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Abierta la temporada de caza de voto peronista

En la gran diáspora del peronismo, todos quieren un poco de ese electorado, y de eso trata el inicio del electoral 2011. En provincia de Buenos Aires, además, el Frente para la Victoria se pregunta por Martín Sabbatella.

por SILVANA VARELA
 
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Mientras el Cristinismo vuelve a su origen no peronista, aquel que intentó Néstor Kirchner cuando asumió la Presidencia y abrió las puertas a la transversalidad dejando relegado al PJ (hasta los comicios de 2005, cuando tuvo que regresar al peronismo), son varios los que buscan “la pata peronista” para 2011.
 
Mauricio Macri, golpeado por las ocupaciones ilegales de predios dejó de lado su intención de adelantar las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, aunque él se encuentra más cerca que hace unos meses de cerrar acuerdos con parte del peronismo disidente.
 
En tiempos en que el Movimiento Nacional, tal como lo concibiera Juan Domingo Perón, pasa por momentos de  transformaciones, los candidatos tienen la sensación de que con el peronismo no se puede, pero sin él tampoco. Entonces, apuntan a “captar” el “voto peronista”, es decir, el del simpatizante, afiliado o adherente que, por alguna razón, desista de votar de manera verticalista y por obediencia debida.
 
El regreso a la democracia tuvo ese condimento.
 
Los enfrentamientos internos del peronismo, la violencia que aún se vislumbraba en las acciones de Herminio Iglesias incendiando un cajón en el cierre de campaña, y el miedo a regresar a una época nefasta acercaron votos peronistas a Raúl Alfonsín.
 
Ahora, es su hijo el que pretende captar para sí, los de aquellos justicialistas que no vean en Cristina Fernández, la representación partidaria que imaginan necesaria para el próximo período presidencial.
 
Ricardo Alfonsín, en su rol de precandidato presidencial de la UCR, cerró su año político ante unos 800 militantes, en el restaurante El Rodeo, en Quilmes, donde aseguró que llegará a la Casa Rosada “con el voto de muchos peronistas que saben que la UCR es la mejor opción”.

“Sin dejar de ser peronistas, muchos hombres de Perón y de Evita nos van a votar porque saben que somos la mejor opción”, afirmó.
 
El legislador recordó que “en 1983 algunos creían que era muy difícil ganarle al PJ en el Gran Buenos Aires”.

“Había una leyenda que decía que nos sorprendió el triunfo; no es así, mi padre pensaba que íbamos a ganar. Un dirigente le decía en aquel entonces: `el Gran Buenos Aires es mayoritariamente peronista´ y mi padre le contestaba: `por eso, nos van a acompañar muchos peronistas que saben que la mejor opción es la UCR”.
 
Para Ricardo Alfonsín, “en 2011 se dará una situación similar” y aseguró: “Vamos a ganar porque es necesario un cambio después de 23 años de gobiernos justicialistas”.
 
En la provincia de Buenos Aires también hay preocupación acerca de hacia dónde irá el voto peronista.

Con una oferta más amplia de candidatos y líneas cada vez más fraccionadas, es difícil imaginar que alguien podría encolumnar al resto y garantizar el triunfo de manera certera.
 
Francisco de Narváez, desde el peronismo disidente, pierde puntos día tras día.
 
Al gran escollo que implica no tener un candidato a Presidente definido, le suma cierta apatía por parte de un electorado que ya escuchó hablar del plan y ahora pide acción, y varios problemas internos, con roces cada vez más serios entre la tropa de dirigentes que recelan el crecimiento de algunos otros, no por envidia, sino porque dicen, “crecen en base a romper y pisar cabezas”, un modelo de armado gremialista que ya dejó heridos en la anterior elección también.
 
Daniel Scioli mantiene la punta en las encuestas y deja abierta la posibilidad de ir por más. No se muestra dispuesto a pelear por la Presidencia si finalmente Cristina busca la reelección, pero está al pie del cañón, esperando ser ungido como el heredero natural, el que supo estar en el momento justo, el que aguantó lo inaguantable, y aunque paradójicamente es el candidato que quisieran también los disidentes, aparece como “leal” tanto en on como en off.
 
Sergio Massa coquetea con la Gobernación. Su ventaja por sobre De Narváez es que viene con menos desgaste y que además, a diferencia del legislador, puede mostrar gestión ejecutiva, y de la que ha salido airoso.
 
Aunque piense en 2011, Massa tiene la ventaja de poder aplazar los anhelos hasta 2015 si fuera necesario, y no se vería como derrota, pero por las dudas, ya planifica pasear su imagen por la Costa Atlántica ponderando al distrito que administra, e invitando a los turistas a visitar Tigre fuera de la época estival. 
 
El que preocupa a todos es Martín Sabbatella.
 
En realidad nadie cree que el mediático ex intendente de Morón pueda arrebatarle la gobernación a ninguno, pero sí que puede restar votos que podrían necesitar el resto.
 
Sabbatella juega a sumar adherentes por fuera del PJ, reuniendo la transversalidad de izquierda con los peronistas menos ortodoxos, y para eso, no le tiembla la voz para criticar a Scioli.
 
El problema, es que esta estrategia está consensuada con el kirchnerismo que sólo piensa en sumar hacia arriba, y cree que de este modo, el diputado nacional podría arrimar votantes que quieren el modelo nacional pero no al PJ bonaerense.
 
Quizá por eso, porque en la Ciudad de las diagonales saben que Sabbatella habla con permiso de la Rosada, fue el ministro de Desarrollo Social de la provincia, Baldomero Álvarez de Olivera, quien salió a responder y criticó a Sabbatella.

El funcionario lo tildó de “oportunista” y habló de un “sorpresivo vuelco político”.

“Ahora dice apoyar la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner como Presidenta cuando es de público conocimiento que fue un duro crítico de sus gestiones”, aseguró Álvarez y agregó: “está clarísimo que apoya a Cristina Kirchner como Presidenta porque vio que las encuestas la ubican en un muy buen lugar, y este hombre sólo pretende alcanzar sus ambiciones personales de convertirse en Gobernador”.

“Es un verdadero oportunista, ya que es consciente que si no se cuelga de la Presidenta, las chances que tiene en las próximas elecciones son muy bajas”, señaló.
 
Para el funcionario bonaerense, Sabbatella “no forma parte del proyecto nacional que encabeza hoy la Presidenta porque nunca lo vimos en los momentos críticos donde en el país se tomaron decisiones importantes, sino que muy por el contrario siempre se dedicaba a criticar”, y agregó: “Es muy fácil primero criticar y ahora querer hacerle creer a la gente que acompaña un proyecto de gobierno”.

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