Los intendentes juran a Máximo que Gray entregará la llave del inquilinato

Todavía no comenzó el mandato de Máximo Kirchner en el PJ bonaerense y ya aparecen las limitaciones. Por ahora, la prioridad es convencer al intendente Fernando Gray que acepte el desalojo y entregue la llave del inquilinato. Luego, ya se verá cómo sigue.
martes, 5 de enero de 2021 · 13:37

El intendente Fernando Gray, del municipio Esteban Echeverría, le dice a quien quiera escucharlo que a él nadie se lo llevará por delante, ni siquiera Máximo Kirchner.

El alcalde con sede en Monte Grande ofrece, como ejemplo de su supuesto espíritu combativo, que cuando asumió en el cargo no dudó en intentar ponerle un límite a la empresa recolectora de basura que muchos llamaban Los Moyano S.A.

En enero 2021, el problema de Gray cuando despliega su pabellón, deviene de sus colegas intendentes, sus amigos de ruta en el peronismo bonaerense, quienes -desde Miguel Insaurralde (Lomas de Zamora) a Gustavo Menéndez (Merlo)-, corren a decirle a Máximo K que no se preocupe, que lo de Gray es pasajero, que ellos ya lo calmarán.

¿Cuál es la obsesión de los alcaldes peronistas bonaerenses por conseguir que Máximo Kirchner asuma en el Consejo Justicialista provincial?

# Formalizar la eliminación o suspensión de la Ley Vidal, iniciativa de María Eugenia Vidal con la adhesión de Sergio Massa, impuso un límite al afán reelectoral de los jefes municipales, inútiles para resolver los problemas urbanísticos de sus territorios pero insaciables en su afán de permanecer. Todos pequeños Gildo Insfrán, pichones de Rodríguez Saá o de los Kirchner. Los intendentes creían que cuando, tiempo atrás, lograron el apoyo del presidente Alberto Fernández para alcanzar esa ambición, el obstáculo quedaría removido. Ilusos. Nada que ver. Fernández, en verdad, los traicionó al ocultarles que él ya había decidido rendirse a los pies de los K. Cuando descubrieron la verdad, ellos no tuvieron otra opción que danzar alrededor de Máximo, quien contribuyó cambiando su ambición de Consejo Nacional  PJ por el más ramplón Consejo provincial. Al fin de cuentas, el peronismo se circunscribe a Buenos Aires, en especial desde que Fernández también traicionó a los gobernadores que creyeron que un 'albertismo' era posible y que el Presidente sería "el más federal de todos los presidentes". Pamplinas.

# Participar de la definición de las listas de candidatos. Los intendentes municipales se encuentran temerosos de que las nóminas se redacten sin consultarlos tan siquiera, y se verifique el avance imparable de la agrupación La Cámpora, que lidera Máximo K. Los intendentes otean el futuro y descubren una confusa pero tangible Ola K que amenaza sus territorios, mientras que ellos no consiguen ni el teléfono del conmutador del Instituto Patria, donde comanda quien en 2015 esperaba algunos votos que le habían prometido pero nunca llegaron, y se ufana de conservar una muy buena memoria.

Si Máximo K no los necesita para definir listas, que podría redactar en una visita a su madre, en la esquina de Uruguay y Juncal, ¿por qué le podría interesar conducir el PJ bonaerense, un sello de goma, de legitimidad aparente, toda vez que el padrón de afiliados se encuentra desactualizado, los mandatos de los congresales están vencidos y... hasta su página web afirma que es un sitio "no seguro"?

Hay diferentes especulaciones acerca del motivo de Máximo K de coleccionar esa antigüedad. El más verosímil se refiere a un interés en lograr la unidad, sin gente que 'saque los pies del plato', tal como amenaza Gray... todavía. Máximo K querría demostrar que pulsa todos los botones del tablero de control. Le han explicado a Máximo K que el Frente Renovador, de Sergio Massa, demuestra lo que sucede cuando no hay unidad en el peronismo.

Es una idea cuestionable porque la unidad institucional es bien diferente a la unidad del movimiento. ¿El peronismo es un partido o un movimiento? 

Lo institucional siempre fue muy relativo. El Partido Justicialista es un activo de valor esquivo hoy día. El peronismo es otra cosa, que presume, con orgullo, de ser un movimiento que trasciende la temporalidad.

Néstor Kirchner, el fundador del Frente para la Victoria Santacruceña y luego del Frente para la Victoria, y padre de Máximo, se desinteresó por lo institucional del Partido Justicialista hasta aquel 2009 de la derrota, cuando en horas bajas intentó recuperarse de la depresión, desde el PJ y la ad-hoc Carta Abierta.

Tan relativo es todo esto que CFK condiciona y hasta conduce el movimiento peronista bonaerense desde Unidad Ciudadana, que es otro partido político. En 2015, CFK fue a elecciones contra el PJ. Es cierto que perdió pero fue porque los supuestos aliados no eran tan aliados, tal como le sucedió a Néstor K en 2009, y entonces salió el gordo Mario Ishii, desde José C. Paz, prometiendo "cazar a los traidores".

En el peronismo que enuncia la Lealtad, la Deslealtad es moneda corriente. Todo tiene un final, todo termina, tal como escribió alguna vez el rockero de Quilmes, Ricardo Soulé. Pero luego rige un indulto y todo vuelve a comenzar, sin gabinetes psicológicos. Dependerá de quién tiene el coyuntural poder 'de la lapicera' (asignar recursos, conceder designaciones, distribuir partidas presupuestarias). Es bastante sencillo aunque para quienes no son peronistas resulte complicado. 

En este contexto, tan utilitario y dinámico, ¿qué le suma a Máximo K conducir el peronismo bonaerense? ¿Obtiene más de lo que concede u otorga más de lo que gana? ¿Entiende el riesgo del esmerilado al que se someterá? Si los intendentes necesitan de CFK para ganar ¿por qué Máximo K precisaría de ellos? Se supone que, advertido por su madre, ya no lo obnubila el neón del suburbano. 

Entonces, la acción regresa a Gray y su capacidad de mantener su promesa. Si esto se consolidara, podría aparecer otra realidad de la política argentina en general: en el peronismo los K tienen más adversarios que los que podía imaginar cuando chocó contra el precario Florencio Randazzo y sus amigos, Alberto Fernández, Santiago Cafiero, Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta incluidos.

Pero, tal como dijo Tomás el apóstol, ver para creer.

En tanto, ahí va el peronismo bonaerense, convencido de que nada estará peor y que la economía renacerá. Voluntarismo sin asidero. Sueños de verano. Pero, en una temporada con escasa arena, los castillos en el aire pueden resultar un pasatiempo alternativo.