LA NUEVA BANELCO

Reincidiendo, el Cristinismo quiere bloquear lo de sus coimas (¿Qué te pasa Buzzi?)

'A libro cerrado' es una imposición absurda para un proyecto de Presupuesto, que solamente pueden justificar legisladores intelectualmente reprochables como Laura Alonso o Silvia Majdalani o Christian Gribaudo, la cría de Mauricio Macri. Pero ahí viene el Cristinismo, solamente para que no hable de las coimas en Diputados, de la Banelco 2011, del bochorno ético 'progresista'. 2 columnistas mencionan a un jefe de la Mesa de Enlace por la Federación Agraria (¿Eduardo Buzzi?) presionando a diputados rurales para que apoyen el Presupuesto 2011.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Graciela Camaño (diputada nacional Buenos Aires-Peronismo Federal), titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, confirmó que citó para el miércoles 17/11 a las diputadas que denunciaron presiones del oficialismo para facilitar la votación del Presupuesto 2011.

Pero también para el miércoles 17/11 cita el Cristinismo a la Comisión de Presupuesto y Hacienda para intentar regresar al recinto legislativo el proyecto de Presupuesto 2011, sin cambios. Además, de fracasar en el intento, culpar a la oposición por tener que prorrogar el Presupuesto 2010.

¿Qué desea el Cristinismo? Ocultar con el renovado debate presupuestario el escándalo que expone su intento de soborno a diputados no cristinistas. La falta de ética del ladriprogesismo autóctono.

"Vamos a poner en tratamiento las cuestiones de privilegio referidas a algunas llamadas telefónicas y supuestas presiones que plantearon las diputadas (Elisa) Carrió, (Cynthia) Hotton y (Elsa) Álvarez a dar a la prensa los nombres de las personas que las habrían llamado por teléfono", indicó Camaño.

"Es correcto lo que están haciendo las legisladoras y sería importante respetarlas en el silencio. Donde tienen que plantear todas las vicisitudes de lo que dijeron en el recinto, es en la Comisión", concluyó la diputada, esposa del sindicalista Luis Barrionuevo.

Ella advirtió: "Hay mucha desinformación e información incompleta" sobre el caso.

Sin embargo, la diputada nacional Hotton (Valores de mi País-Ciudad de Buenos Aires) reiteró que no revelerá ante la Comisión de la Cámara baja el nombre de la dirigente del oficialismo que la habría ofrecido favores a cambio de que se retirara del recinto al momento de la votación del presupuesto. (¿P.F. o F.P.?)

"Voy el miércoles a la comisión. Ratifico que no daré nombres porque sostengo que mi denuncia es contra el sistema político corrupto", indicó Hotton a través de su cuenta en la red social Twitter.

Antes, la diputada, quien practica un culto cristiano evangelista, había enviado un mensaje al participar de la exposición ExpoValores: "Lo que los argentinos esperan es un cambio en la política. Estamos acostumbrados a convivir con presiones, un nombre no cambia nada, lo más importante es denunciar el sistema corrupto que impera en el país", sostuvo.

E indicó: "No seré yo quien fabrique un chivo expiatorio. Sólo me interesa luchar por una política con valores en donde el fin no justifique los medios".

En tanto, algunas precisiones.

Laura Serra en el diario La Nación:

"Las complicaciones para aprobar el proyecto de ley del presupuesto 2011 en el Congreso podrían tener un efecto colateral impactante: el Gobierno está a punto de obtener un margen récord de, por lo menos, $ 100.000 millones de excedente de recaudación, que podrá manejar en el año electoral sin control parlamentario.

Al subestimar las pautas de crecimiento y de inflación en el presupuesto, el Gobierno esconde excedentes tributarios que, según la oposición, este año alcanzaron los $ 60.000 millones, y se asignaron de manera discrecional. Esta maniobra podría repetirse el año próximo: los excedentes no declarados en el proyecto para 2011 rondarán, como mínimo, los $ 35.000 millones.

Como es muy probable que el proyecto de Presupuesto 2011 finalmente no sea sancionado -su debate derivó en un escándalo en la última sesión de la Cámara de Diputados-, el Gobierno prorrogará por decreto el presupuesto de este año. Por lógica, si se computan los excedentes tributarios que el Gobierno no ha declarado en éste y en el próximo período, podrá ejercer en 2011 un margen de maniobra discrecional de al menos $ 100.000 millones sin autorización legislativa.

Esta estrategia del Gobierno de subestimar ingresos y gastos en el presupuesto se repitió año tras año desde 2003, cuando se inició la era de gestión kirchnerista.

"En los últimos seis años la subestimación de los recursos presupuestarios ha rondado los $ 150.000 millones de pesos nominales; ajustados por inflación, son alrededor de $ 240.000 millones que en los últimos seis años se han aprobado por fuera del trámite legislativo que exige la Constitución nacional", advirtió el diputado Alfonso Prat-Gay (Coalición Cívica).

El diputado Claudio Lozano (Proyecto Sur) coincide. "Si se computa el ejercicio 2011, esa cifra de manejo discrecional se elevará a $ 320.000 millones en total", aseveró. Y añadió: "El Gobierno busca victimizarse y trabaja con la idea de prorrogar el presupuesto 2010 para manejar a su antojo los recursos excedentes de la recaudación. La discusión debe darse ahora en la Comisión de Presupuesto para intentar acercar posiciones, por eso no tiene sentido la convocatoria oficial a otra sesión especial." (...)".

Carlos Abrehu en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán:

"(...) Poderoso caballero, don Dinero, reza un viejo poema del escritor español del siglo XVII, Francisco de Quevedo. El oficialismo, sin su principal mentor Néstor Kirchner, apretó las clavijas. Los radicales y el macrismo sufrieron las consecuencias. Cada vez que surgen estas polémicas, se habla de los partidos con responsabilidad de gobierno, de los que están en el llano. Los de la primera categoría necesitan del dinero contante y sonante para administrar como los sedientos del agua en el desierto. Los otros controlan y pegan.

La UCR mezcla ambas calidades, por lo que es terreno propicio para las extorsiones presupuestarias. Catamarca es un paradigma en ese sentido. El senador Oscar Castillo faltó a la votación de la ley del 82% móvil, pese a que estaba en Buenos Aires. El miércoles, en Diputados, los radicales Pedro Molas y Mariana Veaute brillaron por su ausencia. Norah Castaldo, correligionaria de estos, no dudó en atribuirle al gobernador Eduardo Brizuela del Moral, la ausencia de los dos catamarqueños. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se ocupó de Brizuela del Moral, como de otros mandatarios, entre ellos Mauricio Macri.

La oposición del radicalismo está tensionada entre los más duros y los conciliadores con el Gobierno. Sobre esa ambigüedad estratégica, cabalgó Elisa Carrió (Coalición Cívica) para recuperar presencia estelar en contra del establishment en una madrugada afiebrada. Metió a peronistas y radicales en la misma bolsa. La Cámara de Diputados quedó envuelta en un manto de sospecha, tras el cruce de denuncias de sobornos (la Banelco de Cristina, según Carrió).

Estas y vueltas discursivas no tapan la cuestión de fondo: persiste la quiebra del federalismo fiscal. La Presidenta administrará a su antojo los dineros del Estado en un año electoral, con hijos y entenados. Las esquirlas del escándalo en Diputados no rozan a Alperovich, porque temprano avisó que sus representantes votarán todo lo que pida Cristina Fernández. Stella Maris Córdoba va autónomamente por ese mismo carril, pero todos suman para la Presidenta. (...)".

Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:

"(...) Frente al fracaso del oficialismo y a cómo sucedieron las cosas, se ha escuchado decir, sin disimulos, a un operador del gobierno que "con Néstor, esto no pasaba". La impresión de que aquel "todo o nada" que reclamaba el santacruceño no encaja ni en el estilo ni en la verdadera capacidad para llevar las riendas del poder que experimenta, ahora en soledad, Cristina Fernández, se ha manifestado por estas horas.

El nombre del ministro Julio de Vido ha quedado en boca de todos como uno de los que estuvieron más activos a la hora de llamar a diputados y diputadas de la oposición para que, en el mejor de los casos, se ausentaran del recinto para facilitar la votación del presupuesto. Patricia Bullrich fue una de las que lo mencionaron con todas las letras.

El dato viene a cuento porque se había reconocido, en los días posteriores a la muerte del ex presidente, que el poderoso titular de Planificación sería quien, en determinadas ocasiones, tomaría el rol de su ex jefe. Otros confidentes del poder aseguran, en cambio, que Cristina mantuvo algunas reuniones en Olivos con ministros, dirigentes territoriales y algunos gobernadores e intendentes, y les dijo que lo que antes hablaban con su esposo lo hablaran desde ahora con ella, sin intermediarios.

Por si fuera poco, cerca de Aníbal Fernández se dejó correr generosamente el dato según el cual, desde ahora, sería el jefe de gabinete el responsable de ordenar el discurso y la tropa. Demasiados referentes, o muchos caciques, si hay que aceptar la fidelidad de los relatos, como para esperar que las cosas salieran algo mejor de lo que salieron.

El entrevero de proporciones hacia el interior del gabinete que provocaron Amado Boudou y sus insólitas afirmaciones sobre los verdaderos perjudicados por la inflación aportó, asimismo, a ese grado de confusión y de peleas internas, allí donde antes nadie se atrevía a asomar la cabeza sin una orden puntual y expresa del ocupante de Olivos.

La impresión que se recoge, por estas horas, en el oficialismo y en sectores partidarios del kirchnerismo es que todo, inclusive hasta el grado de obediencia ciega al liderazgo de la Presidenta, al menos en los términos de oprobio que muchas veces generaba el ex Presidente fallecido, está en etapa de revisión, cuando no en duda.

La versión un tanto candorosa proveniente de Corea del Sur según la cual la presidenta encaró allá el análisis de lo ocurrido en el Congreso con los ministros Boudou y Timerman es una prueba palpable de que las cosas no han quedado del todo bien. La posibilidad de aceptar sin ponerse colorado que la Presidenta pueda encarar un análisis sobre algún tema con el canciller es, directamente, nula. No es Timerman más que un barrabrava del poder dedicado a lo que mejor sabe hacer, que es denostar a la prensa independiente.

No es, por cierto, su fuerte intelectual entender de política o de relaciones exteriores. Y Boudou es definido hoy en la cima como un "medio ministro", según la textual definición de una fuente gubernamental, después de su exabrupto sobre la inflación que le mereció respuestas destempladas desde todo el arco opositor, pero también desde adentro del gobierno y del espacio.

No es menor en esa andanada el reto público de Aníbal Fernández. Pero llamó más la atención la respuesta que provino de La Plata, de la boca del ministro de Economía, Alejandro Arlía. Un cuidadoso a ultranza de las formas como es Daniel Scioli difícilmente hubiese dejado escapar esa crítica hacia un ministro del gobierno nacional si no tuviese en claro él mismo, en medio de estos nuevos vientos que soplan, que por ahí ha llegado la hora (que preanunciaban algunos de sus voceros aun antes de la muerte de Kirchner) de empezar a marcar algo la cancha. (...)".

Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:

"(...) A matar o morir. A libro cerrado. A suerte y verdad. El repertorio de frases agitadas por el oficialismo en los últimos días corresponde a los tiempos del kirchnerismo con Kirchner. ¿Puede hacerse, en la administración práctica del Estado, kirchnerismo sin Kirchner? La primera experiencia ha dado una respuesta convincente: no. La propia Presidenta usó algunas de esas metáforas (a matar o morir, por ejemplo) para fulminar de un solo golpe una avanzada negociación en marcha entre oficialistas y opositores sobre el proyecto de presupuesto. Cristina no tomó nota de que su marido ya no está en la política  se desplomó uno de los principales negociadores del oficialismo. El presupuesto corre ahora una suerte insegura.

Los ministros pudieron alertarla de que las cosas no tenían destino empujadas por un capricho. No lo hicieron. Optaron, sin embargo, por competir entre ellos para cumplir con su voluntad. Los principales referentes oficialistas de la Cámara de Diputados quedaron, así, desautorizados. El borrador de acuerdo no era malo para el oficialismo y aseguraba, en principio, el tratamiento ordenado del Presupuesto. La competencia de varios ministros los convirtió luego en vendedores ambulantes en el propio recinto. Nunca hubo tanta chapucería para conseguir la aprobación de una ley.

Una diputada recibió una invitación para viajar a China en la hora inverosímil de la 1 de la madrugada.

Un muy alto dirigente de la Federación Agraria, otrora líder de la revuelta agraria, le pidió a un diputado del peronismo disidente que apoyara al Gobierno o que se fuera del recinto.

Los diputados radicales de Corrientes, Río Negro y Catamarca abandonaron su bloque; esas provincias son gobernadas por mandatarios radicales, que recibieron un urgente pedido de ayuda del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Entró a funcionar lo que, no sin ironía, los políticos llaman la cuestión federal; es decir, la negociación por el envío de dinero nacional a las provincias.

Un diputado del gobernador chubutense, Mario Das Neves, que milita en el peronismo disidente, abandonó la sesión. El diputado dijo que se iba porque lo estaban destrozando en Chubut en el trámite final de una interna partidaria. Das Neves alegó al día siguiente que el diputado había regresado a su provincia conmovido por un grave conflicto personal. ¿Interna o problema personal? Se sabe que Aníbal Fernández habló también con Das Neves. ¿Qué quieren para aprobar el presupuesto? ¿Qué piden? , fueron las preguntas más asiduas desde el oficialismo.

Hubo casos peores. A la diputada radical por Santa Cruz, Elsa Álvarez, la llamó un comprovinciano, el secretario de la Lucha contra la Droga, José Granero, para convencerla de que se fuera de la reunión. Intentó una vez y falló. En la segunda llamada, Granero le anunció a Alvarez que le pasaría el teléfono al ministro Julio De Vido. La diputada cortó antes de hablar con De Vido y cerró su teléfono móvil.

A un diputado por San Juan lo llamó el secretario de Minería de la Nación y lo comunicó con De Vido. Lo que quieras, le dijo el ministro, lacónico. De Vido fracasó de nuevo.

A una diputada peronista disidente por Río Negro la llamó su jefe político y le dijo que había recibido un pedido del senador Miguel Pichetto, también rionegrino, para que ella se fuera. Se debía ir. La diputada resistió la presión. Un mensaje machista y amenazante de su jefe le llegó por teléfono: Piba, andate y pensá en el futuro. La diputada no se fue.

La diputada Cynthia Hotton, que no tiene otro partido que su fe evangélica, recibió pródigas promesas de una diputada importante del oficialismo, que controla decisivos mecanismos de la Cámara de Diputados.

Cuatro diputados de Pro se fueron del recinto y dejaron a Federico Pinedo entre abrazos solidarios de varios colegas opositores. Mauricio Macri atribuyó esas ausencias en la sesión más clave del año a una interna en su bloque; otros diputados opositores señalaron que influyeron intereses vinculados con el mundo del juego.

Macri será responsable, dispararon Felipe Solá y Elisa Carrió. Sea como sea, sus diputados no lo dejaron bien parado a Macri: sería una deserción grave si él la conocía de antemano, pero sería más grave aún si no la conocía.

También se metió en los teléfonos del recinto el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, pero lo hizo invocando la necesidad de que los peronistas disidentes no dejaran sin presupuesto a un gobierno peronista. ¿Legítimo?

Un ministro no puede intentar cambiar el voto de los diputados dentro del recinto, bramó la titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Graciela Camaño. Camaño avanza en estas horas en la investigación; a su lado, no descartan que decida hacer una denuncia penal. Hay que dar un escarmiento definitivo, dijo otro miembro de esa comisión. (...)".

Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:

"(...) Los opositores, sobre todo, se vieron sorprendidos por esa novedad. Pero el colmo pareció irrumpir cuando uno de los miembros de la Mesa de Enlace, que está enfrentada con el Gobierno desde el conflicto con el campo, merodeó a opositores para que acompañaran el proyecto oficial. (...)

La oposición pudo tener una victoria que, al final, tampoco tuvo. El naufragio, al menos por ahora, del proyecto de Presupuesto oficial quedó rezagado por el escándalo que precedió y sucedió a la discusión en Diputados. El prólogo fue el duro cruce que Elisa Carrió tuvo con el radicalismo.

El epílogo fueron las denuncias sobre supuestos sobornos a una docena de diputados –en especial Cynthia Hotton y Elsa Álvarez– nacidos en el Ministerio de Planificación de Julio De Vido y en la Jefatura de Gabinete, de Aníbal Fernández.

Los opositores vienen desde hace muchos años atravesando un desierto. Nunca hasta el 2009 habían logrado descifrar el dilema sobre cómo enfrentar a Kirchner.

La radicalización del ex Presidente desde que empinó a Cristina les empezó a simplificar los planes. Cualquier estrategia básica y políticamente redituable aconsejaba combatirlo. De esa forma se produjo el quiebre en las legislativas de aquel año.

La muerte de Kirchner pareció hacerlos retroceder casi hasta un punto cero. ¿ A quién enfrentar ahora?, ¿a Cristina? ¿No sería una imprudencia cuando el luto aún no se evaporó del todo? ¿Enfrentar a Cristina significaría también enfrentar a la futura candidata? Son interrogantes que, con sinceridad, no tienen respuesta para nadie.

Carrió creyó descubrir una complicidad de la UCR con el Gobierno después de que el kirchnerismo había violado un acuerdo en Diputados. ¿Qué acuerdo? Que habría dos sesiones con quórum pactado para el Presupuesto y una agenda de temas reclamados por la oposición.

En verdad, parece que no hubo ninguna violación. Un mensaje de texto de Cristina a la diputada Patricia Fadel dinamitó las intenciones de armonía: “Sólo el Presupuesto. A matar a morir”, ordenó.

La líder de la Coalición asegura que tenía un convenio con Oscar Aguad, el jefe del bloque radical, para no facilitar el quórum sobre el Presupuesto si el kirchnerismo no respetaba aquel pacto. Pero el radicalismo y el PRO de Mauricio Macri fueron los primeros en garantizar quórum.

¿Qué sucedió? Carrió desmenuza que pudo haber existido una transa reservada entre la conducción de la UCR y el Gobierno que sobrepasó a Aguad.

El jefe de los diputados dice que la UCR nunca se hubiera negado a tratar el Presupuesto. Pero sólo para votar un Presupuesto distinto al kirchnerista. El fantasma de otro Pacto de Olivos que agitó Carrió terminó por abroquelar a la oposición para frenar la ofensiva del Gobierno. (...)".

Horacio Verbitsky en el hipercristinista diario Página/12:

"(...) El mayor escándalo lo produjo la jefa de la Coalición Cívica Libertadora, con su denuncia de un nuevo Pacto de Olivos.

Los radicales nunca habían abjurado de la reforma constitucional de 1994, negociada entre su líder Raúl Alfonsín y el entonces presidente Carlos Menem. Sin embargo, a la sola mención de Elisa Carrió saltaron como si se tratara del peor insulto.

Es cierto que estaban sensibilizados por la propia fractura que los partió al medio en la disputa por la presidencia del bloque, que ahora se repite en el Senado. También cruje la bancada macrista que, como animal de dos cabezas, se intercambia acusaciones cara a cara.

Más sosegada fue la respuesta oficial ante el otro exabrupto de Carrió, acerca de una presunta “Banelco de Cristina”.

Aníbal Fernández recurrió al mecanismo psicológico de la proyección y Rossi dijo que el escándalo de una denuncia sin fundamentos fue la única forma de impedir una derrota en la inminente votación presupuestaria.

Lo confirmó la camaleónica asistente de Carrió, Patricia Bullrich, ex ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, al confesar que “si no denunciábamos, perdíamos la votación”. Ya las declaraciones de las diputadas Cinthya Hotton (macrismo evangélico) y Elsa Alvarez (radicalismo patagón) sobre llamados telefónicos habían sido interpretadas por la prensa de oposición como ofrecimientos de soborno, cosa que ninguna de ellas había dicho. Sería ingenuo, si no fuera perverso, suponer que una gestión semejante se haga por teléfono y sin una relación personal previa.

La verdadera Banelco fue el traslado de 5 millones de pesos para pagar a senadores propios y ajenos por parte del secretario del Senado, no un diálogo político sobre la importancia de contar con un presupuesto para el último año de gestión.

La denuncia es de tan extrema gravedad que no se entiende cómo las dos legisladoras omitieron su judicialización, obligatoria por el artículo 117 del Código Procesal Penal, ni accedieron a identificar quién o quiénes les ofrecieron qué cosa. En cambio, se propicia una investigación parlamentaria, en la que una vez más se buscará enlodar al gobierno, como ocurre desde el día en que Cristina juró el cargo.

El Grupo Ahhh... y sus satélites de izquierda no escarmentaron con la ley previsional del 82 por ciento. Ese único éxito parlamentario que consiguieron en un año se les volvió en contra. Cuando CFK cumplió su promesa de vetarla no hubo una sola protesta de los presuntos afectados, mientras en Francia más de tres millones de personas paralizaban el país para reclamar por el aumento de tres años en la edad jubilatoria.

Hacía falta un esfuerzo de voluntarismo y microclima para no percibir la valoración del gobierno que latía en las capas profundas de la sociedad y que salió a la superficie en cuanto la muerte de Kirchner hizo entrever el peligro de un cambio de rumbo. (...)".

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