Las pruebas, según Pastana, provienen de un conjunto de acontecimientos y actos del gobierno de Lula iniciados en septiembre de 2003 y que se extendieron hasta septiembre de 2004 cuando Lula envió más de 10 millones de cartas a jubilados de INSS (Instituto Nacional de Seguridad Social).
Dichas cartas con timbrado de la Presidencia y firmadas por el propio Lula y por Amir Lando fueron enviadas con fines propagandísticos y para beneficiar (con su costo ya que eran innecesarias) al BMG (Banco de Minas Gerais), coprotagonista del esquema del “mensalão”.
Esas cartas informaban sobre la posibilidad de obtener préstamos con tasas de intereses muy bajas. El Ministerio Público Federal estimó que la maniobra costó a los cofres públicos cerca de R$ 9.5 millones (de ese momento).
Esto ocurre en un contexto de presión sobre el PT: “Lleva al país a la corrupción y la inflación”, afirmó el senador Alvaro Días, durante la convención del PSDB (Partido Social Demócrata Brasileño), en el estado de Sao Paulo.
“La corrupción rima con mensalão”, agregó el dirigente socialdemócrata en alusión al mecanismo descubierto en 2005.
Ese año la cúpula del PT renunció y varios de sus dirigentes están procesados por integrar una “asociación ilícita” y “corrupción”.
Y es el tema por el que se apunta ahora a Lula da Silva.
Pero no hay armonía en el PSDB: varios miembros de esa agrupación se desafiliaron y pasaron al recién creado Partido Social Democrático, aliado al gobierno de Rousseff.
Alvaro Días negó que exista una “crisis” en el PSDB y lamentó la aparición de una “nueva chapa” política, con poco contenido “programático”, al comentar el surgimiento del Partido Social Democrático.
En tanto, el dirigente Arthur Virgilio, también del PSDB, sostuvo que el PT tiene como proyecto “minimizar” las “instituciones democráticas” e implantar un sistema similar al que implantó el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó durante 6 décadas en México.
“O Mensalão”
Días pasados el PT decidió recuperar en sus filas a Delubio Soares, ex tesorero quien había sido expulsado en 2005 por el megaescándalo de corrupción que puso en aprietos al gobierno, conocido como el “mensalão”.
La directiva del PT decidió por 60 votos contra 15 reabrir las puertas del partido a Soares, acusado en el proceso del “mensalão”, un escándalo de financiación ilegal de campañas a aliados del gobierno que en 2005 provocó la peor crisis política de la gestión de Lula da Silva.
El nuevo presidente del PT, el diputado estatal paulista Rui Falcão, dijo que la mayoría de la comisión directiva “actuó con la convicción de que Soares cumplió su pena y pagó por sus actos.”
“Como no existe pena perpetua en Brasil, aceptamos el proceso de afiliación nuevamente”, explicó sobre el ex tesorero expulsado tras haber admitido que participó de una contabilidad paralela.
El caso, también conocido porque habrían sido pagados sobornos a aliados en el Congreso, está en manos del Superior Tribunal Federal (STF).