HEROINA

Suu Kyi, Nobel de la Paz, en libertad ¿por cuánto tiempo?

Birmania -tan monitoreada por China como Corea del Norte- sigue dictatorial... pero, cumplida la condena de Suu Kyi, la Junta Militar la deja en libertad luego de 15 años, aunque cabe preguntarse por cuánto tiempo...

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). 1 día antes de lo previsto, la Junta Militar que gobierna Birmania, país del Sudeste Asiático, firmó la orden de libertad de Aung San Suu Kyi, quien ha pasado 15 años detenida, en períodos distintos, desde 1989 y cuya última pena de 18 meses de arresto domiciliario termina hoy sábado 13/11.

 
Esta iniciativa y la falta de resultados definitivos de las elecciones legislativas celebradas el domingo 07/11 abren un periodo de incertidumbre sobre el futuro de Birmania.
 
Miembros del poderoso y pro gubernamental Partido del Desarrollo y la Solidaridad de la Unión (USDP), del 1er. ministro Thein Sein, dicen hber logrado más del 80% de los escaños en juego: tendrían 187 escaños en la Cámara de Representantes, contra 32 de la oposición, de un total de 326 que estaban en juego, según la televisión estatal birmana.
 
San Suu Kyi intentó boicotear las elecciones pero una parte de miembros más jóvenes de la fuerza opositora LND (Liga Nacional para la Democracia), disconformes, fundaron otro partido, Fuerza Democrática Nacional (FDN), y participaron en los comicios.
 
La oposición dividida es un enorme desafío para Suu Kyi.
 
Suu Kyi acepta su liberación solamente a cambio del permiso de regresar a la vida política.
 
La Junta Militar del general Than Shwe teme que ella comience criticando las fraudulentas elecciones de la semana pasada en el país asiático.
 
"El régimen está preocupado por las enormes consecuencias de cualquier acción que la Dama Suu pueda tomar en relación al masivo fraude electoral y a las recientes tensiones étnicas en la frontera con Tailandia", declaró a 'Irrawaddy News' un dirigente del partido de la activista, la NLD.
 
No obstante, otros integrantes de la Junta creen que de permanecer ella en prisión no sólo se trataría de una ilegalidad sino que se estaría desperdiciando una oportunidad de mejorar la imagen del país tras los comicios.
 
En un gesto hasta ahora inusual, las autoridades de Birmania han concedido el visado de entrada a Kim Aris, el hijo menor de la líder opositora Aung San Suu Kyi, para que viaje a Rangún, a esperar a que su madre sea puesta en libertad, según The Irrawaddy, la principal publicación de la disidencia democrática, que se edita en Tailandia.
 
Ha sido la primera vez en 10 años que la solicitud de Kim Aris ha sido aceptada. Será la primera ocasión en que madre e hijo se reencontraran en una década.
 
Nadie sabía, a ciencia cierta, cómo y cuándo se produciría la puesta en libertad, pero lo único seguro es que la Dama, como se la conoce en Birmania –ya que no se la puede nombrar, bajo peligro de incurrir en delito– podrá pisar las calles de Rangún.
 
Fuentes de la Liga Nacional por la Democracia (LND), actualmente en la clandestinidad, apuntaban que San Suu Kyi será trasladada a la antigua sede del partido.
 
En el pasado, los generales le ofrecieron a Suu Kyi salir al exilio pero ella prefirió sacrificar a su familia y su libertad quedándose en Birmania.
 
Esa decisión le provocó, entre otras penalidades y condenas de cárcel, la imposibilidad de despedirse de su marido británico, quien murió víctima de un cáncer de próstata en 1999, en Londres.
 
Biografía
 
Nacida en Rangún, el 19 de junio de 1945, la Dama es hija de Aung San, héroe nacional que firmó en 1947 el tratado de independencia con el Gobierno británico antes de ser asesinado.
 
Tras diplomarse en Oxford, trabajar en la Secretaría de las Naciones Unidas y ser profesora en India, Aung San Suu Kyi regresó a Birmania en 1988 y participó en el "2do. combate en pro de la independencia nacional", inspirado en el ejemplo pacífico de Mahatma Gandhi y en su fe budista, que le llevó a propugnar una "revolución del espíritu que se manifiesta mediante el reconocimiento de la necesidad del diálogo y la compasión por los más humildes".
 
El eje de su discurso fue la necesidad de reconciliar a las etnias de su país, profundamente divididas.
 
En 1989 fue sometida a arresto domiciliario en Rangún.
 
Luego, ella asumió la dirección de la Liga Nacional para la Democracia, que ganó las elecciones en 1990 por mayoría aplastante.
 
Las autoridades militares se negaron a aceptar ese resultado, y Aung San Suu Kyi fue sometida a estrecha vigilancia.
 
Reconocida como prisionera de conciencia por Amnistía Internacional, el 14 de octubre de 1991 ella obtuvo el Premio Nobel de la Paz.
 
En 1992, ella obtuvo el premio Simón Bolívar.
 
En 1995, las presiones ejercidas por USA condujeron a su "liberación" (por poco tiempo) de su residencia y ella se dirigía cada fin de semana a una muchedumbre atenta a su mensaje de aliento. Luego, las manifestaciones estudiantiles provocaron la represión militar, la detención de dirigentes de la oposición y un bloqueo uniformado en torno al domicilio de la Dama.
 
Sometida de nuevo a arresto domiciliario en 1996, rara vez ha podido recibir visitas, aunque consiguió enviar a las Naciones Unidas algunos mensajes grabados que denuncian el empeoramiento de la situación de los derechos humanos en su país, pidiendo a la comunidad internacional que conceda la prioridad a los derechos políticos de la Liga Nacional cuya dirección sigue asumiendo.
 
La Junta Militar le reiteró la invitación al exilio cuando su esposo, Michael Aris, enfermó de cáncer de próstata en marzo de 1999.
 
Birmania no le concedió la visa para que él pudiera llegar a morir junto a su mujer, esperando que ella aceptara la vista para ir al exilio.
 
Aris murió sin ver a su mujer.
 
Kim Htein Lin, hijo menor de la pareja, fue aceptado por unas horas en abril de 1999 y pudo ver a su madre algunas horas en el aeropuerto de Rangún.
 
El 3 de octubre de 2001 se reunió con la Junta Militar en la Casa de Huéspedes del Estado en Rangún, un día después de que una corte rechazara la apelación que la activista había hecho contra su sentencia de 18 meses de prisión por violar los términos de su arresto domiciliario.
 
La Dama se encontraba en arresto domiciliario desde 2003. En septiembre de 2007 fue trasladada a un nuevo recinto penal debido a las manifestaciones que se realizan en todo el país exigiendo democracia.
 
La libertad
 
Más de un centenar de miembros de la LND y simpatizantes de la Dama donaron sangre ayer en un hospital de Rangún, como acto testimonial de apoyo a Suu Kyi. "Donamos sangre de nuestro propio cuerpo como muestra de respeto ante la posible liberación de nuestra líder", declaró un joven militante de la LND a los medios de comunicación locales.
 
Pero el desconocimiento del momento en que se produciría la liberación de esta carismática figura de la política birmana, de 65 años de edad, dificultaba los preparativos. Sus partidarios no tenían claro si la liberación llevará aparejada restricciones para que no pueda desarrollar actividades políticas en el país, según señalaba la edición digital del periódico tailandés The Bangkok Post.
 
Uno de sus abogados, Nyan Win, no descartó que Aung San Suu Kyi vuelva a ser arrestada con el pretexto de haber violado alguna ley, según las mismas fuentes.
 
La liberación llega en unos momentos de gran incertidumbre política en Birmania. Se produce 5 días después de la celebración de las primeras elecciones legislativas en 20 años. Unos comicios que han sido fuertemente criticados por la comunidad internacional, que los considera amañados, y que sólo ha encontrado la comprensión de China, el gran aliado, junto con India, del régimen de los generales birmanos.
 
Algunos analistas apuntaron que los militares birmanos habrían optado por poner en libertad a Suu Kyi con el objetivo de desviar la atención política y diluir la atención sobre los resultados de estas elecciones, cuyos resultados aun no se conocen.
 
Ni siquiera la tasa de participación, que fuentes de la oposición sitúan en torno al 60%, si bien en las grandes ciudades sería de alrededor del 30%. Unos porcentajes que se explican por el fuerte rechazo de la población a participar en esta convocatoria electoral.
 
A pesar de estos apabullantes resultados para el principal partido de los militares, reconvertidos en civiles, la elevada tasa de abstención y ahora la liberación de Suu Kyi, que evidentemente intentará proseguir con su actividad política, abren un periodo de incertidumbre política sobre el futuro de Birmania.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario