Un déficit más chico que el del Presupuesto y una brecha de menos del 50%: Los nuevos pedidos del FMI a Guzmán

En las últimas horas trascendió que desde el organismo multilateral manifestaron que es insuficiente la meta déficit fiscal que se aprobó e el presupuesto para el próximo año y reclaman que la previsión se ubique bastante: 4% o menos. Por otro lado, desde las oficinas de Kristalina Georgieva también habría requerido que la brecha cambiaria con el dólar paralelo se reduzca a menos del 50%. 
lunes, 28 de diciembre de 2020 · 18:15

Una de las variables a las que apuesta el Gobierno Nacional para estabilizar la economía tras la pandemia y de cara al año electoral es un acuerdo con el Fondo Monetaro Internacional (FMI). 

El ministro de Economía, Martín Guzmán, busca términos más favorables para el país para cumplir con la deuda por US$57 mil millones que contrajo Mauricio Macri

Entre esos término se encuentra eludir lo más que se pueda condicionamientos sobre la macroeconomía local, que implican - básicamente - medidas de ajuste. 

En las últimas horas trascendió que desde el organismo multilateral manifestaron que es insuficiente la meta déficit fiscal que se aprobó e el presupuesto para el próximo año.  El texto convertido en ley estima que los gastos excederán a la recaudación en un 4,5% del PBI

Pero en el FMI reclaman que la previsión se ubique bastante por debajo del número del presupuesto, en torno al 4% (algunos sostienen que pidieron un 3,8%. 

Por otro lado, desde las oficinas de Kristalina Georgieva también habría requerido que la brecha cambiaria con el dólar paralelo se reduzca a menos del 50%

Sobre el déficit consignó Fernando Nole en el diario Río Negro: 

"Si bien aún no se quiere dar precisiones, se estima que el Fondo le pedirá al gobierno que el desequilibrio fiscal del próximo año no supere el 4% del PBI, contra un 4,5% fijado en el Presupuesto 2021.
 

Una fuente gubernamental lo explicó a así en un diálogo con Río Negro: “No estamos tan lejos, es medio punto porcentual, con lo que si se pacta 4% y llega haber algún leve desvío de hasta un 0,5 %, se considera que se está dentro de la pauta establecida”.

[...]

Se especula, entonces, que las negociaciones se profundizarían en el comienzo de febrero y que para mediados o fines de marzo se podría elevar al directorio del Fondo Monetario.

Lo que busca Guzmán es mayor prudencia en esta negociación y evitar actuar en forma desesperada como ocurrió con el ex presidente Mauricio Macri, que tuvo dos acuerdos con el FMI en el término de tres meses.

Otra de las fuentes consultadas afirmó que “varios aspectos deberán definirse hasta mediados de febrero, pero tenemos tiempo. No hay que olvidar que los vencimientos, en función del stand-by tomado por el gobierno anterior, comienzan recién en el mes de agosto”.

El Poder Ejecutivo se prepara para las definiciones que comenzarán a desarrollarse con el Fondo a partir de fines de enero e incluso no se descarta que vuelva a Buenos Aires una misión del organismo a principios de febrero.

Si bien en Casa de Gobierno aseguran que no se quiere hacer un recorte en el gasto público, por lo bajo se admite que el próximo año habrá un menor margen de maniobra en el manejo fiscal.

En ese sentido, otra de las fuentes consultadas dijo que “un aspecto central será apuntalar la recaudación impositiva. Vamos a tener una importante mejora en los ingresos. Igualmente hay que ver si con esto alcanza para llegar a esa meta que se incluiría en el acuerdo”."

En cuanto a la brecha cambiaria pretendida por el Fondo, escribió Claudio Slotnik en iProfesional: 

"El FMI no impone como condición una devaluación para firmar un acuerdo, hay algo cierto: los técnicos quieren que la brecha cambiaria se achique. Sería la manera de asegurar que las reservas del Banco Central -tal como sucedió en las últimas semanas- vuelvan a crecer.

(N. de la R: en su intervención en el canal A24, el autor de la nota consignó que la referencia del FMI es una brecha inferior al 50%). 

Guzmán, en sus últimas apariciones públicas, dijo que tiene proyecciones de ese incremento de las reservas para los próximos años. Pero aún no dio a conocer el plan. Es lo que, junto con el panorama fiscal, viene negociando con Washington.

¿Es posible lograrlo si se mantiene la actual brecha cambiaria? La diferencia entre el "blue" y el "oficial" (mayorista) merodea el 90%. Para el FMI, ese agujero perjudica la intención de embolsar dólares en el BCRA. Y resulta imperioso achicarlo.

La clave de lo que viene a partir de que los negociadores se vuelvan a encontrar ya en las primeras horas de 2021 refiere, precisamente, a cómo se la va a arreglar el Gobierno para achicar la brecha.

La forma ortodoxa sería a través de una suba de la tasa de interés. Un camino que Guzmán siempre se resistió a transitar. Pero que el FMI pone sobre la mesa para lograr el objetivo.

El ministro prefiere la cautela y la moderación, un rasgo que lo caracteriza desde que se hizo cargo del sillón del Palacio de Hacienda. No quiere subir la tasa de interés para no perjudicar la demorada recuperación de la economía.

La otra cuestión se refiere directamente a la magnitud que debería tener ese aumento en el costo del dinero para que tenga el efecto positivo buscado, y las reservas vuelvan a crecer de manera consistente.

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El ministro asegura que la actual tasa de interés es óptima. La forma de probarlo es con los tests directos en el mercado. Los inversores vienen suscribiendo a buen ritmo los títulos de deuda en pesos que emite Economía.

Sin embargo, la cuestión central pasa por si esa tasa alcanza para atraer divisas que mejoren el nivel de las reservas.

Para impulsarlas, antes que una suba en el costo del dinero, Guzmán prefiere concretar acuerdos sectoriales. Lo hizo con el "campo", cuando se disminuyeron las retenciones a las exportaciones en tres puntos. Después concretó un pacto con las petroleras, en el marco del Plan Gas. Algo que permitiría un ahorro de divisas pero, sobre todo, abriría las puertas a inversiones del sector ya que a las empresas que lo hagan les flexibilizarán el cepo.

En las últimas horas, Guzmán generó un instrumento de inversión especial para las empresas mineras. En la práctica implica ofrecerles la posibilidad de un "seguro de cambio" cada vez que liquiden divisas en el mercado cambiario "oficial".

La expectativa de los funcionarios es que esas compañías aceleren las liquidaciones de dólares. ¿Y si estas medidas no alcanzan? ¿Guzmán subiría la tasa, como aparentemente quiere el FMI?

El ministro pediría más tiempo. Quiere que el Fondo le otorgue el beneficio de la duda. Que se firme el acuerdo, con el compromiso de que -si efectivamente las reservas no crecen-, entonces sí el Gobierno elevaría el costo del dinero.

La hipótesis en el Palacio de Hacienda es que, cuando llegue marzo y entre las cerealeras y los productores liquiden la cosecha de soja, ese ingreso de divisas ayudarán a achicar la brecha cambiaria. Y a abultar las reservas. Guzmán cree que la estabilidad del mercado cambiario y esa oferta lo ayudará a reducir la diferencia entre las distintas cotizaciones". 

 

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