganando todos los duelos defensivos. Cristiano perdía casi siempre con Piqué y Nani no la olía ante un Capdevila muy sólido. La Roja pudo irse ganando al descanso, pero Silva falló un cabezazo imposible. También estuvo al borde de la derrota en dos ocasiones pero Piqué salvó bajo palos y el árbitro anuló, por fuera de juego dudoso, un gol a Cristiano, que respondió lanzando su brazalete de capitán al césped.

En el complemento, ingresaron Fernando Torres, Cesc y Marchena por Villa, Xavi y Piqué, tocado, en España y en Portugal, Rui Patricio por Eduardo, Pepe por Ricardo Carvalho y Dani por Cristiano Ronaldo. Los nombres cambiaban, el partido se desvirtuaba y el público relajado en el Estadio da Luz.

De entrada, los campeones del mundo fueron a por todas y con Cesc cogiendo la manija del equipo, La Roja intentaba llevar la iniciativa. Un desborde del Niño y un remate de Xabi Alonso hacían prever lo mejor, pero de contragolpe, Portugal lastimó y Helder Postiga empujó a la red un centro atrás de Moutinho para el 2-0.

Nani tuvo el tercero pero tal y como es él, más soberbio que jugador, quiso humillar a Casillas aunque Íker se quedó quieto y atrapó la vaselina que le intentó meter el del United. España estaba mal, ausente y al borde del precipicio. Cazorla y Llorente, por Iniesta y Xabi Alonso, las soluciones desesperadas de Del Bosque. El 3-0, otra vez Helder Postiga ante una defensa de risa.

No debemos ser demasiado críticos con los campeones del mundo pero sí recordar que los dos partidos serios que España jugó después de ganar el título mundial, contra Argentina y Portugal, salió goleada y dejando, una imagen de desidia en Buenos Aires y de desconcentración en Lisboa. Por momentos La Roja fue la de siempre, pero en jugadas puntuales, la falta de seriedad defensiva fue alarmante. El 4-0, otra contra y Almeida facturó.

Si Piqué ganaba cada cruce en el primer tiempo, era porque Ramos dejaba un abismo a su espalda. Escuchar los oles del público portugués debe doler en el orgullo de campeón que ha de reinar, otra vez, para olvidar resbalones como este, para recuperar el prestigio perdido.

Ese prestigio costó huracanes de esfuerzo y vale demasiado como para regalarlo. La identidad, el buen juego y el respeto por sí mismos que transformó un deporte en arte hasta llegar a campeones del mundo, es un patrimonio no mensurable en dinero pero básico para tomar conciencia que lo que se ha ganado con honor no debe dilapidarse tan fácilmente.

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