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Del Indoamericano a sus casas: El Pitu ordenó la retirada

¿Objetivo cumplido? ¿Contraorden recibida? El desalojo ha comenzado por voluntad propia en el Parque Indoamericano. ¿Temor gubernamental a que la situación se escape de control? ¿Caída de cristina Fernández en las encuestas? A cada okupa que se retira, el Ministerio de Desarrollo Social le entrega una constancia de su paso por la toma.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El impacto negativo de la ocupación del Parque Indoamericano en la imagen de Cristina Fernández fue un tema muy comentado entre investigaciones de tendencias de opinión pública.
 
Luego, es probable que los objetivos de quienes promovieron la acción en el Parque Indoamericano ya se hayan alcanzado. De hecho, los transversales K ya tienen el Ministerio de Seguridad, en la crisis Cristina Fernández frenó cualquier 'giro al centro' y prometido nuevos recursos que serán de uso clientelar.
 
Además, el inevitable temor al desborde, a que la situación escapara al control de todos. Alejandro Salvatierra podrá regresar a su trabajo en el obrador de Madres de Plaza de Mayo en la villa Los Piletones, aunque se insiste en que le concederán algunos días de licencia por el trabajo a destajo en el Indoamericano.
 
Aqui algunos recortes.
 
 
"Anoche había comenzado el lento éxodo del Parque Indoamericano, luego de siete días de ocupación, asambleas, peleas y momentos de violencia que terminaron con la muerte de tres personas. 

El adiós al inhóspito predio lleno de escombros y mugre comenzó por la tarde, cuando algunos por cansancio, falta de comida o por temor a nuevos derramamientos de sangre, optaron por levantar sus carpas y volver con resignación a sus casas o camas alquiladas en la Villa 20. 

Después de una asamblea que terminó con las primeras sombras de la noche, voceros cercanos al grupo de encabeza Alejandro 'El Pitu' Salvatierra le adelantaron a Página/12 que “la mayoría de la gente votó por levantar la toma”. Entrada la noche, cuando seguían asambleas por sector, organizaciones como la Corriente Clasista y Combativa aseguraban que “la mayoría se va a quedar para seguir peleando”. 
 
En el lugar, 180 empleados del Ministerio de Desarrollo Social extendían certificados a los ocupantes a medida que se iban para constatar que estuvieron allí. A nivel oficial se creía que hoy por la mañana el parque iba a estar “totalmente vacío”.

El operativo egreso comenzó apenas se concretó el acuerdo entre Nación y Ciudad. A los que se retiraban les entregaban un certificado (se extendía por duplicado, con copia para el ministerio) como comprobante de que habían sido censados en el predio. De ese modo, a las autoridades nacionales les quedará la identificación de cada una de las personas. Tras la firma del certificado, a los que se iban se les sacaba la cinta que les habían colocado en la muñeca, luego del censo.
 
(...) “La gente estaba cansada. Son muchos días, estamos con chicos. Ya habían empezado las discusiones entre nosotros y el clima no era el mejor. Además, nosotros queremos una vivienda y no que haya muertes. Acá hay grupos que están buscando otra cosa y noso-tros no queremos hacerle el juego a nadie”, dijo un vocero del grupo de Salvatierra. Los que se estaban retirando del predio, antes de salir, tenían que darle sus datos y los de su familia a personal del Ministerio de Acción Social. El responsable al frente de la tarea era Sergio Berni.
 
“La gente tenía un poco de miedo, sobre todo por la presencia de grupos armados que podrían regresar por la noche. La mayoría de los delegados comprendió que había llegado el momento de irse, porque si se quedaban también corrían el riesgo de perder algunos planes o subsidios que se podían cortar. Eso los preocupaba, pero también la situación de sus hijos, que no tenían comida suficiente ni agua potable. Hubo muchos chicos con problemas de salud. Por eso, las madres con chicos pequeños fueron las primeras en irse”, dijo Juan, uno de los dirigentes, que prefirió mantener su apellido en reserva. Las mujeres con hijos comenzaron a salir desde las cinco de la tarde de ayer. (...)".
 
 
 
"Los ocupantes del Parque Iberoamericano comenzaron a retirarse esta noche, tras la decisión de los gobiernos Nacional y porteño de incluirlos en un plan de viviendas. También se notó una mayor presencia de efectivos de Gendarmería y Prefectura, que amenazaban con desalojarlos.

Algunas fuentes sostenían que a las 23:45 ya habían abandonado el lugar más del 50% de la gente, mientras otros llevaban esa cifra al 80%. Como el predio permanece a oscuras, era muy difícil constatar realmente cuantas familias se fueron.

La mayoría abandonó el parque por un sector que da a las vías, para evitar confrontar con los vecinos de Lugano que vienen reclamando el desalojo inmediato.

A todo esto, un grupo de personas aparentemente de Ciudad Oculta tomó esta mañana el descampado de una empresa de contenedores en Lugano, cerca de la sede deportiva del club Albariño -que ya estaba tomada-.

No muy lejos de allí, fue ocupado un predio del Gobierno porteño en el Bajo Flores. Y otro grupo más ocupó una cancha de fútbol en la localidad bonaerense de Bernal, también cerca del predio abandonado del frigorífico Finexcor que ayer fue ocupado.

Estas nuevas ocupaciones se suman a las ya conocidas registradas en Villa Soldati y Lugano, de esta Capital, y de Bernal y La Matanza, en el conurbano bonaerense. En total, son siete los predios tomados en Capital federal y el Gran Buenos Aires.

En el Bajo Flores, un grupo de por lo menos 50 personas ocupó esta madrugada un predio del Gobierno porteño tras enfrentarse con personal policial que intervino ante una denuncia de los vecinos. El predio está ubicado en Riestra y Camilo Torres, informaron fuentes del área de prensa de la Policía Federal, e interviene la fiscalía contravencional número 12, a cargo del fiscal Longobardi.
 
La nueva toma de un terreno en Lugano se registró en tierras en una empresa de containers, en unas tierras destinadas aparentemente a acopiar dichos contenedores en Santander y Cañada de Gómez, a unos 50 metros del club Albariño, también ocupado ilegalmente y donde ayer se enfrentaron vecinos y ocupantes. 

Las personas, que treparon por los muros y se instalaron en el lugar, provendrían de Ciudad Oculta.

En Bernal, partido de Quilmes, en tanto, un grupo de personas ocupó esta mañana una cancha de fútbol barrial en General Belgrano y Lamadrid, cerca de la propiedad del frigorífico Finexcor sobre la calle Montevideo, entre el arroyo Las Piedras y Mosconi, que permanece ocupada desde ayer por más de 200 familias. (...)".
 
 
Ocupaciones ilegales de predios
 
En Ciudad de Buenos Aires:
 
> Queda alguna gente, pero residual, en el Parque Indoamericano.
 
> Los ocupantes del Club Albariño, extensión de la villa Ciudad Oculta, en Mataderos, continúan en el lugar.
 
> En Villa Lugano, sigue la toma del predio de una empresa de contenedores situada en Santander y Cañada de Gómez, a 50 metros del club Albariño.
 
> En Flores, los vecinos de la villa 1-11-14 usurparon un predio en Riestra y Camilo Torres.
 
En el conurbano:
 
> En la Matanza, continúa tomado un sector lindante con la villa Palito.
 
> Un grupo de personas ocupa ilegalmente el terreno de la ex fábrica de jabón federal del mismo partido bonaerense.
 
> En Bernal, familias usurparon ayer un parque municipal y exigieron viviendas al intendente.
 
> En esa zona del conurbano, cientos de personas tomaron por la fuerza un predio lindante con el frigorífico Finexcor.
 
 
 
"El día había sido demasiado aleccionador para unos y otros. En algunas calles de la Capital y del lindante conurbano, grupos violentos de personas que nada tienen para perder se atrincheraron en terrenos públicos o privados en reclamo de viviendas propias. 

Ocho episodios de esta naturaleza sucedieron durante el día con diferentes dosis de violencia y de continuidad. Hasta el emblemático edificio que ocupa Alicia Kirchner, desde que su hermano accedió al poder, en la avenida 9 de Julio, fue víctima del fuego y el saqueo.

Vagamente, trascendió también información sobre intentos de atracos a supermercados en el Gran Buenos Aires. No fueron hechos nuevos en los últimos tiempos. Hace pocas semanas, en Malvinas Argentinas hubo preparativos de grupos sociales para atacar la sucursal de una conocida cadena de supermercados. La amenaza se sofocó antes de que sucedieran los hechos. "La gente protesta por la inseguridad y la inflación, y volvió a reclamar por la falta de empleo", dijo hace pocos días, premonitoriamente, el intendente de un poblado distrito del Gran Buenos Aires.

El efecto contagio era inevitable desde los graves episodios de Villa Soldati. El gobierno nacional dispuso un cerco de contención y de protección a cerca de 5.000 personas que ocuparon ilegalmente los amplios terrenos del parque Indoamericano. 

La administración de Cristina Kirchner ordenó la provisión de vituallas a ese enorme contingente de personas y negociaba con ellas la donación de terrenos estatales y un subsidio de $ 25.000 a cada familia para que construyera su casa; también presionaba a Mauricio Macri para que se hiciera cargo de esas viviendas.

Sólo en la Villa 31 viven 50.000 personas, según los resultados del censo reciente, contra las 25.000 que vivían en ese lugar, según en el censo anterior de hace 10 años. ¿Por qué unos tendrían más que otros? ¿La experiencia de Villa Soldati no había marcado, acaso, un camino?

El temor a un contagio generalizado promovió los acuerdos de anoche. De alguna manera, Mauricio Macri impuso su criterio de no permitir que cunda el precedente de Villa Soldati.
Hasta el final de la reunión, el gobierno nacional insistió en negociar la concesión de viviendas a los ocupantes. El problema es que ningún Estado, ni el nacional ni el capitalino, está en condiciones de abastecer la enorme demanda de viviendas que existe en la Argentina.

(...) Macri no debió aceptar nunca, en verdad, sentarse frente al gobierno nacional con los líderes de los ocupantes de Villa Soldati en igualdad de condiciones, como lo hizo durante el fin de semana. El gobierno federal se autoproclamó entonces garante de esa reunión y sentó a las dos partes, gobierno capitalino y líderes insurgentes, como si tuvieran la misma jerarquía. Era la mejor manera de abstraerse del conflicto.

Pero ¿acaso las fuerzas de seguridad, las que tienen efectiva capacidad de operaciones, no están a las órdenes de los funcionarios de Cristina Kirchner? 

¿El propio Macri no debió presionar para llegar antes a un acuerdo como el que se enhebró anoche? 

Sólo ayer, cuando ya la mancha del incendio se propagaba al conurbano, el gobierno nacional aceptó, primero con el brazo corto y la boca casi cerrada, una reunión con Macri y sus funcionarios. Ya no hubo dirigentes de ocupantes de terrenos.

El efecto contagio tampoco empezó en Villa Soldati. La prepotencia y los hechos consumados tienen un precedente con nombre y apellido: Hugo Moyano. El jefe de la CGT fue uno de los primeros en establecer que en tiempos kirchneristas se puede conseguir todo después de ejercer la presión y la violencia. Lo hizo con los supermercados, con empresas de construcción y con los comercios, entre muchos más, y lo sigue haciendo ahora con los diarios.

En la noche del lunes, demoró durante dos horas la salida de LA NACION y Clarín ; bloqueó sus talleres, que son vecinos, porque ambos diarios habían publicado durante el fin de semana investigaciones sobre los negocios familiares del líder cegetista. ¿Por qué los ocupantes de terrenos ajenos deberían ser más culpables que quien tiene semejante liderazgo social en el país? (...)".

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