Junto a un grupo de amigos y algunos dirigentes del Frente para la Victoria local, ambos se acomodaron en el local de la esquina de las calles Duarte Quiros y Sol de Mayo, en el barrio Obrero, de la Docta.
Jaime utiliza un look nocturno no modificable: campera de cuero y chalina, al estilo de aquella que popularizara un antecesor de Jorge Rial llamado Cacho Rubio, el de Diario Popular. Además, lentes oscuros.
La joven era morocha, de cabello abundante y lacio, fácil de identificar por la infartarte minifalda que lucía.
Jaime prefería llevar sus manos en los bolsillos de la campera pero ella estaba más cariñosa.
En el pub se puede cenar y luego se retiran las mesas para mutar en una disco. Frente a una pantalla de video, el recordado secretario de Transporte de la Nación y su compañera bebieron y danzaron, mientras miraban la pantalla en la que pasaban videoclips.
El presidente del Frente para la Victoria - Córdoba se retiró del local, siempre custodiado por ella, pasadas las 3:00, y con rumbo desconocido. Era el mismo Jaime acerca de quien, semanas atrás, la diputada nacional Diana Conti, pidió “ser piadosos con el compañero”.