Asesinato por encargo perfecto: Killer menor de edad

El asesino se presentó ante la policía acompañado por un abogado: "Soy menor de edad", dijo, y se entregó. Impecable crónica de Ariel Etcheverry en el diario La Capital, de Rosario, Santa Fe:

ROSARIO (La Capital). El trágico final que tuvo su hermano a principios de este año, cuando recibió un disparo en la espalda y murió prácticamente en la puerta de su casa de barrio Ludueña, se pareció más bien a una premonición.

 
La historia que protagonizó el 3 de febrero pasado Jorge Prestifilippi se repitió ayer poco después del mediodía con asombrosos puntos en común y esta vez puso como víctima a Cristian Daniel, un mecánico que tenía 35 años y que fue acribillado de nueve balazos a pocos metros de Felipe Moré y Junín. Y al igual que Jorge, Cristian llegó agonizante hasta la puerta de su casa, bañado en sangre y con el último aliento que le quedaba. Murió un par de horas después en el Hospital de Emergencias.
 
A media tarde, y cuando la policía ya tenía una pista que indicaba por donde estaría el autor del homicidio, un adolescente de 17 años se presentó en forma espontánea en el juzgado de Menores Nº 1 en compañía de un abogado defensor. Allí, en sede judicial, admitió su responsabilidad en el asesinato de Cristian Prestifilippi. 

Anoche no estaban claras las motivaciones del crimen, pero lo que sí estaba confirmado es que no se trató de un intento de asalto común. Una de las hipótesis que manejan los investigadores se centra en "algún pase de facturas" que vendría de la época en que fue ejecutado Jorge (ver aparte).

 
"No queremos hablar. Tenemos miedo por nuestros hijos y porque el que lo mató es del barrio", comentó sobre la muerte de Cristian una mujer allegada a los hermanos. La vecina está parada delante de la puerta de la casa donde se podría decir que murieron los dos Prestifilippi. Es una vivienda humilde, con puerta de metal celeste y paredes pintadas de blanco. Eso es en Junín 2217, casi esquina Felipe Moré, prácticamente delante del poste que indica la parada de colectivos. Tras superar un poco la desconfianza inicial, la mujer recordó a este diario que el hombre asesinado ayer vivió en un pueblo "del interior" durante varios años y que había regresado al barrio tras el homicidio de Jorge. "Vino a darle una mano a la cuñada con los tres chicos, pero también para atender a Nieves, su abuela que tiene como 90 años y está postrada en una silla de ruedas", agregó.
 
Precisamente Nieves no terminó de asimilar la muerte violenta de su nieto Jorge cuando se "llevó por delante" otro cuadro tremendo: ver a otro de sus descendientes herido mortalmente en el umbral de su casa. Es que la anciana tuvo un papel importante en la vida de los hermanos Prestifilippi. "Los crió como una madre. El padre y la mamá de los muchachos están separados hace años y la vieja siempre los atendió como si fueran sus propios hijos. Por eso cuando pasó lo de hoy (por ayer) se descompuso y la tuvieron que llevar al médico", manifestó la misma vecina.
 
El ataque. Cristian tenía como oficio el de mecánico de motos. No tenía taller y solía llevar trabajo a la casa o bien los hacía a domicilio. Ayer en el barrio contaron que alrededor de las 12.30 estaba concentrado en arreglar los frenos del rodado de su cuñada y en un momento les avisó a sus familiares que iría a comprar cigarrillos a un quiosco que está a la vuelta de la casa, por calle Felipe Moré. Según fuentes de la investigación, decidió llevarse como compañía a una sobrina de 7 años. Nadie escuchó gritos, ni los estampidos de disparos. "Al rato (de acuerdo a los familiares) volvió la nena, que debió haber visto todo, avisando que al tío lo habían lastimado", añadió un vocero de la pesquisa.
 
Se presume, porque no habría otros testigos, que Prestifilippi caminó varios metros hasta la puerta de su casa con nueve heridas de balas diseminadas en todo el cuerpo. El hombre llegó tambaleándose y cayó cerca de la parada de colectivos, ya sobre calle Junín. Alcanzó a reincorporarse y así pudo llegar hasta la puerta de su vivienda.
 
La cuñada y un amigo de la familia llamaron entonces al 911 y al poco tiempo cayeron móviles del Comando Radioeléctrico y una ambulancia del Sies. El herido fue trasladado al Hospital de Emergencias en estado crítico, con impactos en el abdomen, el pecho, un pómulo y la cabeza. A las dos horas falleció. "El presunto autor del homicidio está identificado, es un menor que se presentó espontáneamente en Tribunales pocas horas después del hecho, acompañado por un abogado y admitió su responsabilidad", consignó uno de los pesquisas.
 
El chico quedó detenido a disposición del juez de Menores en turno y por la tarde aún no se había definido si quedaría alojado en el Irar o en alguna otra institución. Tampoco trascendió si el joven cuenta con antecedentes penales. La investigación está en manos de la seccional 12ª y de la Sección Homicidios, cuyos responsables evitaron dar precisiones del hecho a este diario.

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