EL DRAGÓN EN EL PATIO TRASERO

China y América Latina, un amor que recién comienza

El país asiático se ha convertido en un factor clave en los últimos años para el fuerte crecimiento regional, disputándole el liderazgo comercial, e incluso político, a USA. Cancún será el centro del comercio mundial chino en la región.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La presentación ayer (25/03) en El Ateneo de Madrid del libro, "China 2050. Los grandes desafíos del gigante asiático", del empresario y escritor español Marcelo Muñoz, en el que refiere a los cambios y transformaciones que vivirá aquel país en las próximas décadas y cómo estos afectarán de forma radical al resto del planeta es una buena oportunidad para analizar las relaciones del gigante asiático con Latinoamérica y su creciente liderazgo regional.

El libro es producto de las largas conversaciones que Muñoz mantuvo con intelectuales y analistas chinos, que coincidieron a la hora de resaltar que los problemas de China con Occidente parten de la indisposición a dialogar que tenemos en esta parte del orbe.

Según el autor, América Latina está optando por China y su "discreción confucionista" como nuevo socio económico, pues no tiene recelos históricos para desconfiar de la nueva gran potencia mundial y las condiciones financieras e inversoras que ofrece son mejores, explica en una nota publicada por Terra de Perú.

"Además, en Latinoamérica ven con mucha simpatía la reclamación china de diálogo con Occidente desde la igualdad, como paso indispensable para establecer una relación fluida en pleno proceso de globalización", añade Muñoz en una entrevista con Efe.

Este emprendedor hombre de negocios constituyó en 1979 la primera empresa española dedicada en exclusiva al mercado chino y ha sido un observador privilegiado en la "revolución" experimentada por China en el último medio siglo, desde el comunismo maoísta a un peculiar social-capitalismo, que ha convertido a este país en la segunda potencia económica del mundo.

"Occidente, dicen ellos, lleva 500 años mandando en el mundo y machacándolo, y en los últimos 50 años siguen mandando aunque desde una experiencia democrática. Y nos dicen los chinos: os habéis subido al pedestal y venís a darnos lecciones. Pues así no os escuchamos", explica Muñoz.

El autor subraya que "China pide un intercambio de valores, no para renunciar cada uno a los suyos, sino para complementarlos como sustrato de un mundo distinto, difícil, pero posible".

De momento, señala, "ese diálogo con China no se ha aceptado; todo son críticas, desde su falta de respeto a los derechos humanos hasta su agresividad comercial".

Muñoz pone como ejemplo de diálogo el lanzado por el actual presidente estadounidense, Barack Obama, y recuerda la importancia de su viaje a China en noviembre de 2009 para limar la desconfianza entre ambos países.

"Desde que estalló la crisis financiera 'occidental', China y USA han estado en diálogo permanente en la sombra desde diversos estamentos de las 2 administraciones y oficialmente con una cumbre semestral", dice Muñoz.

En cambio, subraya, "con la Unión Europea no existe ese tipo de diálogo. En Pekín dicen que no saben con quién hablar".

El autor explica a Efe que este desencuentro no es fruto de la falta de interés chino y subraya así la ofensiva de Pekín en otros continentes, como África y Latinoamérica.

"La inversión china en los últimos treinta años en África, en infraestructuras, es mayor que toda la inversión de Occidente en 300 años", resalta.

En el caso de Latinoamérica, en varios países la influencia económica china es mayor que la de USA, indica Muñoz.

Así, especifica, el comercio bilateral entre China y América Latina ha pasado de los 5.000 millones de dólares en 1995 a 160.000 millones en 2009.

El interés chino reside en las materias primas (desde el petróleo a la soja, pasando por el acero, el cobre y la madera), en la construcción de refinerías y plantas eléctricas, pero también en la mejora de las comunicaciones, entre otros ramos.

China ha firmado acuerdos de asociación estratégica con Chile (país al que compra el 50 % de su cobre), Brasil, México, Argentina y Perú, entre otros; tratados de libre comercio con Chile y Perú, y está en negociaciones con el Mercosur.

Tanto en el caso africano como en el latinoamericano, destaca, "China no comparte un pasado colonial negativo, pero es que además llega dando créditos blandos, blandísimos y sin intereses incluso, con mucha ayuda al desarrollo".

En América Latina, "China se está beneficiando del proceso globalizador y de la relevancia que están tomando algunos países emergentes de la región", refiere el empresario español, que además insiste en "la política de no levantar alarmas", cuyo artífice fue Deng Xiao Ping, con la que está avanzando en esta zona.

Para entender como el país asiático se ha convertido en un factor clave en los últimos años para el fuerte crecimiento regional y la pelea por el liderazgo comercial que el gobierno de Obama dará para intentar contener la creciente influencia de Pekín, deviene interesante el análisis de Carlos Álvaro para Capital Madrid:

Tras su ofensiva en África en busca de materias primas y recursos naturales para sostener el poderoso avance de su economía, China emprendió hace una década una campaña similar en Latinoamérica que ha sido todo un éxito. Hasta tal punto, que Washington comienza ya a pensar en cómo contrarrestar una pujanza de Pekín en la región que se ha convertido en una seria amenaza para sus intereses comerciales en su tradicional zona de influencia, descuidado bajo la Administración Bush mientras Pekín se lanzaba a la conquista de esos mercados. Hoy, China se ha erigido en potencia en la región, capaz de disputar a Washington no sólo un mercado  global de 500 millones de consumidores latinoamericanos, sino el control de abundantes materias primas y la capacidad de liderazgo político en la zona.

Ni el patrocinio de la hoy estancada iniciativa ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), para crear una gran área de libre cambio desde Alaska hasta Tierra del Fuego, ni los abundantes tratados de libre comercio que USA ha rubricado con los países latinoamericanos en los últimos años han logrado frenar el empuje chino.

De hecho, la gira que estos días ha cursado por Chile, Brasil y El Salvador el presidente de USA, Barack Obama, ha estado focalizada en el interés de Washington de recuperar el terreno perdido y mantener su liderazgo económico en la región. El propio mandatario norteamericano ha sido claro al señalar que una de sus principales metas es reforzar las alianzas económicas. Y es que las alarmas se han encendido en Washington, que teme no sólo un drástica transformación comercial en su perjuicio, sino también un sensible cambio geoestratégico.

Con motivo de la gira de Obama, analistas y medios de comunicación se han hecho eco de lo que era un secreto a voces: el imparable crecimiento económico chino ha convertido a Latinoamérica en uno de los destinos preferidos para sus exportaciones y en un área en la que abastecerse y adonde dirigir sus inversiones, lo que ha hecho que Pekín suponga ya un peligro para la influencia de Washington en Latinoamérica. Y no sólo la de USA: el insaciable apetito chino por materias primas, especialmente petróleo, gas y minerales, también pondrá en jaque la posición europea: la Cepal augura que China rebasará a la UE como segundo socio comercial en 2015, cuando hace 10 años Pekín apenas si tenía presencia en la región.

Presencia clave

El gigante asiático ha contribuido de forma clave en los últimos años al crecimiento económico de Brasil, Argentina, Chile y Perú vía relaciones comerciales e inversión, al mismo tiempo que ha horadado el dominio de USA en su tradicional patio trasero.

China ya ha desplazado a USA como primer socio comercial en 2 de las economías punteras de la región, Brasil y Chile (curiosamente 2 de los países visitados por Obama). También se ha convertido en el mayor inversor directo en Brasil y ha aumentado su presencia inversora en Chile, Perú y Venezuela.

Ha firmado ya TLC (Tratados de Libre Comercio) con Chile, Perú y Costa Rica y negocia un tratado comercial con Colombia. El país oriental, que ha promovido 2 cumbres económicas con Latinoamérica desde 2007, ha firmado importantes acuerdos de inversión y explotación con países productores de petróleo como Venezuela, México, Brasil, Argentina (donde la china Sinopec ha entrado de la mano de Repsol), Ecuador y Colombia. Y la tendencia parece imparable.

Aun dentro de un desigual panorama del intercambio comercial, Brasil, Chile, Argentina y Perú siguen siendo los países más favorecidos: la suma de las exportaciones de los 4 a China supone el 90% de lo que la región vende al gigante. De momento, Chile es el país con un mayor porcentaje de exportaciones dirigidas a China, el 18%, mientras que Perú exporta el 14,7% y Brasil y Argentina, el 13%. La mayor parte de ellas son materias primas.

Si en 2000 el comercio entre China y Latinoamérica sólo alcanzaba US$ 10.000 millones, en 2008 había subido ya a US$ 140 000 millones y en 2009, pese a la grave crisis mundial, no sufrió mucho (US$ 143.300 millones).

El año pasado, los intercambios se incrementaron un 68%, hasta US$ 240.000 millones y los expertos señalan las relaciones comerciales bilaterales tenderán a incrementarse progresivamente porque ambas partes se necesitan: China demanda todo tipo de materias primas y los latinoamericanos el abundante capital chino. Así las cosas, se espera un nuevo incremento para 2011, año en el que China podría convertirse en el primer socio de varios países latinoamericanos más.

Diplomacia comercial

Asimismo, se prevé que las inversiones chinas en la región, hasta ahora inferiores a las que tiene en África o en la UE, también crecerán a buen ritmo en los próximos años.

China ha multiplicado en estos 10 años su inversión en la región, sobre todo en los sectores minero, petrolero, energético, siderúrgico, automovilístico, ferroviario y en los de infraestructuras y telecomunicaciones. Sólo en 2010 las inversiones chinas en países como Argentina, Brasil, Perú, Chile y México sumaron US$ 30.000 millones, una cantidad superior a toda la acumulada hasta ese año. Todo un éxito para la diplomacia comercial, que tan buenos resultados ha dado a Pekín en África (inversión y comercio acompañados de ayudas en infraestructura), pero que también ha generado críticas de neocolonialismo económico.

China no sólo ha pasado a USA en países como Brasil y Chile, sino que, en aquellos en los que Washington sigue siendo dominante, las distancias se acortan a velocidad de vértigo. Y mantiene especiales relaciones con Venezuela y con Cuba, isla con la que el intercambio comercial se acerca a los US$ 2 000 millones de dólares anuales. El resultado de la ofensiva china es que, hoy en día, China es socio comercial clave no sólo para Brasil y Chile, sino también para Perú, Argentina y Uruguay, algo que éstos han aprovechado para elevar su exportación de commodities (desde cobre, hierro, estaño, zinc a petróleo y soja).

Pero Pekín no sólo ha impulsado durante años el crecimiento de productores de materias primas como Brasil, Argentina, Chile y Perú con su ávida demanda de bienes no procesados. También se ha convertido en gran inversor y prestamista de la región con la meta de expandir su acceso a las materias primas y aprovechar la demanda del creciente volumen de consumidores de Latinoamérica. De hecho, China ha emergido como fuente alternativa de financiación para el desarrollo de países latinoamericanos en áreas como infraestructura y energía, países que durante mucho tiempo dependieron de los préstamos del FMI y el BM, mucho más condicionados. Y ha echado una mano a países con problemas, aumentando su esfera de influjo.

En Argentina, por ejemplo, prestó el dinero para renovar el obsoleto sistema ferroviario en un momento en que la Ciudad de Buenos Aires tenía difícil el recurso a sus prestamistas tradicionales, si bien por la negativa del gobierno de Cristina Ferández de avalar los créditos solicitados por la Ciudad al BID.

> Brasil, por la inmensidad de su territorio y potencial económico concentra más del 50% de las inversiones de la nación asiática en esta región, China ha otorgado financiación por US$ 10. 000 millones a la petrolera Petrobrás para nuevas inversiones; participa en yacimientos del norte; ha apoyado con US$ 1.200 millones a la compañía Vale, primera productora mundial de hierro y su firma Wuhan Iron ha invertido con la brasileña EBX US$ 5.000 millones de dólares para la construcción conjunta de una siderurgia.

> En Argentina, China ha firmado un contrato por US$ 10.000 millones para la construcción de ferrocarriles y ha invertido US$ 1.000 millones para la construcción de una planta de agroquímicos, una central térmica y un puerto comercial, además de convertirse en principal importador de la soja argentina.

> Pekín ha entregado a Venezuela un crédito por US$ 20.000 millones para financiar 19 proyectos de desarrollo, ha firmado más de un centenar de acuerdos en todas las esferas de la economía y ha conseguido que la empresa CNPC colabore con la venezolana PDVSA en extracción de crudo en el Orinoco. Además, ha aumentado sus compras de petróleo venezolano, que en 2011 alcanzarán los 600.000 barriles diarios.

> La mitad de las exportaciones chilenas a Asia, mayormente cobre, van a China y totalizan US$ 10.000 millones, cifra que casi triplica sus envíos a USA.

> Perú ha impulsado en el último período su intercambio con el gigante asiático al que le vende desde plomo a harina de pescado, y se ha convertido en un receptor de capitales chinos, con más de 1 500 millones de dólares invertidos, principalmente en minería.

> Colombia, con la llegada del presidente Santos, ha incrementado la relación con Pekín: en el segundo semestre de 2010 el intercambio creció un 500%.

> Y en Ecuador y Bolivia, China ha aumentado la compra de hidrocarburos y metales.

Competencia al Canal de Panamá

No es extraño, por tanto, que la situación haya generado ya inquietud en USA, donde no pocos organismos federales y privados advierten que la creciente presencia asiática en la región podría llegar a convertirse un día en seria amenaza para el dominio estratégico de Washington.

De hecho, Colombia, aliado de Washington, ha anunciado que dialoga con China para construir una línea del ferrocarril que conecte el Atlántico con el Pacífico, una posible alternativa y competencia al Canal de Panamá que impulsaría los flujos de comercio con Asia.

Y también sopesa la construcción de una nueva ciudad cerca de Cartagena que serviría para montar productos chinos, según ha revelado recientemente el diario Financial Times.

Por si fuera poco, una red de nuevas carreteras en construcción darán acceso directo a 5 puertos en la costa pacífica de Perú en otra señal de cómo el poder económico asiático está rediseñando los patrones comerciales regionales. Y es que las inversiones chinas, aún concentradas principalmente en metales y bienes agrícolas, han comenzado a expandirse a otras áreas de la economía, tendencia de la que ya alertaba hace año y medio The Economist en un reportaje especial titulado "Latin American geopolitics: The dragon in the backyard".

Acuciado por el desafío económico chino, pero también por la necesidad de relanzar su economía y de evitar cambios geoestratégicos (Washington teme que China convierta su creciente peso económico en poder político en Latinoamérica), USA ha comenzado a moverse de nuevo en dirección a la región.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha sido clara al indicar estos días que para que USA pueda recuperarse de la crisis, mejorar su competitividad, acelerar la innovación, promover la seguridad energética y expandir sus exportaciones, tiene que relacionarse "sólidamente" con Latinoamérica. El propio presidente Obama ha recordado en su viaje que la seguridad energética de USA depende de la región, fuente de la mitad de sus importaciones de crudo, y que los países latinoamericanos, en fuerte crecimiento y con unos mercados compuestos de millones de jóvenes consumidores, pueden ayudar y mucho, a generar empleo en USA vía exportaciones.

Hoy por hoy, no obstante, USA sigue siendo el principal socio comercial y de inversiones para Latinoamérica, con un total del 40% de las exportaciones de la región, según la Cepal.

Pero China avanza con rapidez y Washington es consciente de que no puede dormirse.

Por ello, trata de llenar, contrarreloj, el vacío en las relaciones comerciales con Latinoamérica que creó la anterior Administración (George W. Bush) y que China se ocupó de llenar. Y para ello cuenta con un nuevo fenómeno: la creciente presencia china comienza a suscitar controversia en Latinoamérica.

Pros y contras

Y es que si bien el comercio e inversión de China ha impulsado el crecimiento de la región, también está teniendo costes y perjuicios, y en Latinoamérica comienza a abrise el debate sobre los pros y los contras de una relación que en muchos países comienza a verse como demasiado desigual. Lo que para unos es aún cooperación y desarrollo, para otros empieza a ser amenaza de hegemonía china, con riesgo de que las naciones latinoamericanas pasen de socios a satélites, en una repetición del modelo africano que China ha implantado en África.

Dragon Mart (Cancún): una plataforma de exportación de productos chinos hacia América Latina y USA

Con la promesa de crear 5 mil empleos directos y hacer de Cancún, la plataforma mundial de exportación de productos de origen chino hacia los USA y América Latina, fue presentado el proyecto “Dragon Mart-Cancún”, centro de exposiciones para la venta de artículos varios y zona inmobiliaria.

José Luis Salas Cacho, presidente de logística del proyecto, a desarrollarse en Puerto Morelos (México), explicó que se busca ofrecer a 2500 empresas chinas, un centro de venta para consumidores de América Latina y USA.

El área de exhibiciones y venta de productos, los almacenes y las 4000 viviendas en donde se alojarán los 2500 ciudadanos chinos que vendrán a trabajar al complejo comercial, se instalarán en un predio de 84 hectáreas, de las cuales sólo serán aprovechados 235 mil metros cuadrados.

La inversión en esa primera etapa, que debe estar lista entre julio y noviembre del 2012, es de US$ 150 millones, indicó Salas Cacho.

Durante la presentación, el gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, y el presidente mundial de Chinamex y Dragon Mart-Cancun, Hao Feng, firmaron un convenio de estímulos a la inversión.

Feng resaltó que con el desarrollo del proyecto, Cancún se convertirá en el mayor exportador de productos de origen Chino, en el mundo.

La facilitación que el gobierno de Quintana Roo dará al proyecto, es evidente: Un paquete de apoyos consistente en un subsidio para el pago del Impuesto sobre la Traslación de Dominio; disminución en el pago de los derechos de registro ante el Registro Público de la Propiedad y del Comercio; el diferimiento del Impuesto sobre Nóminas durante el período de consolidación.