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De Vido vs. Aníbal F., o las lecciones de Néstor a Cristina

Además de la mejora de la imagen de Cristina Fernández, en los corrillos oficialistas mucho se especula sobre el futuro de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, tal como no ocurría desde los días de la disputa entre Alberto Fernández y Julio De Vido, otra vez protagonista de las quinielas políticas.

por EDGAR MAINHARD

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Aníbal Fernández fue designado jefe del Gabinete de Ministros de la Nación minutos después de la durisima derrota electoral que sufrió Néstor Kirchner en 2009. Su ascenso fue consecuencia de un gran fracaso del Frente para la Victoria.

Néstor Kirchner acababa de romper definitivamente con Sergio Massa, cuya designación había promovido su mujer Cristina, con tal de quitarse de encima a Alberto Fernández, con quien los Kirchner se habían distanciado en forma definitiva. Además, a Massa lo había apoyado hasta Máximo, el hijo de Cristina y Néstor, a quien le parecía divertido un colaborador de sus padres que le obsequiaba indumentaria del club Tigre.

Pero la experiencia con Massa fue mala, básicamente porque el alcalde de Tigre era más proclive aún que Alberto Fernández a un giro hacia la moderación, alejado del discurso y los usos supuestamente 'revolucionarios' que le fascinaba desplegar a Néstor Kirchner para atraer a la 'transversalidad K'.

Entonces llegó Aníbal Fernández, cuya lealtad, verborragia y decisión ponderó Néstor en ese momento crítico, y le rechazó la renuncia presentada a Cristina Fernández por el entonces ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación.

Todo parece haber funcionado bien hasta ahora: Aníbal Fernández nunca fue integrado a la 'mesa chica' pero tampoco lo exigió, mantuvo una tarea ejecutiva que aliviaba a Néstor y no se entrometió en el vínculo entre Kirchner y Julio De Vido. A cambio se le permitió designar funcionarios a destajo en todos los casilleros disponibles y administrar el millonario Fútbol para Todos.

Luego, Néstor Kirchner murió y, curiosamente, comenzaron los problemas para Aníbal Fernández.

Probablemente él consideró que había llegado el momento para asumir un rol más protagónico. Por ejemplo, integrarse a la 'mesa chica' que ahora lideraba Cristina.

El problema es que quien ingresó a la 'mesa chica' fue Julio De Vido. Mejor expresado: Cristina tuvo que hacerse cargo del nexo entre Néstor Kirchner y De Vido, y por lo tanto comenzó a demandar mucho más de un funcionario con el que nunca había hecho migas, en parte porque era algo así como una extensión de su marido.

Pero la política de acumulación de Néstor pasaba por De Vido, no por Aníbal. En todo caso Aníbal tendría que haber apostado a una modificación integral del esquema antes que a un ascenso en una estructura que ya lo había limitado a un rol importante, pero no protagónico.

Además, llegaron los 'cables Wikileaks' que han erosionado a Aníbal Fernández, recuperando su mala fama de antaño: es el hombre controvertido en cuestiones de narcotráfico y lavado de dinero, temas más sensibles hoy día que el default con el Club de París para una Presidente que debe participar del Grupo de los 20.

Aníbal Fernández es quien colisionó precisamente por esos temas con un funcionario de aparente 2do. nivel pero que es clave en la estructura de los santacruceños instalados en el Ejecutivo Nacional: José Ramón Granero, hoy día titular de la Sedronar, pero cuyo rol como vicegobernador de Santa Cruz fue decisivo en el ascenso del Frente para la Victoria al poder, en tiempo y forma.

Granero es de la confianza de De Vido, de Carlos Zannini y de Cristina, quien lo reemplazaba en el Ejecutivo provincial (ella era titular de la Legislatura provincial) cuando él debía viajar a la capital federal buscando dinero para pagar la masa salarial.

El ascenso de De Vido como consultor de Cristina en temas que eran de exclusivo ámbito de Néstor es simultáneo a la integración de Alessandra Minnicelli, mujer de De Vido, como confidente de Cristina en cuestiones básicas de administración del gasto público, ámbito que hasta ahora era de supervisión de Néstor.

De pronto De Vido, a su pesar, aparece otra vez en la carrera por la Jefatura de Gabinete de Ministros para todos aquellos -que son muchos- que desean erosionar o molestar o cuestionar a Aníbal Fernández, quien no entiende qué es lo que está sucediendo (en definitiva, aún aquello que se le cuestiona, él lo ejecutó con conocimiento -previo o posterior- de Néstor Kirchner).

De Vido ya había protagonizado una disputa por la Jefatura de Gabinete de Ministros con Alberto Fernández, por entonces el titular de la repartición. En aquel momento el acecho fue promovido por el propio Néstor, que así encontraba una táctica para acotar a Alberto F., en especial cuando éste reclamaba la co-autoría del éxito del Frente para la Victoria.

¿Es ahora el acoso de De Vido sobre la Jefatura alentada por la propia Cristina para fijarle un límite al expansivo Anibal Fernández? Si así fuese, demostraría más habilidad de la imaginada en la Presidente.

Aníbal F. debería tomar debida (o 'devida') nota y reorientar su enfoque de la gestión. Si así fuese, no debería tener mayores problemas inmediatos. Pero si no comprende la situación, puede colisionar con resultados negativos para él.

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