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EL PENTAGONO LO SABÍA

Base K2: El siniestro secreto de la ‘sustancia negra” que envenenó a militares de USA

Mar, 04/02/2020 - 10:10am
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Por Urgente24

Un grupo privado de Facebook empezó a reportar en las últimas semanas una gran cantidad de nuevos miembros que, en su mayoría, estuvieron prestando servicio en la ‘base K2’ en Uzbekistán y ahora padecen de cáncer. Se trata de una base militar soviética que fue ocupada por los Estados Unidos. El Pentágono sabía que la instalación estaba contaminada con uranio radioactivo procesado, restos de armas químicas y lagunas subterráneas de combustible y solventes que se filtraron en la tierra y crearon una “sustancia negra espesa”. Unos 7.000 efectivos estadounidenses pasaron por la base.

K2: La base estadounidense Karshi-Khanabad en Uzbekistán
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El 15 de enero pasado, un comité del Congreso de los Estados Unidos comenzó a investigar informes de soldados estadounidenses desplegados en Uzbekistán con altas tasas de cáncer y que el Departamento de Defensa y el Pentágono sabían que los habían puesto en peligro.

La investigación del Congreso comenzó a un mes de conocerse un informe de investigación del servicio de noticias McClatchy que documentó los distintos tipos de cánceres que reportaron los veteranos que prestaron servicios en la base aérea de Karshi-Khanabad en el sur de Uzbekistán entre 2001 y 2005.

La investigación también reveló documentos que muestran que el Pentágono estaba al tanto de contaminación por armas químicas y uranio enriquecido en la base, conocida como K2, que había sido utilizada por los ejércitos soviético y uzbeko.

En diciembre, según el portal EurasiaNet, la agencia McClatchy ilustró las condiciones de vida en Karshi-Khanabad, donde tropas estadounidenses dormían en medio de "agua negra" que rezumaba del suelo. Los estanques fueron apodados "Skittles" porque brillaban con los mismos colores que esa marca de dulces.

Después de que la historia de K2 se hizo pública, el grupo de los veteranos de la base en Facebook recibió numerosas solicitudes de inscripción.

El grupo verificó los antecedentes militares de cada nuevo miembro. Y una vez aceptados, más nombres de veteranos enfermos salieron a relucir.

El oficial retirado del Ejército Scott Welsch, especialista en inteligencia en operaciones especiales destacado en K2, como se conocía la base Karshi-Khanabad, en Uzbekistán, se brindó de voluntario para seguir la pista a las enfermedades reportadas. Pero tuvo que dejar la tarea.

“Yo me puse mal de reportar todas esas enfermedades”, dijo Weisch, a quien le diagnosticaron cáncer de la tiroides en 2014, reportó el portal El Nuevo Heraldo.

Para finales de enero, el grupo tenía registrado 310 casos de cáncer.

El conteo más reciente del gobierno, realizado por el Ejército en 2015, fue que a 61 militares que estuvieron en K2 les diagnosticaron cáncer.

Este estudio se debió a que a varios efectivos del Comando de Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos que estuvieron en K2 les diagnosticaron diferentes tipos de cáncer.

Los 310 casos de cáncer reportados por los propios enfermos en el grupo de veteranos de K2, si resulta preciso, significa que la cantidad de afectados es ahora cinco veces mayor que la reportada por el Ejército.

Esta semana, veteranos de la base K2 y sus esposas están en Washington para hablar con legisladores federales y presionar para que se realice una audiencia sobre la contaminación tóxica en la base. También planean defender a los veteranos de la base K2 que siguen teniendo problemas para que el Departamento de Asuntos de Veterano reconozca que sus enfermedades están vinculadas con el tiempo que pasaron en Uzbekistán.

En enero, la Subcomisión de Seguridad Nacional de la Comisión de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes envió cartas tanto al secretario de Defensa, Mark Esper, como al secretario de la VA, Robert Wilkie, solicitando a las agencias que entregaran para el 24 de enero cualquier documento que describiera las condiciones en la base K2 y qué se ha hecho para tratar a los veteranos que sirvieron allí.

Ninguno de los dos departamentos ha respondido, dijo un asistente de la Comisión, a condición de no ser identificado.