¿QUIÉN COMPRARÁ BONOS DEL TESORO CUANDO LA FED NO LO HAGA?

30/06, fecha clave en el futuro de Obama

El final de los estímulos financieros de la Reserva Federal es un momento muy delicado de la economía estadounidense pero también de las finanzas globales: ¿caerá la cotización de los bonos federales, nudo de la paridad cambiaria y de la capacidad de financiación de USA? Se acerca el 30/06, una jornada muy especial... y con el precio del crudo amenazando la recuperación en tiempos preelectorales.

 El presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, ha estimado que el recorte de US$ 60.000 millones aprobado por la Cámara de Representantes para el presupuesto federal estadounidense podría reducir el crecimiento de la economía estadounidense y provocar la pérdida de 200.000 puestos de trabajo en los próximos 2 años.

 
En su 2do. día de comparecencia ante el Congreso de USA, Bernanke explicó que el recorte del gasto propuesto por los republicanos reduciría, en condiciones normales, el crecimiento en 0,1 ó 0,2 punto porcentual durante el 1er. año y 1 décima más al año siguiente, al mismo tiempo que se traduciría en la destrucción de alrededor de 200.000 empleos. "Esto no es algo trivial", advirtió.
 
Bernanke recalcó que sería "muy constructivo" para el Congreso que diseñara un plan "creíble" y ayudará a alcanzar la sostenibilidad en los próximos años. En particular, insistió en la importancia de que el ratio de endeudamiento respecto al Producto Interior Bruto (PIB) deje de subir, "y actualmente está aumento de forma relativamente rápida".
 
Por otra parte, insistió en que el incremento en el precio de la gasolina puede ser "muy preocupante" para mucha gente, pero no lo es para la inflación en términos generales, por que la tasa es bastante baja.
 
Así, advirtió de que el principal riesgo desde el punto de la estabilidad de precios sería si un mayor precio de los combustibles, por ejemplo, comenzara a afectar a otras partidas porque la gente comienza a demandar un mayor incremento de los salarios o los costes de la producción empiezan a incrementarse.
 
"Este sería el punto en el que estaríamos muy preocupados y estad seguros de que tomaríamos las decisiones de política monetaria necesarias para evitar cualquier incremento significativo de la inflación en general", insistió.

La primera vez que petróleo y recesión fueron de la mano fue en 1973 y 1974, cuando la OPEP cerró el grifo del crudo para los países que habían apoyado a Israel en la guerra del Yom Kippur.

Desde entonces, crudo ha tenido un papel más o menos protagonista en las grandes crisis económicas (ver gráfico). Es obvio, que no ha sido el único detonante en las últimas recesiones, pero también ha estado ahí. De hecho, la última crisis financiera estuvo acompañada por la escalada más alta de los precios del petróleo en el verano de 2008.

En la actualidad, la situación parece bastante controlada dado que la inestabilidad se centra en Libia y el petróleo está en niveles manejables (el West Texas Intermediate se situó en el entorno de los US$ 99 el barril). Por ello, todavía es pronto para hacer saltar las alarmas sobre una posible recesión, pero las siguientes semanas son claves y habrá que estar atentos a cómo evolucionan los acontecimientos.

Los expertos coinciden en que si la inestabilidad continúa en los países árabes, el precio del crudo seguirá escalando y sus consecuencias pueden ser fatales. Así pues lo que ocurra en el mundo árabe marcará el devenir de la economía.

¿Qué nivel de precios es peligroso?

Aquí las opiniones son variadas.

La consultora Ernst & Young asegura en uno de sus últimos informes que si el precio del barril de petróleo alcanza los 150 dólares, la zona euro se situará de nuevo al borde de la recesión, al crecer sólo un 0,6% en 2011 y 2012.

Un informe de Fidelity avisa de que no se puede descartar "a la ligera" que las revueltas populares se extiendan a países petrolíferos clave como Arabia Saudí. De hecho, remarca que cientos de saudíes se han sumado a una campaña en la red social Facebook para celebrar un "día de la ira" el 11 de marzo, aunque está por ver si estas protestas se materializan finalmente.

A juicio de Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters, sin embargo, en estos momentos para que USA volviera al terreno negativo, arrastrando al resto de economías, el petróleo se tendría que ir más allá de los US$ 200 el barril y esto, a priori, no está entre los escenarios más probables.

De cualquier forma, las próximas semanas nos desvelarán estas incertidumbres. Y para quienes quieran ir valorando la situación, los analistas de Société Générale calculan que por cada 20 dólares que suba el precio del barril desde los niveles actuales, el PIB de la economía mundial perderá un 1%.

¿Cómo se traslada la subida del petróleo al resto de la economía?

Por un lado, "los precios energéticos están impulsando la inflación y eso se traduce en que los ciudadanos también tienen menos poder adquisitivo y, por lo tanto, cae la demanda", explica Crespo.

Pero, además, "la inflación también repercute en los resultados de las empresas, que sufren mayores costes en energía [un coste prácticamente inelástico] y no lo pueden trasladar completamente en los precios ante la caída del consumo", añade Crespo.

Además, "si la inflación se desboca las autoridades monetarias pueden subir los tipos, poniendo un freno más a la economía", concluye Crespo.

En el escenario más pesimista todos estos ingredientes podrían hacer volver al fantasma de la recesión. El propio Bern Bernanke, presidente de la Reserva Federal, ha admitido que en el peor de los casos el alza del crudo pasará factura a la economía.

Ahora, si el recorte presupuestario que piden los republicanos tendría ese efecto, en el marco de lo que ya se mencionó sobre el petróleo, ¿qué decir del final del subsidio llamado Quantitative Easing II?

 
 
"Hay que retirar el ponche antes de que la gente se emborrache demasiado. El día D para la economía de USA es el 30 de junio de 2011. Ese día debe terminar el Quantitative Easing II (2da. parte del programa masivo de compras de bonos del Tesoro) de la Fed, es decir, la respiración asistida con la que vive desde el estallido de la crisis financiera en 2008. El problema, según Bill Gross, fundador de PIMCO, la mayor gestora de bonos, es quién recogerá el testigo de Bernanke. Buffett cree que no será necesario otro estímulo de la Fed.

Gross, en su tradicional carta mensual en la web de la gestora de bonos, analiza los planes de la Reserva Federal para acabar con la crisis financiero. Resumido en tres pasos, la idea sería siguiente:

1.- Bombear dinero público para reemplazar el crédito que se estaba destruyendo a consecuencia del brutal procesa de desapalancamiento.

2.- Reducir los intereses a largo plazo (y el rendimiento de los bonos) y que durante el proceso el dinero fuera a activos de más riesgo, como la bolsa.

3.- Confiar públicamente que esto generara un efecto riqueza y, por lo tanto, se incrementara el crédito privado, creación de empleo y expansión económica que curara las heridas provocadas por la crisis financiera.

Hasta ahora, el plan va por el camino correcto. Han bajado los tipos, la renta variable casi se ha duplicado desde el comienzo del quantitative easing I en diciembre de 2008 y se espera que EEUU crezca alrededor de un 4% este año, con el punto negro del déficit.

Gráfico de la agencia Bloomberg:


Convencer a los inversores: la clave

Sin embargo, para cuadrar el círculo de la curación, y que la Fed retire sus estímulos, hace falta que se cumplan tres premisas, según Gross: primero, se tienen que mantener niveles de deuda relativamente bajos. Segundo, que mantenga la capacidad para seguir "imprimiendo" dinero a niveles aceptables. Tercero, y último, que los acreedores sigan creyendo en el crecimiento del país como medio para reequilibrar los actuales niveles de déficit y deuda.

Y en este punto, el tercero, es donde radica el problema. Todavía no se ha completado la transición del crédito público al privado, la respiración asistida de la Fed todavía no se puede retirar y precisamente esa retirada determinará las perspectivas reales de crecimiento y las posibilidades reales de reducir el déficit y la deuda.

El verdadero desafío para la Fed, por tanto, será la retirada de los estímulos extraordinarios, como explica la web de TheStreet. De momento, algunas declaraciones y algunos datos apuntan a que no habrá una nueva ronda de estímulos (compras de bonos), un quantitative easing III, pero todo dependerá de como reaccione el sector privado.

"Si el 30 de junio de 2011, el sector privado no puede mantenerse por sí mismo, emitiendo deuda con rendimientos bajos, creando los empleos necesarios para reducir la tasa de desempleo, e inyectando globalmente confianza en la estabilidad del dólar, entonces el quantitative easing será un colosal fracaso", asegura Gross.

¿Cómo suplir a la Reserva Federal?

Para ilustrar la magnitud del vacío que puede dejar la Fed, PIMCO ha generado un gráfico para explicar la situación actual: quién tiene actualmente bonos del Tesoro, quién los está comprando actualmente y quién tendría que sustituir a la Reserva Federal si acaba con su actual programa de bonos.

El plan, hasta ahora, ha sido el siguiente: el Tesoro emite y la Reserva Federal compra. El problema de este sistema, al que Gross compara con un esquema Ponzi y con Madoff es hasta cuándo durará, y quién comprará los bonos del Tesoro. ¿Quién comprará bonos del Tesoro cuando la Fed no lo haga?