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Inseguridad jurídica, un tema muy ruso

Mijaíl Borísovich Jodorkovski quiso competir con Vladimir Putin en la política rusa y la venganza ha sido irracional porque violenta la seguridad jurídica y todos aquellos pilares con los que Rusia quiere demostrar que no es la Rusia tradicional, tan parecida a cualquier país emergente.

El fundador de la ex petrolera Yukos, Mijaíl Borísovich Jodorkovski, y su socio Platón Lébedev fueron declarados en Rusia culpables de los delitos de robo y blanqueo de dinero tras un proceso de 22 meses, que la defensa ha llegado a calificar como “farsa judicial”.
 
El juez consideró probada la culpabilidad de los acusados en todos los delitos que se les imputaban, salvo uno, la apropiación de las acciones de la Compañía Petrolera Oriental, ya que la causa había prescrito.
 
La acusación ha solicitado para Jodorkovski y Lébedev una pena de 14 años de prisión por el presunto robo de 218 millones de toneladas de crudo por valor de US$ 27.000 millones (€ 20.584 millones) a Yukos y de blanqueo de dinero.
 
Jodorkovski nació el 26 de junio de 1963 en Moscú, de ascendencia judío-rusa, él fue miembro de la organización juvenil soviética Komsomol y desde muy joven millonario por sus negocios con el Estado ruso. 
 
En el 2004, Jodorkovski era el hombre más rico de Rusia y el 16to. en la lista de la revista Forbes de las mayores fortunas del mundo. 
 
Pero Vladimir Putin lo acusó de evasión de impuestos, lo hizo arrestar el 25 de octubre de 2003 en el aeropuerto de Novosibirsk y, en una medida sin precedentes en la Rusia postsoviética, congeló los activos de la compañía Yukos, intentando vender una parte importante de la empresa a un precio muy inferior de su valor real a una compañía pantalla de RosNeft, en manos del gobierno ruso.
 
El 31 de mayo de 2005 Jodorkovski fue condenado a 8 años de prisión y trasladado al campo Nº 13 de la cárcel de Krasnokámensk en el óblast de Chita, sudeste de Siberia.
 
Ahora se resolvía un 2do. proceso en su contra, solamente para legitimar el desmantelamiento de Yukos, a manos del corrupto Putin.
 
El dirigente opositor y ex viceprimer ministro ruso Borís Nemtsov afirmó, en declaraciones a la agencia Interfax, que la sentencia inculpatoria contra Jodorkovski y su socio es una “noticia horrorosa y significa que se ha pisoteado la ley, el derecho y la Constitución”.
 
Pero Rusia juzga "inaceptables" las presiones de Estados Unidos y Europa en el proceso contra Jodorkovski.
 
"Los intentos de presionar sobre la justicia son inaceptables", indicó la Cancillería rusa al comentar "declaraciones que fueron hechas en Washington y en ciertas capitales de Unión Europea".
 
La defensa de los empresarios anunció inmediatamente, sin ni siquiera esperar el anuncio de la pena, que recurrirá la sentencia. 
 
En una declaración pública, los abogados subrayaron que “el hecho de que después de 22 meses de una parodia de proceso judicial se haya dictado una sentencia inculpatoria confirma que el sistema judicial ruso depende completamente de funcionarios corruptos, que continúan viendo en Jodorkovski una amenaza”.
 
 
La ausencia de mínimos esenciales de seguridad jurídica en la Rusia de Putin convierte en una farsa sangrante el encadenado de procesos a que se encuentra sometido el fundador de la petrolera Yukos, Mijail Jodorkovski.

Condenado a pena de ocho años de cárcel por supuesta estafa y evasión fiscal, en el curso de cuyo cumplimiento sufrió la agresión de un recluso que estuvo a punto de costarle la vida, se encuentra ahora al final de un segundo procedimiento en el que se le acusa de robo de crudo.

El veredicto, que debió anunciarse el pasado día 15, se ha pospuesto a los días finales del año, en los que las celebraciones acarrean un clima de dispersión en el seguimiento popular de los sucesos nacionales. 

Y escándalo nacional de la mayor envergadura es el hecho de que los colaboradores del fallecido presidente Yeltsin –que concurrieron y colisionaron con las aspiraciones de Vladimir Putin, estrella entonces emergente del KGB–, jóvenes oligarcas que se enriquecieron en la privatización de los bienes estatales, fueron perseguidos por el actual primer ministro ruso. 

Todos se exiliaron excepto Jodorkosvki, financiador de las opciones liberales. Se le detuvo y se le encarceló. Y ahora dicen sus partidarios que se le vuelve a juzgar para que no concurra a las elecciones. Pero lo que no concurren en la Rusia actual son las condiciones de seguridad jurídica que hacen creíbles los procesos judiciales.

Como ayer concluyeron los socios de la UE en pedir a Rusia, las leyes deben aplicarse de forma proporcional y no discriminatoria. Sin garantías, el Estado de Derecho es presunción de farsa.

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