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Ojo por ojo diplomático entre Rusia y España

Rusia expulsó a 2 diplomáticos españoles acreditados en Moscú en represalia por 2 rusos expulsados de su embajada en Madrid.

Ignacio Cartagena, consejero político de la Embajada de España en Moscú, y Borja Cortés-Bretón, primer secretario, recibieron la semana pasada orden de expulsión del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
 
Así, Rusia expulsó el 24/12 a 2 diplomáticos españoles en represalia por la expulsión de España de 2 diplomáticos rusos hace 7 semanas.
 
 
El diario madrileño La Razón informó el pasado día 10/12 de la expulsión de los funcionarios rusos y advirtió de que se esperaba una reacción recíproca por parte de Moscú.
 
Este martes 28/12 el diario El País, que cita "fuentes conocedores del caso", afirma que ni Moscú ni Madrid han confirmado oficialmente la noticia y que los embajadores de España y Rusia han declinado hablar de la orden de expulsión dictada ahora por el Gobierno ruso contra Ignacio Cartagena, consejero político de la Embajada de España en Moscú, y a Borja Cortés-Bretón, primer secretario en la legación española.
 
El diario, que califica el incidente como el más grave desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Madrid y Moscú en 1977, afirma que la expulsión de los 2 diplomáticos rusos hace 7 semanas se produjo después de que el Centro Nacional de Inteligencia informase al Gobierno español de que ambos realizaban tareas de espionaje.
 
El diario afirma que la discreción que se ha mantenido sobre este incidente entre Madrid y Moscú contrasta con la información pública de un suceso semejante entre Londres y Moscú, el pasado día 22/12, cuando el ministerio británico de Asuntos Exteriores ordenó la expulsión de un diplomático ruso y Moscú respondió al día siguiente con la expulsión de un diplomático del Reino Unido.
 
En el caso de España, el asunto comenzó cuando, a principios de noviembre, la jefa de la diplomacia española, Trinidad Jiménez, había accedido a la petición del director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general Félix Sanz Roldán, de expulsar a 2 secretarios de embajada rusos.
 
Se les echó de España por desarrollar "actividades incompatibles con su estatus", una expresión con la que se da a entender que se dedican al espionaje, que en su caso tenía derivaciones económicas. El CNI presentó pruebas contundentes. "El asunto era de envergadura", precisa una fuente cercana a la ministra.
 
Rusia ha replicado a la sanción española elevando el nivel de los expulsados -un consejero y un secretario de la Embajada de España-, aunque en Asuntos Exteriores se insiste en que aplicó la estricta reciprocidad.
 
Pese a que está acreditado en Moscú como consejero, Ignacio Cartagena tiene nivel de secretario en el escalafón de la carrera diplomática, recuerdan fuentes del ministerio.
 
Cartagena se había consagrado en exclusiva estos últimos meses a ayudar a los responsables culturales rusos a preparar el Año de Rusia en España, que coincidirá con el de España en Rusia. 
 
Fue el propio presidente ruso, Dmitri Medvédev, quien firmó en marzo la disposición administrativa que permite celebrar el acontecimiento al tiempo que aprobó la composición de un comité organizador prestigioso que preside el vicepresidente, Alexandr Zhúkov.
 
La severa respuesta rusa a la medida adoptada por Trinidad Jiménez habría sido decidida por el hombre fuerte del país, Vladimir Putin.
 
España no tiene la intención de replicar retirando más acreditaciones de diplomáticos rusos. En este juego saldría perdiendo porque Rusia cuenta con 27 diplomáticos acreditados en Madrid mientras que los efectivos de la Embajada de España en Moscú solo ascienden a 17 diplomáticos.
 
El anterior altercado hispano-ruso, la detención en 2007 del agente del CNI Roberto Flórez, que vendió información al espionaje ruso, no dio lugar a ninguna expulsión. La semana pasada, el Tribunal Supremo rebajó de 12 a 9 años de cárcel la condena que le había sido impuesta a Flórez.
 
En su libro Memorias de Entreguerras, publicado en 2005, el ex ministro de Defensa, Federico Trillo, reveló que el Gobierno de José María Aznar expulsó a finales de 2002 "a dos funcionarios de la Embajada rusa en Madrid (...) sorprendidos en acciones de espionaje".
 
Moscú reaccionó haciendo otro tanto con un suboficial del Ejército de Tierra adscrito a la Embajada de España del que Trillo asegura que no pertenecía al CNI. Esas represalias causaron, según Trillo, "gran indignación tanto en Exteriores como en Defensa", que debían ignorar que Moscú siempre responde de la misma manera.

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