"Zafen a los Kirchner y Moyano": Festival de zonceras en Verbitsky & Anguita
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Pongamos algunas cuestiones en claro.
1. Los Kirchner negociaron con la Confederación General del Trabajo (CGT) y por eso le negaron la personería gremial a la CTA (Central de Trabajadores Argentinos).
2. La Unión Ferroviaria es un sindicato de la CGT, que apoya a Hugo Moyano, líder de los transportistas. Moyano utilizó los votos de la Unidad Ferroviaria para ser elegido y reelegido como secretario general de la CGT.
3. La Unión Ferroviaria ha gozado de un rol protagónico en el sistema de ferrocarriles concesionados que defienden los Kirchner.
4. Los Kirchner han rechazado todos los intentos que sí avaló, en parte, la Justicia, de libertad de agremiación. También, a través de la Secretaría de Transporte de la Nación y de la Unidad de Gestión Operativa Ferriaviaria de Emergencia (UGOFE) ha avalado la contratación tercerizada ahora bajo la lupa.
5. José Pedraza es un sindicalista que integra el universo de burócratas sindicales con cobertura del kirchnerismo. Y sus enfoques y métodos no son diferentes de los de otros sindicalistas peronistas.
6. Tal como lo sostiene el Partido Obrero, los Kirchner dicen que no reprimen pero, en verdad, han ocurrido hechos de represión parapolicial/policial contra el no kirchnerismo de izquierda.
7. Hay un discurso de agitación permanente de parte de los Kirchner.
8. Fue una mentira y un bochorno intentar culpar a Eduardo Duhalde por el asesinato de Mariano Ferreyra.
9. Fue una ridiculez insister en que Alberto Trezza se encuentra detrás del asesinato de Ferreyra.
10. El kirchnerismo está desencajado con los acontecimientos que no supo/no pudo/no quiso impedir. Hugo Moyano se encuentra en similar situación.
Ahora, a algunos recortes periodistísticos.
"(...) Atentos a esa sensibilidad colectiva, los gobiernos de Néstor Kirchner y CFK adoptaron como uno de los rasgos centrales de su identidad la decisión de no reprimir la protesta en el espacio público, que los diferencia de todas las administraciones precedentes y de las ofertas electorales de quienes aspiran a sustituirlos.
En 2004, incluso, Kirchner despidió al jefe de la Policía Federal, al secretario de Seguridad Interior y al ministro de Justicia y Seguridad porque resistieron la directiva de que el personal policial dejara de portar armas letales ante manifestaciones.
En ese contexto era inevitable que el crimen de Barracas, en el que debe analizarse por qué las policías federal y bonaerense no impidieron la agresión, pasara a ocupar el centro de la disputa política y sindical.
La tragedia sucedió apenas una semana después del imponente acto de River Plate, en el que Hugo Moyano comprometió su apoyo electoral a Néstor o Cristina y descalificó al gobernador bonaerense Daniel Scioli, y de la decisión de la Coordinadora Interpatronal de boicotear la ley reglamentaria del artículo 14 bis de la Constitución, que dispone la participación de los trabajadores "en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección".
La fiscal Cristina Caamaño tomó declaraciones durante toda la noche del jueves y el viernes la jueza Susana López ordenó allanamientos y detenciones que esclarecerían por completo lo sucedido.
La batalla por la interpretación
Con una coherencia admirable los diarios y los políticos opositores señalaron una presunta responsabilidad del gobierno, con títulos como "cosecha de sangre desde el poder" o "Instrucciones para armar un polvorín", y referencias a los "discursos incendiarios" de "los Kirchner" que "crisparon al país fomentando antagonismos", a "la alianza del kirchnerismo con la CGT de Hugo Moyano" y al país que cayó "en manos de la mafia sindical".
Tan ostensible mistificación sólo se sostiene desde el prejuicio clasista contra los feos, sucios y malos.
En 2003, el sindicato de camioneros tenía 65.960 afiliados, hoy son l07.6l8. Esto no refleja sólo el crecimiento de la economía y del transporte por ruta, sino también el reencuadramiento de trabajadores que estaban afiliados a otros gremios, como la Federación de Comercio y Servicios.
El pase a Camioneros implicó una mejora salarial sustantiva: de $ 2.566 a $ 4.l35 mensuales en el gremio de los Moyano, con jubilación a los 55 años y semana laboral de 44 horas. Todo lo contrario ocurre con los tercerizados por las empresas ferroviarias, con la complicidad abierta de José Pedraza: las cooperativas truchas que los emplean, en varias de las cuales participan familiares de dirigentes del gremio, les pagan no más de $ 2.500 mensuales, cuando un ferroviario legal no cobra menos del doble.
La diferencia la paga el subsidio estatal y la embolsan los sindicalistas empresarios. Tampoco es pertinente la comparación del despeje de vías cortadas, que la Unión Ferroviaria admitió haber realizado en forma conjunta con la empresa y la policía, con las asambleas de camioneros en la puerta de los grandes diarios o siderúrgicas para reclamar que se terminara con la precarización laboral de parte de sus trabajadores.
Esos conflictos concluyeron en cuanto Clarín, La Nación y Siderar legalizaron la situación de esa parte del personal. ¿Es necesario precisar la diferencia entre una medida de fuerza sindical contra grandes empresas y el asesinato alevoso de trabajadores y/o militantes políticos que los acompañan? (...)".
