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Una fija: Sergio Szpolski no quiere a Cristian Ritondo

El multimedios paraestatal que gerencia Sergio Szpolski y responde al kirchnerismo, se ensañó con el legislador peronista porteño vinculado a Mauricio Macri, Cristian Ritondo, a quien culpan por organizar la protesta contra los ocupantes ilegales en Soldati y Lugano.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hay que calmar a Cristina Fernández: ella quiere ver una conspiración y, por lo tanto, debe inventarse una conspiración, no sea que la Presidente corte el giro de dinero clientelar a grupos periodísticos.

Cristina busca una conspiración a lo que ocurre con las ocupaciones ilegales. Es increíble pero mientras había que tomar decisiones de Estado, Cristina estaba aferrada a una videocasetera mirando una y otra vez videos de las grescas en el Parque Indoamericano.

Los colaboradores de Cristina fueron por Eduardo Duhalde, por 2da. vez en 40 días pero no consiguieron 'dejarlo pegado' al evento.

Luego, intentaron 'pegar' a Mauricio Macri.

Terminaron avanzando sobre un legislador porteño de presencia en la zona sur de la Ciudad. Para ello, el multimedios que gerencia Sergio Szpolski siempre se encuentra dispuesto a cumplir la tarea encomendada por la Casa Rosada, y algunos genuflexos periodistas que militan antes que informan.

Ritondo escribió lo siguiente en su cuenta @CristianRitondo de la red social Twitter:

> QUIERO COMPARTIR CON UTDS. ESTA NOTA Y LA PEOR INVESTIGACIÓN QUE LEÍ EN MIS 44 AÑOS DE VIDA EL PRO Y...

> Dicen que tengo un hermano.No tengo hermano.Dicen que hubo una reunión en un club que no existe.Que hubo invitados que nunca estuvieron

> Alguien dijo alguna vez que las mentiras pueden ser grandes o pequeñas. Las mismas se pueden producir por respeto, miedo o por cariño.

> Pero las grandes mentiras, esas que muchas veces se amontonan como bosta de gallinas, son las q acaban definiendo al mentiroso.

> Martín Pique es un periodista de un medio K. Tiempo Argentino.Que miente y olvida . Volverá a mentir, y seguirá olvidando.

> Lo desafió a que me presente el hermano que no tengo.Me lleve al club que no existe y que los invitados de esa reunión nos digan que paso

> Juan Cabandie sabe cuanto respeto su historia.Podre tener mil diferencias pero jamas usaría esa historia para hacer una chicana política

> La memoria siempre sera un mal testigo para los mentirosos como el periodista K de Tiempo Argentino Martín Pique.



La nota de Martín Piqué en el diario Tiempo Argentino, de Sergio Szpolski, mencionada por Ritondo afirma:

Gabriel Ritondo es hermano de Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO en la Legislatura.

El viernes a la noche, Gabriel fue anfitrión de un asado en el club José Hernández, de Mataderos. La convocatoria a la sede de Bragado al 5900 fue cuidadosa. La comida no debía hacerse pública.

Pero todas las prevenciones terminaron siendo inútiles. Cuando la cena llevaba varias horas, los comensales –entre los que había punteros y barrabravas de Ciudad Oculta, Villa 20, Mataderos y Liniers– discutieron por dinero, que al parecer financió el traslado de los que terminaron ocupando el Parque Indoamericano.

Y entonces estalló una gresca, con fuertes reproches, que incluyó botellazos y pases de factura.

“Yo puse plata para cinco micros, y sólo llegaron dos”, acusó uno, a los gritos, desde el borde de la mesa.

Pero Gabriel, el organizador, no fue el único Ritondo que estuvo en el asado: también lo hizo su hermano Cristian, quien llegó acompañado por otro integrante de la bancada macrista de la Legislatura: el legislador Martín Borrelli.
De hecho, los hermanos Ritondo aprovecharon la presencia de Borrelli para hacer una broma por un cruce que habían tenido con el legislador kirchnerista Juan Cabandié.

“Che, se zarparon, si el pibe no tiene padre”, era el comentario de mal gusto que circulaba entre los comensales. Se referían a un contrapunto con Cabandié que se había generado durante la interpelación del jefe de Gabinete de Macri, Horacio Rodríguez Larreta.

“Andá a llevarle la Constitución a Néstor”, lo había provocado el diputado Jorge Garayalde, también del PRO. Pero el asado convocado por Gabriel Ritondo, a quien gente que lo trató lo define como “un bardo”, fue más allá de los chistes y las ironías. En la mesa de los hermanos Ritondo, y ante la presencia de varios diputados del PRO aparte de Borelli, se hizo un balance de la ocupación del Indoamericano.

Y también se analizó la toma del club Albariño, un conflicto inconcluso y que sigue captando la atención de los canales de noticias. Siempre en horario prime time.

Por lo que se habló en la comida –uno de los invitados le hizo llegar sus vivencias a Tiempo Argentino con la condición de guardar bajo reserva su identidad– quedó claro que el bloque del PRO no desalentó la toma inicial del Parque Indoamericano.

¿Acaso la alentó? Mientras la charla se mantuvo por los carriles normales, los comensales analizaron el desenlace de la toma del parque, pero sobre todo evaluaron la marcha de los acontecimientos en el Club Albariño de Lugano.

Entonces se pudo escuchar a un invitado, de contextura muy robusta, que se jactaba de ser uno de los organizadores de la toma de la cancha de fútbol.

Entre la honestidad brutal y la canchereada, el invitado se ufanó incluso de haber llegado directamente desde la cancha que ya lleva días ocupada.

“Es un gordo que apareció en la tele con una remera en la cabeza”, lo describió la fuente de Tiempo.

Entre los invitados que se sentaron a la mesa de Ritondo estaba Marcelo Chancalay, ex presidente de la Villa 20, en otros tiempos aliado al ibarrismo, reconvertido como dirigente territorial afín al PRO.

Chancalay, quien supo ser boxeador, llegó con uno de sus hermanos. Otro de los invitados, de apellido Cao, tiene poder de mando en Oculta.

También estuvo Sergio Valdivia, alias “Bocha”, otro hombre de la Villa 20 de Lugano.

Los comensales se habían repartido en distintas mesas. Y cada mesa correspondía a una villa o barrio del sur de la ciudad: estaba el grupo de Lugano, el grupo de Ciudad Oculta, la gente de Liniers.

Aunque también había simpatizantes del PRO que no procedían de villas, como el empresario inmobiliario Mario Mingrone.



Pero el multimedios de Szpolski le dedicó una 2da. nota a Ritondo, en el semanario Miradas Al Sur, con la firma del cronista policial muy discutido por cierto, Ricargo Ragendorfer:

En junio de 2008, el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, recibió a Miradas al Sur en su despacho de la avenida Patricios. En esa oportunidad se ufanó de que la Policía Metropolitana –la cual por entonces se encontraba en su primera fase de gestación– estaría basada en el modelo de los Mossos d’Esquadra, nombre con el que se conoce a la agencia policial autónoma de Cataluña. Cuando se le aclaró que la especialidad de esa fuerza es la persecución a indocumentados, el funcionario enarcó las cejas, y su respuesta fue: “Bueno, eso es lo que allá la gente pide”. Lo que se dice, una frase profética.

El 9 de diciembre pasado, a 48 horas de que la represión a los ocupantes del Parque Indoamericano causara dos muertes, Mauricio Macri expuso en una conferencia de prensa su versión de la masacre con un discurso casi hitleriano –avalado luego por cada uno de sus más estrechos colaboradores–, en el que no dudó en responzabilizar de los hechos a “la inmigración descontrolada de los países limítrofes”. Ya se sabe que ello propiciaría un pogrom, con más de cien heridos y un nuevo asesinato.

Lo cierto es que la actitud del hijo de Don Franco fue significativa: no es que éste haya haya perdido la compostura; por el contrario, sería la primera vez en su vida que se mostraba tal cual es: un cavernícola racista. Ahora también se sabe que semejante explosión de sinceridad sería fruto de una maniobra finamente urdida con el siguiente propósito: poner en práctica iniciativas bestiales para así captar en 2011 al electorado más rancio del país. De aquella estrategia, por cierto, no fue ajeno su guía espiritual, Jaime Durán Barba.

La escena –contada por un dirigente del PRO a Miradas al Sur– tuvo lugar a principios de diciembre en el comedor principal de Bolívar 1. Uno de los comensales que acompañaba a Macri era, justamente, el gurú ecuatoriano; el otro, nada menos que el secretario general Marcos Peña.

Ambos observaban en silencio al mandatario, quien permanecía absorto en la lectura de unas hojas. Se trataba de un sondeo de la consultora Ibarómetro sobre índices nacionales de xenofobia; sus cifras eran reveladoras: un 37,9 por ciento de los porteños y un 31 por ciento de los argentinos cree que los inmigrantes no deben gozar del derecho al trabajo, a la educación y a la salud pública. En otras palabras, esa masa de compatriotas tenía una cosmovisión similar a la suya. Cuando Macri cayó en la cuenta de tamaña coincidencia, Durán Barba esbozó una sonrisa. Es que la toma del Indoamericano, iniciada por unas 20 familias sin vivienda durante la mañana del 28 de noviembre, ofrecía una oportunidad inmejorable para por fin plasmar en público sus sueños secretos de orden y pureza.

En ese marco, tal vez no haya sido casual que en el transcurso del domingo 5 de diciembre el Gobierno de la Ciudad anunciara la entrega de títulos de propiedad a los habitantes de los barrios marginales. Ello hizo que algunos punteros del PRO –entre ellos,

El Comandante Miguel Angel Rodríguez y Marcelo Chancalay, ambos ligados al diputado Cristian Ritondo– hayan incentivado entre los habitantes de la Villa 20 la ocupación masiva de ese inmenso parque.

En paralelo, desde Estados Unidos –en donde estuvo de visita en su calidad de precandidato presidencial– Eduardo Duhalde comenzó a efectuar declaraciones en las que no sólo anticiparía una situación de caos sino que también señalaría la “urgente necesidad de restablecer el orden”. Ello sucedió en la mañana del martes 7.

Unas horas después, se desataría la represión en Soldati. Soldados del espacio público. El jueves declaró ante el juez Eliseo Otero el ya célebre Julito Capella, quien fue televisado durante los incidentes con una pistola. En su descargo dijo que en realidad era “un arma de juguete”. Sin embargo, en su figura está la punta del ovillo de una trama que merece ser esclarecida. Barrabrava de Huracán, hijo y sobrino de reputados punteros macristas y guardaespaldas de Genaro Trovato, el tercero en la cúpula del sindicato municipal (Sutecba), su presencia en la desigual batalla de Lugano es sin duda un caso testigo, al igual que la de Alejandro Pastore, otro “pesado” del Sutecba, quien también fue filmado con un arma en su poder.

Es que, mientras los movileros deslizaban su estupor ante el carácter “espontáneo” de esa puja de “pobres contra pobres”, lo cierto es que, para aplastar la “invasión extranjera al espacio público”, el PRO hizo uso de su propia versión de las SA, la milicia de choque del Partido Nacionalsocialista Alemán que desde 1921 a 1934 realizó actos violentos contra grupos de izquierda. En este caso, la falange macrista estuvo compuesta por barrabravas, matones sindicales y punteros oscilantes entre el duhaldismo y el PRO.

Algunos de ellos fueron reclutados por Esther Niti Iglesias y Eva Ferraro, dos referentes partidarias de la zona vinculadas al legislador Ritondo. También a él se vinculan personajes como Juan Carlos Salerno –quien participó en los incidentes en el Club Albariño–, Eduardo Manzana Santoro –hermano de un ex jefe de la hinchada de Boca y actual presidente del club Nueva Estrella–, su ladero, un tal Luis –quien comandó los ataques en el Albariño–, además de otros tantos simpatizantes caracterizados de Boca, Huracán, Deportivo Español y Nueva Chicago.

A ellos se les sumaría un módico contingente del Club Sacachispas, cedido por su presidente, Norberto Larrosa –un ex dirigente radical condenado en su momento por el caso de los ñoquis en el Concejo Deliberante–, además de algunos micros con muchachos “de apoyo” enviados desde el Gran Buenos Aires nada menos que por Luis Barrionuevo. En total –según testigos que presenciaron la trifulca– el batallón de falsos vecinos habría estado compuesto por unas 200 personas. Sobre su presencia en el escenario de los hechos se asoma de manera recurrente la sombra de Ritondo.

Ante tal versión, el legislador apeló al silencio, sólo roto por una lluvia de cartas documento enviadas a diversos medios. Miradas al Sur no ha sido una excepción. Según la misiva telegráfica dedicada a este seminario, a Ritondo le molestó de sobremanera una frase publicada el domingo pasado: “A Niti se la vio reclutando muchachos del gremio para integrar la milicia macrista; en tales menesteres también estaba Eva Ferraro, quien –junto al delegado Chacho Álvarez– recibía instrucciones telefónicas del propio Ritondo”. Con respecto al resto de la nota, el hombre elegido como Parlamentario del Año no manifestó enojo alguno. 

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