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Trampa contable, inflación y sin inversión: El lado oscuro de la economía

Cristina Fernández insiste en lo voluminoso y sólido del crecimiento de la economía argentina. Sin embargo, no estaría mal atender las luces amarillas que siguen encendidas. En especial, queda la sensación de la oportunidad desaprovechada.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Acerca del positivo comportamiento de la actividad macroeconómica durante 2011, Cristina Fernández lo ha dicho ya casi todo. Y su ministro Amado Boudou cubrió el faltante.
 
Sin embargo, es oportuno también conocer aquello a lo que deberían concederle atención para 2011. La economía está acumulando algunas dificultades que deben evaluarse.

La inversión directa sigue con un comportamiento extremadamente negativo.
 
El gasto público sigue creciendo a niveles extraordinarios y, lo más importante, la contraprestación que reciben quienes lo financian (los contribuyentes) se encuentra en entredicho.
 
Y la inflación destroza cualquier aporte del crecimiento a la reducción de la pobreza y la marginalidad.
 
Vamos primero a un fragmento de InC., la newsletter del estudio Massot & Monteverde:
 
"A un año de las elecciones, el gasto —que venía creciendo sin pausa desde que comenzó el 2do. semestre— ha vuelto a estallar, creciendo nuevamente por encima en que lo hicieron  los ingresos.

• El gasto total saltó 49,8% respecto al mismo mes de 2009.

• Pero el gasto de consumo y operación —corazón del gasto corriente y, por ello mismo, inflexible a la baja— voló 85,7% interanual.

• Las erogaciones en concepto de remuneraciones al personal estatal prácticamente se duplicaron (97,3%).

• Las prestaciones jubilatorias constituyen el rubro que menos creció del gasto: “apenas” 30%.

Los subsidios corrientes aumentaron 38,5% interanual; entre ellos, los dirigidos a bolsillos privados treparon 49,5%.

• Los subsidios de capital y las erogaciones por obras públicas saltaron 75,4% y 73,7% interanual, respectivamente.

• El quebranto de las empresas públicas se expande sin pausa.

• Ese rubro salta de 0 un año atrás a $141,5 millones el mes pasado.

• A eso debe añadírsele que la cuenta “Transferencias no corrientes – otras” —que encubre subsidios a empresas estatales casi se triplicó, sumando $ 1.227 millones.

• Los egresos por intereses de la deuda en moneda local también tuvieron un brusco salto, triplicándose respecto a los de noviembre de 2009.

• Los ingresos corrientes, por su parte, mostraron un importante aumento, de 45,4% interanual.

• Los ingresos tributarios acompañaron esta suba.

• Pero el rubro que permitió mostrar un resultado positivo fue nuevamente “Rentas de la propiedad”, que fue más de 18 veces mayor a lo registrado un año atrás.

> El BCRA giró al Tesoro $ 3.180 millones en concepto de supuestas utilidades.

> Y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Seguridad Social le transfirió otros $ 3.110,5 millones.

• Sin contar lo transferido como utilidades por el BCRA y la seguridad social, el incremento de los recursos sería de apenas 18%.

• Cabe recordar que en noviembre del año pasado el gobierno computó como ingresos $ 4.100 millones, parte de los Derechos Especiales de Giro (DEG) recibidos del FMI.

El superávit primario ascendió, en mérito a esta tramposa contabilidad, a $ 2.802,6 millones.

• De todas formas, esto significaría un aumento de 18%, bien por debajo de la inflación del período.

• Pero si le descontásemos las falsas utilidades —difícilmente repetibles durante el año próximo— giradas por el BCRA y la ANSES el quebranto sería de casi $ 3.000 millones.

• El resultado fiscal final positivo informado por el gobierno cayó 9% interanual y fue $ 2.116,6 millones; si se descontaran las rentas giradas por el Central y la ANSES, el déficit superaría los $ 4.160 millones."
 
 
Ahora, un fragmento de la Newsletter Nº36 de la consultora Management & Fit:
 
"(...) ¿Qué nos deja, económicamente hablando, el 2010? Una enumeración breve incluye récords de crecimiento, menor desempleo, plena utilización de capacidad en la mayoría de los sectores industriales, inflación, pérdida de competitividad. El 2011 arrancará con un menor horizonte de inversión, no sólo debido a algunos de los aspectos negativos mencionados, sino también por la típica incertidumbre que rodea a los años electorales.

Balance 2010: Actividad

Las principales estimaciones indican que el crecimiento de la economía este año rondará entre 7% y 8%, mientras que las oficiales son más generosas, con un 9%. (...)

No obstante, en la buena performance económica también radica uno de los principales problemas del 2011: de acuerdo a nuestras estimaciones, el nivel de producción alcanzó su nivel de tendencia de largo plazo, por lo que mayores estímulos incrementarán las presiones inflacionarias. Ello es consistente con los datos de utilización de capacidad, que reflejan que casi todos los bloques industriales se encuentran operando al borde de su capacidad. El recalentamiento económico, entonces, hace esperable futuros aumentos de precios y mayor expansión de las importaciones.

Balance 2010: Precios

En cuanto a la inflación, los índices privados prevén que el año finalizará con una suba alrededor del 25%, mientras que los números del INdEC probablemente registren un aumento de 10-11% anual. 

Si la escalada de precios no es aún mayor, se debe a que la poca movilidad de los precios de los bienes y servicios regulados (gracias a los crecientes subsidios) compensa la aceleración del resto de los rubros

De esta forma, el año finalizará con Argentina en el 2do. puesto de inflación a nivel latinoamericano (detrás de Venezuela y muy por delante del resto), y entre los primeros a nivel mundial (sólo algunos países africanos barridos por extremos conflictos político-sociales poseen mayor inflación).

La “radiografía” de la inflación de este año muestra como motor principal al rubro alimenticio, que con una suba cercana al 40% anual contribuyó con más de la mitad del aumento del IPC. 

La suba de precios internacionales de los alimentos (por la gran demanda internacional y, recientemente, impulsada también por el QE2 norteamericano -N. de la R.: la gran emisión de dinero que hizo el gobierno de Barack Obama para intentar salir de la crisis-) con un tipo de cambio estable ,implicó la “importación” de inflación. Para peor, este fenómeno se combinó con la escasez de carne vacuna a nivel local, cuyo aumento de precio en el año explicó 4 puntos porcentuales de la inflación general y también incidió en la suba de precios de productos sustitutos (pollo, cerdo y pescado).

Esta aceleración inflacionaria es un claro retroceso en la dinámica de reducción de la pobreza del modelo económico, a pesar de los nuevos planes sociales y la mejora de los ya existentes. Como era de esperarse, el aumento en el rubro alimentos y bebidas empujó al alza a la Canasta Básica Alimentaria, que registró un aumento de 38% anual de acuerdo a estimaciones privadas, elevando así la línea de indigencia. 

A pesar del establecimiento de la Asignación Universal por Hijo y de la ampliación de éste y otros planes sociales, cálculos alternativos a los del INdEC reflejan que los niveles de pobreza e indigencia se mantienen estables desde 2007. Que el mayor período de crecimiento económico de la historia no se haya traducido en un quiebre significativo de la pobreza es, a todas luces, el gran fracaso del modelo económico, que sí logró reducir el desempleo de forma sostenida desde 2003.

Perspectivas

Para el año próximo, la economía probablemente mantenga un buen nivel de crecimiento (4%-6% es el consenso de mercado) gracias a la cosecha agrícola, el crecimiento de Brasil y buenas condiciones internacionales (salvo que Europa entre en una crisis de deuda soberana y así “patee el tablero”).

Encontraremos, entonces, una economía de bajo desempleo pero con tensiones de precios importantes. La poca capacidad ociosa, el estímulo artificial al consumo, el desajuste de tarifas, los resultados de políticas agropecuarias erradas y la inercia inflacionaria son factores que continuarán marcando el ritmo de la inflación, con un costo social que se vuelve cada vez más alto. Para el 2011, la mayoría de las proyecciones ubican a la inflación entre 25% y 35% anual, aunque probablemente la cifra final se encontrará entre ambos extremos. (...)".

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