Todos los fuegos, el fuego: La frágil autoridad de Alberto F.

Sergio Massa modifica el Presupuesto y Cristina Fernández hace lo propio con la reforma previsional. Ambos puntos que antes habían sido conversados entre el Gobierno y el Fondo Monetario como parte de las negociaciones. Los fuegos internos minan la autoridad del Presidente y su poder de negociación con el principal acreedor del país.
jueves, 3 de diciembre de 2020 · 20:06

Alberto Fernández está entre 2 fuegos que suman ruido el objetivo de mediano plazo que tiene el Presidente: un acuerdo con el FMI que sea conveniente para la Argentina

Fernández heredó la deuda que Mauricio Macri contrajo con el Fondo Monetario. El Presidente busca renegociar los términos de ese acuerdo y obtener un nuevo programa. 

Tras la visita de una misión del organismo el mes pasado, una comitiva argentina con funcionarios de 1ra línea del ministerio de Economía viaja a Washington para seguir las conversaciones con técnicos que responden a Kristalina Georgieva.

Pero los argentinos llegan con papeles viejos bajo el brazo. La reforma previsional que el ministro Martín Guzmán le mostró al Fondo sufrió modificaciones mientras la misión encabezada por el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, armaba las valijas

En el Senado, el bloque que responde sin chistar a Cristina Fernández había eliminado el artículo del proyecto enviado al Congreso que toma a cuenta de los aumentos de 2021 el 5% de incremento que los trabajadores pasivos recibirán en diciembre. 

Gran revuelo generó esa novedad, conocida durante el fin de semana pasado, en el kirchnerismo. No es para menos. Los jubilados fueron uno de los sectores sobre los que montó su épica de justicia social. La moratoria que les permitió jubilares a trabajadores que no aportaron al sistema y la movilidad de los haberes sancionada en 2009 juntos con la estatización de los fondos administrados por las AFJP son al día de hoy banderas de la facción que lidera CFK. 

Por eso no resulta ilógica la modificación, que también trae aparejada una cambio en la fórmula, que se pretende sea más beneficiosa que la reemplazada. Por otro lado, se cambió el calendario de aumentos: de los 2 anuales se pasó a 4, de forma trimestral. 

Los senadores aclararon que los cambios fueron consensuados con el Ejecutivo. En el Palacio de Hacienda habrían sido inflexibles con un punto específico: que los aumentos no podrán exceder hasta un 3% la recaudación de la ANSeS. De esa forma, como lo pretende el FMI, se le pone un tope al gasto previsional, determinante en la cuenta fiscal argetina. 

Pero el cambio intempestivo pone de manifiesto el nivel de cortocircuito y falta de diálogo de Fernández con Vicepresidente, lo que lo deja retrocediendo 'en chancletas' y a la defensiva respecto de su propias políticas.

Un fuego. 

Otro fuego: Sergio Massa. El presidente de la Cámara de Diputados promovió una serie de modificaciones en el Presupuesto (luego convertido en ley) relativas a temas impositivos. Los más suspicaces deslizaron que los cambios apuntaban a beneficiar a su entorno. 

En cualquier caso, se trata otra vez de modificaciones de ultimo momento sobre una política negociada con el Fondo, cuyas inquietudes fiscales guían la política de Guzmán, que busca un acuerdo con el organismo para devolver los US$44 mil millones desembolsados durante el gobierno de Macri. 

Con estos antecedentes, los técnicos del FMI en Washington deben estar haciéndose la misma pregunta que se hace una buena parte de los argentinos desde que Fernández asumió: ¿quién manda?

La incógnita no es menor. Signará la fortaleza o debilidad con la que el Presidente negociará con el principal acreedores del país. 
 

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