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Chávez y Evo, los (potenciales) grandes perdedores

Venezuela y Bolivia, los actuales socios energéticos de la Argentina, verán mermar sus beneficios económicos una vez iniciada la comercialización del gas no convencional de YPF.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Aunque es prematuro cualquier análisis, con la futura puesta en marcha del denominado "megayacimiento" de gas no convencional que YPF presentó este martes (7/12, ver nota relacionada) se avizoran 2 grandes perdedores que se verán perjudicados con el aumento de la oferta local de gas: Venezuela y Bolivia.

El gobierno de Hugo Chávez perderá el negocio de la venta del fuel oil y el gasoil destinado a abastecer a las centrales generadoras de energía eléctrica, y que la Argentina adquiere a través de un muy defendido acuerdo con la estatal Pdvsa.

Estos combustibles líquidos son inyectados al sistema cuando llegan las menores temperaturas y la escasez de gas se hace sentir. Al haber poco fluido, el Gobierno decide priorizar el consumo doméstico y reducir la provisión al sector industrial y al de las usinas termoeléctricas. Para no interrumpir la generación, el Gobierno otorga fuel oil y gasoil a precio subsidiado para que las centrales los utilicen en reemplazo del gas.

Entre 2004 y 2009 las compras de estos productos significaron un desembolso de US$1.878 millones por parte del Estado Nacional.

Con la puesta en marcha del "megayacimiento", y tal como lo anticipó Urgente24, las arcas fiscales se ahorrarán cerca de US$500 millones al dejar de adquirir los combustibles en el exterior. El dato fue confirmado este miércoles (8/12) por el ministro de Planificación, Julio De Vido, y ratificado por la Presidente, Cristina Fernández, en su discurso de este jueves (9/12).

Las compras de enormes volúmenes de combustibles líquidos a través de la estatal venezolana están bajo la lupa de la Justicia argentina. La causa surge a raíz de una denuncia sobre que no era necesario importar esos productos ya que en la Argentina se produce la cantidad suficiente además de contar con una mayor calidad.


Autoabastecimiento



Otro de los objetivos que se plantea el Gobierno con la incorporación de nuevas reservas gasíferas es el de terminar con las importaciones del hidrocarburo. Antes de que se oficializara el descubrimiento, el director nacional de Exploración, Producción y Transporte de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía, Miguel Hassekieff señaló que los volúmenes disponibles permitirían en el "corto plazo" terminar con las importaciones del fluido, tanto de Bolivia como del GNL que viene en buques.

La Presidente también se expresó en este sentido a través de la red social Twitter.

Con esta nueva política, tal vez el mayor perjudicado sea Bolivia, con contrato hasta el 2026 para la venta de millones de m3 diarios del fluido.

Desde 2006, el vecino país es el principal abastecedor externo de gas y en mayo de este año entró en vigencia la adenda con las nuevas condiciones para el suministro.

Si bien en Bolivia minimizaron la noticia del "megayacimiento", no se descarta que haya nerviosismo. De dejar de venderle a la Argentina, Bolivia perdería a uno de sus 2 únicos clientes (el otro es Brasil).

"Al tratarse de gas no convencional, los costos de explotación y lo complicado de su extracción harán que el energético hallado siga siendo no competitivo frente al boliviano por al menos otros 10 o 15 años", manifestó semanas atrás el ministro de Hidrocarburos boliviano, Luis Fernando Vincenti.

Por su parte, el vicepresidente del vecino país, Álvaro García Linera, aseguró este miércoles que el "megayacimiento" "no afecta al papel que tiene Bolivia como centro energético del continente".

En cuanto al acuerdo con la Argentina, Linera remarcó que "hay un contrato de ambos Gobiernos que establece que hay volúmenes mínimos que deben ser pagados. Consuma o no Argentina un volumen mínimo, tiene que ser cancelado. Eso garantiza una estructura de ingresos al Estado de manera estable en las siguientes décadas", añadió.

La semana pasada, tras trascender la noticia sobre la potencial reserva de YPF, el gobierno de Evo Morales se comprometió a enviar un mínimo de 7,7 millones de m3 diarios de gas a nuestro país a partir del 1/1.

Para 2026, fecha de caducidad del contrato, Bolivia debe proveer a la Argentina de 27,7 millones de m3 diarios de gas. Pero, de concretarse la explotación del “megayacimiento”, y si el Gobierno realmente quiere cortar con las importaciones “en el corto plazo”, ese acuerdo podría cancelarse mucho antes.

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