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Avenida Argentina y Santander, 19:00: En Lugano vuelven a reclamar el desalojo del Albariño

El predio del Club Albariño, en Villa Lugano, sigue ocupado pese a la orden del juez federal Daniel Rafecas de que ocurra un "desalojo pacífico". Los vecinos del barrio se encuentran indignados, en especial porque la Policía Federal incumplió la orden judicial. Hoy vuelven a marchar por el cumplimiento de la orden de Rafecas y el desalojo pacífico. De paso, el textual del debate entre Juan Carlos Romero y Daniel Filmus en el Senado.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Un vecino de Villa Lugano se presentó ante las cámaras de TV con un escrito judicial que dijo que se lo habían enviado, ante su pedido explícito, del juzgado federal a cargo de Daniel Rafecas. En el texto aparece el pedido judicial de "desalojo pacífico" del predio del Club Albariño, que permanece ocupado ilegalmente.
 
Los vecinos de Lugano se encuentran indignados por el incumplimiento de la orden judicial y quieren manifestarlo, manteniendo su lucha por la desocupación del predio, y por eso volverán a marchar a las 19:00 desde Avenida Argentina y Santander.
 
La situación es otra vez de tensión creciente, en parte porque los ocupantes del predio del Albariño se disponen a intentar iniciar la construcción de sus viviendas, existiendo la sospecha de los vecinos de que realmente pueden haber perdido el control de un lugar que utilizaban sus hijos para el esparcimiento.
 
La situación es complicada porque el terreno parece ser de jurisdicción nacional, pero la Nación no ha manifestado qué destino le dará a un predio aplicado hasta ahora a la actividad deportiva del barrio.

En tanto, la ministro Nilda Garré ordenó desplazar 6.000 gendarmes a patrullar áreas del Gran Buenos Aires.
 
Es una buena ocasión para recordar fragmentos del debate en el Senado, el miércoles 15/12, acerca de la ocupación ilegal de predios y la situación social de la sociedad argentina:
 
 
"(...) Sr. Presidente (Pampuro). – Tiene la palabra el señor senador Romero.

Sr. Romero. – Señor presidente: en primer lugar, debo decir que varios miembros del Interbloque Federal hemos presentado un proyecto que está citado allí, pero también debo aclarar que ninguno de los que hemos firmado participamos en lo que llaman “proyecto consensuado”. Entiendo que esa palabra implica que se ponen de acuerdo las partes. En nuestro caso, ni siquiera nos han consultado y acabamos de enterarnos por el secretario del texto.
 
No obstante, como se trata de expresar una preocupación por el tema y que se esclarezca, y se expresa pesar por la pérdida de vidas, lo vamos a votar. Pero eso no va a impedir que señalemos que hay cosas más profundas que lo que allí se menciona y que es lo que se ha observado en estos días por parte del Poder Ejecutivo, las idas y vueltas y el aceptar o no ser parte de una responsabilidad que le cabe como garante del orden y de la seguridad, que es su función, y máxime en esta ciudad; no así con las provincias, en donde la responsabilidad del ejercicio de la autoridad la tienen sus gobernadores, dada la propia autonomía de la que gozan. Creo que esas idas y vueltas lo único que han provocado es mayor riesgo de otros asentamientos, de otros hechos de violencia.
 
Deseamos y esperamos que se pueda evitar una mayor tensión. Hay elementos de neto corte de interés electoral, de creer que un sector puede perjudicar a otro. El gobierno nacional se cruzó los brazos los primeros días, en una obvia intención de querer cargar las culpas sobre la autoridad local. Cuando la situación se fue magnificando, se volvió al diálogo y, aparentemente, a partir de ahora, existiría el compromiso de trabajar en conjunto para que estos hechos no se repitan. 
 
¡Cómo será que el gobierno quiso estar ausente de esa problemática, que yo no entiendo cómo funcionarios que supuestamente conocen la ley, incluido el ministro Fernández, que sé que es un hombre que ha estudiado dos carreras –seguramente, se le cruzaron algunas materias y se olvidó del artículo 181 del Código Penal, que tipifica la usurpación–, dijeron que la usurpación no es un delito
 
Al decir eso no dijo otra cosa que no sea una barbaridad. También debo decir que considero una barbaridad confundir la usurpación con protesta social. Hay muchas formas de protestar. El gobierno viene sosteniendo desde que ha asumido en 2003, con esa actitud de tolerancia extrema, la facilitación del desorden en la vía pública, los desmanes, los daños, como ha sufrido en su momento la sede del Ministerio de Acción Social y otros edificios públicos, como la sede del gobierno de la Ciudad. Son propios de una inacción que se ha extendido en otros lugares, como la tolerancia en los cortes de Gualecuaychú

Son temas en los que el gobierno no sólo no ha dejado que actuara la justicia sino que ha impedido que hubiera un pronunciamiento de los jueces con la muletilla de que no se criminalice la protesta social. Yo coincido con que el reclamo social no se debe criminalizar. Lo que criminaliza el Código Penal son los delitos. Y si con el pretexto de un llamado reclamo social se cometen delitos, el juez sabrá separar qué parte es delito y qué parte es protesta social, que reitero, coincido no debe ser penalizada. Quizá, alguna vez, podemos mandarle al ministro el recordatorio de que el artículo 181 del Código Penal –y lo cito– dice que será reprimido con prisión de un mes a tres años: 
 
1) el que por violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad despojare a otro, total o parcialmente, de la posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real constituido sobre él, sea que el despojo se produzca invadiendo el inmueble, manteniéndose en él o expulsando a los ocupantes; 
 
2) el que, para apoderarse de todo o parte de un inmueble, destruyere o alterare los términos o límites del mismo; 
 
3) el que, con violencias o amenazas, turbare la posesión o tenencia de un inmueble. Yo espero que el ministro, al que seguramente se le juntaron las materias que estudió, recuerde ese artículo del Código Penal. 
 
Obviamente que no voy a acusar ni a los pobres que necesitan viviendas, que son 3.500.000 en el país, ni mucho menos voy a culpar a los extranjeros sino a que no abordemos el tema de fondo del problema argentino, que es la pobreza y el desequilibrio demográfico que tenemos los argentinos por décadas. Debe ser una política de Estado terminar con esa asimetría poblacional que tiene el país, que nada hacemos para compensar.
 
Cuando me dicen que la provincia de Buenos Aires reclama más puntos de coparticipación, yo digo que lo único que ganamos, si le quitamos a las demás provincias para darle más puntos a la provincia de Buenos Aires, es que el conurbano, en vez de tener seis millones de pobres, tenga quince millones, y el resto del país sea un parque nacional despoblado y natural. 
 
En ese sentido, tampoco voy a culpar a este gobierno del desequilibrio demográfico. Este es un tema que tiene setenta años en el país, por lo menos –el crecimiento y el desequilibrio demográfico–. Lamentablemente, la pobreza es lo que sacó a mucha gente de sus hogares, y muchas de nuestras provincias –sobre todo las del norte– expulsaron población durante muchas décadas en la búsqueda de la panacea, de la industria que está radicada cerca del puerto, de las posibilidades de vida, hasta que esto dejó de ser una realidad. 
 
Resulta curioso que en la provincia más rica del país –y esta ciudad, donde está el mayor ingreso per cápita–, hoy, tengamos que vivir estos problemas, fruto de la pobreza y de gente que todavía cree que aquí va a encontrar una panacea. 

Nadie va a reclamar tierras para trabajar en el interior, como lo han hecho muchos de los habitantes, incluso extranjeros, que hoy cultivan en nuestras provincias del norte y forjan un destino a través del esfuerzo y del trabajo. 
También debo decir que valoramos las expresiones del Presidente boliviano, que dijo que los emigrados que producen desórdenes hacen quedar mal a Bolivia; y es así. De hecho, resulta muy raro encontrar en las páginas de policiales un inmigrante de Bolivia. 
 
En nuestras provincias del norte, conocemos muy bien la laboriosidad y el esfuerzo que ponen estos habitantes en su trabajo y en su tarea. En el norte, estamos muy contentos de poder convivir con ellos, con la población boliviana. Pero ahí surge otro problema: no sólo el tema del desequilibrio demográfico, donde el 30 por ciento de la población argentina vive en el uno por mil del territorio, sino también surgen otros elementos que tienen que ver con la causalidad. 
 
Aquí, la señora Presidenta dijo que esto fue apadrinado. Exactamente, tiene razón. Lo que, tal vez, no le han aclarado es que fue apadrinado pero que los activistas pertenecen a su propio gobierno. Tenemos el caso del señor Salvatierra, un ex convicto que fue vocero de los ocupantes de Villa Soldati, que estuvo en la Casa de Gobierno, que tiene un frondoso prontuario, que es militante y activista de un legislador de apellido Nenna, de la Ctera. Seguramente, el senador por la Capital Federal lo conocerá. Figura en su página de Facebook que él es peronista, kirchnerista, cristiano y que también trabajó para las Madres de Plaza de Mayo. De hecho, dicen que es “un pibe de diez”: se debe de estar refiriendo a los diez años de condena que habrá tenido este hombre. No creo que se refiera a otra cosa la señora que habló en nombre de las Madres de Plaza de Mayo. 
 
No puede ser que desconozcamos el contenido político de movilización, que no es nada espontáneo; que se ha producido aquí por propios activistas del gobierno. Eso trae la zozobra; trae el riesgo de que esto se convierta en una epidemia en todo el país, porque también sucede lo mismo en otras provincias y ciudades. Estoy seguro de que ese déficit habitacional de tres millones de viviendas también determina que el FONAVI sea hoy insuficiente, en tanto puede cumplir con apenas 40 mil viviendas por año en promedio, cuando hacen falta 72 mil. Dicho instituto fue creado cuando la pobreza en la Argentina rondaba el 6 por ciento, pero hoy esta llega al 30 por ciento. 
 
Es insuficiente; más insuficiente es aún ahora, debido a que, por la inflación, han desaparecido los créditos para la vivienda a largo plazo para mucha gente que podría pagar porque tiene trabajo o es de clase media. Esos jóvenes no deberían estar pidiendo hoy casas FONAVI.
 
Entonces, debemos abordar con seriedad los problemas del momento; pero también, pensando en el futuro y en la solución habitacional para las 3 millones de viviendas que nos faltan. Los argentinos tenemos que debatir las oportunidades que existen, a efectos de crear trabajo y producción en el interior del país, para que deje de expulsar gente a los grandes centros urbanos. Y, por último, debemos terminar con la mezquindad pequeña de creer que con el caos se le puede ganar al oponente. 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – Tiene la palabra el señor senador Filmus. 
 
Sr. Filmus. – Señor presidente: voy a acompañar con mi voto la declaración que se acaba de leer, aunque la original –la que presentamos nosotros– tenía matices distintos e incorporaba un conjunto de temas que esta declaración no toca. Pero es una declaración de acuerdo a la que se llegó entre todos, así que me parece bien. Creo que lo fundamental está incorporado. Y lo fundamental está, principalmente –como hemos hecho siempre en este Senado ante cualquier situación similar en el país–, en repudiar los hechos de violencia. Porque si hay algo que enturbia la convivencia entre los argentinos es la violencia. 
 
En este caso, el tema más importante –el que no tiene retorno ni vuelta atrás– es que ha habido muertes. Lo único que no se recupera –todo lo otro es discutible; está en el marco del debate político– es la vida humana. Hoy debe haber familias y amigos de esos muertos que deben estar sumamente dolidos, como lo está todo el pueblo argentino, porque cada argentino que pierde la vida por alguna razón evitable importa un hecho totalmente imperdonable ante Dios y ante todos nosotros. Este es el hecho fundamental a considerar. 
 
Dicho esto, y como la declaración plantea este tema, quiero a continuación señalar cuáles son las cuestiones que aquélla no plantea y que nosotros sí habíamos incorporado. Espero que las investigaciones muestren cuáles fueron las razones y quiénes comenzaron con esta toma; quiénes la instigaron no sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sino en el resto de los sitios donde se produjeron otras. 

Es más, creo que esto disipa un poco la idea de que pudo haber alguna intencionalidad contra cierta autoridad en particular, porque también hemos visto que en distintos lugares del gran Buenos Aires han ocurrido hechos de este tipo. Sería difícil decir otorgarles la misma intencionalidad política
 
No voy a hablar de intencionalidad en lo que ocurrió porque creo que los testimonios de los periodistas por televisión, que nos mostraron una y otra vez las necesidades y las condiciones de vida de mucha gente que estaba allí, han hablado por sí solos. No sé quién instigó o comenzó estas tomas. Sé que mucha de esa gente tenía una necesidad impostergable; sé que mucha de esa gente, una y otra vez señalaba, a partir de sus propias carencias, la voluntad de acceder a una vivienda. 
 
Debo decir al senador preopinante que, como senador oficialista por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fui el primero –como el conjunto del gobierno– en manifestarme en contra de cualquier tipo de toma y de violación de la ley. Esta no es la discusión. Nuestros vecinos del sur de la Ciudad de Buenos Aires tienen el mismo derecho a tener espacios verdes que los vecinos del norte. Nuestros vecinos del sur tienen todo el derecho del mundo a que los espacios públicos no sean intrusados. Nuestros vecinos del sur tienen el mismo derecho que cualquier otro argentino o vecino del norte de la Ciudad de Buenos Aires a tener acceso a una vivienda digna y a un barrio digno. Así que lo primero que ha planteado este gobierno, apenas apareció la orden de la jueza, fue despejar el terreno. Y el terreno quedó despejado y en manos de la Policía Metropolitana. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires recibió el terreno, pero lamentablemente ahí tuvimos que lamentar la pérdida de vidas humanas –sucesos que habrá que investigar–.
 
La Policía Metropolitana tiene 1.700 efectivos. En 2007 votamos acá la posibilidad de que el jefe de Gobierno de la Ciudad cree la Policía Metropolitana. Y, luego, nuestro bloque aprobó la creación de esa fuerza en la Legislatura. Pero no colocamos nosotros a Fino Palacios al frente de la Policía Metropolitana, ni tenemos nada que ver con que 15 de los 20 jefes de esa fuerza estén procesados y dos de los más importantes, presos. Y también está procesado el jefe que nombró a esos quince; su jefe de gobierno procesado, lo que fue
ratificado por la Cámara. 
 
Ahora bien, ¿por qué se dejó “intrusar” nuevamente ese terreno? ¿Qué pasó ahí? ¿A quién le interesaba que se “intruse” ese terreno o no? ¿A qué gobierno perjudica? ¿Qué momento estábamos viviendo? 

Ya lo dijo la Presidenta: el tercer aniversario de este gobierno, una fiesta de la democracia y un momento político donde, realmente, después del triste acontecimiento del fallecimiento de Néstor Kirchner salió a la luz lo que valora este pueblo: las transformaciones que hubo desde el año 2003
 
Por supuesto que hay asignaturas pendientes y nos llevaría toda la tarde enumerarlas, pero el pueblo salió a decir lo que valora esas transformaciones. ¿Qué es lo que cambió el clima político? Esta situación. En el interior de ese predio había algunos militantes como ese muchacho de apellido Salvatierra, a quien el señor senador debería pedir disculpas en particular. Porque si bien yo no tengo el gusto de conocerlo, llamarlo ex convicto porque cumplió su condena, y decir que tiene un prontuario no es lo que ayuda a reinsertarse en la sociedad. Esto me hace recordar la parte de la declaración que no está ahí, que es la condena a la xenofobia, a la discriminación y a apelar a lo peor que puede tener el ser humano, que tiene estas potencialidades de xenofobia y discriminación, que tuvo el jefe de Gobierno de la Ciudad. Es exactamente igual que usted diga ex convicto o que tuvo un prontuario: pagó su culpa, salió y está trabajando. Si usted tiene algo para acusarlo me parece bien que lo haga, pero no por su pasado porque es un hombre que pagó sus culpas…
 
– No se alcanzan a percibir las palabras del senador Romero pronunciadas fuera de micrófono.

Sr. Filmus. – No me consta. Vi dos veces que había diarios que decían que había punteros míos ahí. Yo soy docente y el último puntero lo usé para mostrar un mapa en la escuela. Puntero es el que distribuye algo a cambio de algo. ¡Por favor! ¡Que yo tengo punteros! Usted se hace eco de algo que no existe ni conozco. Aparte, es interesante ver cómo se genera todo esto. Primero apareció esta noticia de que era puntero mío, pero después, enseguida, ya decían que trabajaba acá, en el Senado. Tuve que explicar que miraran la página web del Senado para dejar en claro que no trabajaba conmigo, porque ya había quienes decían que trabajaba aquí. Es rapidísimo como se transforma todo. Hay que tener alguna prueba, algún elemento, antes de decir algo. De cualquier manera, me llenaron de orgullo las palabras que le escribió a Néstor Kirchner, y se me cayeron las lágrimas, porque ahí dice que el nuevo momento del país le permite creer en el futuro. Porque sabemos que la delincuencia, que en la Argentina creció muchísimo, tiene que ver con la marginación y con la exclusión. Entonces, si ese hombre, después de haber pagado sus culpas, se integra a la sociedad, merece una disculpa suya, señor senador
 
– No se alcanzan a percibir las palabras del senador Romero pronunciadas fuera de micrófono.
 
Sr. Filmus. – …como no lo hizo el jefe de Gobierno de la Ciudad…
 
– Varios señores senadores hablan a la vez.
 
Sr. Filmus. – Merece todo lo que pueda hacer la Justicia, pero acá estamos hablando de lo que hace un senador de la Nación… 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – Por favor, diríjase a esta Presidencia. 
 
Sr. Filmus. – Me voy a dirigir a usted. Le pido disculpas, señor presidente.
Insisto en que voy a votar afirmativamente el proyecto de declaración, pero quiero decir que lo que se discutió acá y creo que tiene que estar presente, es que había dos formas de resolución de conflictos: la de quienes querían que por la fuerza y con la represión se saque lo que el censo mostró, que eran 13.000 personas –que alguien explique cómo sin costos humanos y sin violencia se puede desplazar a 13.000 personas–, y la que llevó a cabo el gobierno nacional, que fue no hacerle caso al gobierno de la Ciudad y hacerlo con política, con consenso y haciéndoles firmar que no iban a realizar tomas de tierra si efectivamente querían tener algún tipo de beneficio social. Lo que ha hecho el gobierno nacional... 
 
– El señor senador Romero formula manifestaciones fuera del alcance del micrófono. 
 
Sr. Filmus. – Senador: usted se refirió a mí y yo lo escuché hasta último momento. 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – Senador Romero: por favor haga silencio. 
 
Sr. Filmus. – A mí me daría mucha vergüenza decir algo de la pobreza cuando las estadísticas del CIPPEC, que ahora me las van a acercar y si quieren las puedo leer, dicen que cuando usted dejó la gobernación dejó la provincia más desigual del país; la provincia con más pobreza del país y la provincia con las condiciones más dramáticas para los pobres. Entonces, venir a hablar de lo que dice el gobierno nacional, que bajó... 
 
Sr. Romero. – ¡La pobreza es culpa de ustedes, que llegaron acá! ¡Por eso las provincias son pobres! 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – Por favor no dialoguen, señores senadores. Señor senador Romero: si quiere hablar pídame la palabra. 
 
Sr. Filmus. – Sí, son los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires los que hacen que Salta sea pobre después de que usted fue gobernador. Por favor… 

– El señor senador Romero formula manifestaciones fuera del alcance del micrófono. 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – Señor senador: diríjase a mí. Senador Romero: si quiere hacer uso de la palabra pídamela. 
 
Sr. Romero. – ¡Déme la palabra, entonces! 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – Está hablando el senador Filmus. ¿Le concede una interrupción al senador Romero, senador Filmus? 
 
Sr. Filmus. – No se la concedo, presidente. 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – No se la concede. Espere que termine. 

Sr. Romero. – ¡Quiero plantear una cuestión de privilegio! 
 
Sr. Presidente (Pampuro). – Para plantear una cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor senador Romero. 
 
Sr. Romero. – Planteo una cuestión de privilegio porque el senador, que solamente tenía que explicar si era puntero de Salvatierra o no, no puede hacer imputaciones. ¡Siempre se acuerda de Salta! ¡Claro que Salta es pobre! ¿O usted cree que antes de que yo la gobierne era Suiza y ahora es una provincia pobre? Claro que era pobre. ¿Formosa seguramente era rica antes de que gobierne Insfrán? ¿Qué me está diciendo? Es el famoso desconocimiento porteño de lo que pasa en el interior, de las escuelas que no se construyen, de las viviendas que no se hacen, de las promesas de fondos que no se cumplen. Esa es la verdad del país. Así que, no venga a imputar. 
 
– Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente de la Nación, don Julio César Cleto Cobos.

Seguramente este país no era Suiza antes de que llegara al gobierno ninguno de nosotros. Pero el Norte argentino tiene una pobreza estructural histórica y nosotros luchamos para sacarlo adelante. 
 
Sr. Presidente. – Continúa en uso de la palabra el señor senador Filmus. 

Sr. Filmus. – Quiero señalarle, señor senador, que tuvimos la oportunidad de inaugurar juntos varias escuelas nacionales del Plan de Mil Escuelas. Le voy a dar las estadísticas que indican que este fue el gobierno que más escuelas construyó en toda la historia de la provincia de Salta. 
 
Sr. Romero. – No es verdad... 

Sr. Filmus. – Bueno, es muy fácil... 
 
Sr. Presidente. – No dialoguen, por favor. Senador Romero: por favor silencio. Senador Filmus: por favor continúe y diríjase a la Presidencia. 
 
Sr. Filmus. – Me estoy dirigiendo a usted, presidente. En esa dirección, quiero decir que estoy totalmente orgulloso de la Presidenta de la Nación que en el acto por los derechos humanos dijo que ella iba a apelar a lo más noble del sentimiento argentino de la integración. No miró lo que dicen las encuestas sobre si es necesario discriminar o no, ser xenófobo o no o ser chauvinista o no para tener más votos. Ella dijo: este es un país construido en base a la integración, y defendió lo que este Congreso votó: la Ley de Inmigración, y defendió lo que nosotros hemos acordado con los países limítrofes y con los países de América Latina en el Programa Patria Grande. Realmente, como fue una ley sancionada por unanimidad, me parece que es excelente que este Congreso la remita. Las estadísticas muestran que estamos en uno de los momentos más bajos de presencia de inmigrantes extranjeros en la Argentina. Justamente los inmigrantes se fueron en buena medida en los años 90 porque acá no había trabajo. Cuando hay trabajo la Argentina también trae trabajadores de los países limítrofes. 
 
Entonces, quiero señalar qué se discutió acá. No se discutió si estaba bien o mal tomar ese espacio, porque está mal tomar ese espacio, lo que se discutió fueron otros dos temas y nuestra presidenta lo planteó en la agenda en primer lugar: si había que echarlos por la fuerza o a través de una salida política. Podría no haber sido así, pero parece que la vida nos dio la oportunidad de estar haciendo esta sesión un día después de que la salida tuvo éxito y, sin lugar a dudas, ahorró represión y dolor de argentinos
 
Y, en segundo lugar, si nosotros resolvíamos esto en base al chauvinismo y a la xenofobia, o en base al espíritu integrador y al cariño que tenemos por los habitantes de los países limítrofes. 
 
En tercer lugar, quiero plantear, ahora sí como porteño, que ayer en el diario Clarín apareció una foto de unos chicos –la habrán vistos todos–, mostrando unas serpientes que encontraron en el parque. No creo que en un parque en la zona verde del norte de ciudad de Buenos Aires, nuestros chicos junten serpientes. Víboras, decía. ¿Por qué? Porque no las van a ver. Las hay porque ese lugar, en el que había custodia hasta el 5 de noviembre de 2009, que para ahorrar gastos se le sacó la custodia, está sometido al más tremendo abandono, como está sometido al abandono toda la zona sur de la ciudad.
 
Y es verdad que el problema habitacional no es un problema del gobierno de Macri, sino que es un problema histórico de la ciudad de Buenos Aires. Las villas no son de este gobierno. Sería necio cargar sobre este gobierno temas que son históricos. Lo que sí es verdad es que no se hizo nada. Este año se pidieron permisos de construcción en la Ciudad de Buenos Aires para 17 casas y se entregaron 81. Dicho por el informe del propio gobierno de la ciudad, se ejecutó el 18 por ciento del presupuesto al tercer trimestre. 
 
En general, en nuestras provincias, cuando una gestión asume ejecuta poco y después ejecuta mucho porque aprende a ejecutar. Aquí fue al revés: se ejecutó mucho el primer año, porque había 1.600 viviendas que se estaban construyendo y las pudo entregar, y después cada vez menos, porque no se empezaron nuevas viviendas. Y no se cumplió la promesa de mil viviendas por año y ni la promesa de urbanizar las villas. La gente también se cansa de ver que, en un momento en que el país recauda mucho y la Ciudad de Buenos Aires sólo el trimestre pasado aumento 32 por ciento la recaudación, no se plasman en obras las promesas electorales que se hicieron. Como legislador por la Ciudad de Buenos Aires, voy a votar la declaración. 
 
Al respecto debo señalar que no sólo es una ofensa a los inmigrantes de los países limítrofes, sino que también es una ofensa a este cuerpo la idea de que la Ley de Inmigración es un colador que permite que entre gente de otros países. 

Cualquier tipo de discriminación, cualquier tipo de xenofobia, va en contra de todos los argentinos, va en contra del espíritu de este Congreso que tiene una característica claramente democrática, institucional e integradora. No quiero dejar de señalar que hay dos tipos de liderazgos distintos: un liderazgo como el del jefe de gobierno, que se asienta en exacerbar lo peor de los sentimientos que pueden tener los seres humanos respecto de la inmigración, la discriminación y la xenofobia; y un liderazgo como el de nuestra presidenta, que dijo que no íbamos a entrar en la lista de los países que en Europa nos están haciendo eso a nosotros, y que cuando nos discriminan en Europa, y a muchos otros inmigrantes, en este Congreso aprobamos declaraciones. 
 
Con la gravedad que tuvieron esos dichos y con el desprecio que fueron tratados nuestros compañeros inmigrantes, me parece que la declaración debiera incluirlo. Insisto, a pesar de eso, la votaremos. 
 
Sr. Presidente. – Tiene la palabra el señor senador Cabanchik. 
 
Sr. Cabanchik. – Señor presidente: en primer lugar quisiera pedirle a todas las colegas y todos los colegas que ya no presupongan, como muchas veces hacen, que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ser sede de la Capital Federal, es otro país. Es el mismo país al que todos pertenecemos, con sus niveles importantes de desigualdad, con sus carencias, con sus postergaciones, con sus aciertos y desaciertos, que tendremos que evaluar en la política local, pero de ninguna manera se trata de otro país. ¡Basta con el prejuicio porteño! Parece que los únicos que tenemos un prejuicio con relación al resto de toda la Nación somos los porteños. Por otra parte, estoy satisfecho con que tantos senadores distintos y de todos los bloques, no solamente los senadores por la Ciudad de Buenos Aires, nos hayamos preocupado por establecer hoy declaraciones de preocupación, de repudio y de un llamado a la resolución política pacífica de un conflicto como el que se desató con su epicentro en Villa Soldati. 
 
Realmente estamos muy preocupados porque después de 30 heridos graves y de 3 muertos, recién ayer llegamos a esta salida. Me parece que se actuó tarde, que no se actuó adecuadamente, que el Estado no puede estar ausente ante la conflictiva social, conflictiva que se presenta con su peor cara, que es una parte de la sociedad en batalla campal contra otra parte de la sociedad.

La Ciudad de Buenos Aires no es Suiza tampoco. No quiero referirme específicamente a los dichos del senador Romero. Nada personal. Digo: la ciudad de Buenos Aires tampoco es Suiza. 
 
Sr. Romero. – Se lo creen a veces. 
 
Sr. Cabanchik. – No; yo por lo menos no. Ojalá, en todo caso, pero no es así. Tenemos muchas postergaciones, muchas necesidades. Yo no voy a hacer cargo al actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires de todos nuestros males. En todo caso, expreso aquí, en este recinto, mi insatisfacción como la de tantos porteños y tantas porteñas por la lentitud de las respuestas. Tenemos decenas de asentamientos que están en un proceso casi nulo de urbanización. Esta era una de las promesas, uno de los compromisos públicos; se ha hecho poco y nada de eso. 
 
El problema habitacional es terrible. Una de las peores cosas que le puede pasar a un ser humano es no tener comida ni techo. Así que tenemos que atender a que tenemos urgencia en la ciudad de Buenos Aires. Me parece que hay una falta total de política adecuada del gobierno de la ciudad de Buenos Aires para atender al problema habitacional. Me ha tocado gestionar frente al Instituto de la Vivienda de la Ciudad en favor de tal o cual crédito para tal o cual persona, y es lamentable lo que he encontrado como respuesta después de meses. Se trataba de un crédito
 
El propio instituto decía no tener dinero, que no había presupuesto o se subejecutaba. Y esto para hablar solamente de lo que está inmediatamente implicado. Ahora el gobierno nacional también tiene su responsabilidad. Por ejemplo, la política de la vivienda debe ser administrada con justicia a lo largo y a lo ancho del país. ¿Acaso el gobierno nacional va a condenar a la Ciudad de Buenos Aires por ser de otro signo político, por haber una competencia política con el signo político de la ciudad de Buenos Aires? Espero que no
 
Ahora es una grata noticia para todos que ayer hayan empezado a consensuar una solución como debe ser: una solución política, social y económica para quienes la necesitan. Porque ahí se trata de pobres padeciendo la pobreza, de un lado y de otro. Porque cuando ha habido enfrentamientos en el seno del pueblo, los que se han enfrentado han sido aquellos que, a lo mejor, están pagando a durísimas penas un largo crédito para su precaria vivienda, frente a otros que se encontraron allí ocupando ese terreno que era, para muchos, de disfrute como espacio público, es decir, para el disfrute de todos como espacio recreativo. 
 
La zona sur de la ciudad de Buenos Aires está seriamente postergada, y el contexto que tenemos que darle a este episodio es el de un Estado débil, con falta de presencia adecuada, sobre todo, en la ciudad, en la Nación, en el pueblo en su conjunto. Ese es el primer contexto. En cuanto al segundo contexto, yo también acompañaría la declaración que se leyó, aunque creo que sería bueno, si fuera del caso, incorporar otros conceptos. La declaración que presentamos nosotros incluía el rechazo a la visión xenófoba y racista con la que se había presentado, en primer término, este tema en la opinión pública. Ese es el contexto totalmente inadecuado para descifrar lo que está pasando. Acá no hay una batalla. Y si en algunas conciencias y actitudes del pueblo la hubiera, no por eso un gobierno, en nombre del Estado cualquiera sea –a nivel local o a nivel federal– tiene que montarse sobre los peores rasgos que puedan surgir espontáneamente de la población.

Tal vez haya conductas xenófobas y racistas en parte del pueblo. ¿Entonces necesitamos hacer una política xenófoba y racista? ¿Necesitamos lograr popularidad montándonos sobre ello? Eso es aberrante. No hace falta que haga comparaciones odiosas. Sinceramente, se trata de pobres, de carenciados, de necesitados que tienen tanto derecho como todos los demás de disfrutar de una calidad de vida que se les niega.
 
Hay que pasear por la zona sur. Yo los invito a las once o doce de la noche a que hagamos un tour por la Ciudad de Buenos Aires, de Avenida de Mayo hacia el sur, para ver quién esquiva más basura mientras caminamos. Da vergüenza ajena cómo está una parte de la ciudad mientras la otra está cuidada como se la debe cuidar. Esta división no se superó
 
No es un problema inventado por esta gestión de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, eso está claro; pero no es un problema que haya empezado a resolverse adecuadamente en esta gestión. Creo que aquí también existió la falencia de mirar, tanto desde el poder político de la Ciudad como desde el gobierno nacional, quién pagaba mayor costo político, quién se desgastaba más frente al conflicto. Digo esto porque no se puede entender que el jefe de Gabinete haya dicho que no se podía intervenir y, finalmente, la Prefectura y la Gendarmería se hicieron presentes y contuvieron el conflicto. 
 
Luego, cuando puso un poco de buena voluntad política de cada una de las partes, resulta que quienes ocuparon el parque lo abandonaron inmediatamente. Y esto fue anoche. Entonces, había soluciones. ¿Por qué tenemos que lamentar tres muertos y treinta heridos? Apareció el efecto contagio, porque eso tuvo connatos pequeños –por suerte– en González Catán y en Bernal, por citar dos lugares de la provincia de Buenos Aires. Esto no es un problema de la Ciudad de Buenos Aires, aunque también lo es. Este es un problema de pobreza de vivienda, de exclusión social y de falta de política de Estado. 
 
Por eso, nosotros queríamos incluir en la declaración un rechazo a las expresiones xenófobas y también una reafirmación del Senado como llamado de atención a todos los poderes ejecutivos implicados en este conflicto y en los que puedan darse en el futuro, aunque esperamos que no sucedan. Debemos reafirmar que la tolerancia y el respeto para todas y todos, más allá de su condición social y de su origen nacional, es una política de Estado de la Argentina y debe seguir siéndolo. De todas maneras, creo que en el texto que se leyó la mayor parte de los conceptos están contemplados. Por lo tanto, no tendría problemas en votar este texto consensuado, si es que no hay lugar para introducir nuevos conceptos que considero importantes. Finalmente, quiero expresar la satisfacción y la esperanza de que no volvamos atrás con este principio de solución en el conflicto de Villa Soldati.  (...)".

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