'Desde algún lugar de Pinamar'

A continuación, un UR comenta las notas 'Pinamar, el feudo en crisis de Blas Altieri (1ra. parte)' y 'Pinamar, el feudo en crisis de Blas Altieri (2da. parte)'.

Perdonen que haya tardado en escribirles luego de leer atentamente las notas enviadas por su corresponsal Valdez Gesell, linda ironía ese seudónimo para recordar los intereses contrapuestos que hay entre estos dos balnearios que alguna vez fueran la playa de General Madariaga y la democracia convirtiera en cajas de la política.
Pero también yo tendré que firmar con seudónimo, porque no soy tan valiente como para enfrentar las represalias de centauros del que Uds. llaman feudo, como por ejemplo, el temible arquitecto Fabro, que desde su departamento de Obras Particulares persiguió con la cinta métrica a todo aquel que no fuera considerado amigo, e hizo la vista gorda y fraguó excepciones para aquellos que violaron en forma grosera el código de edificación.
Pero por mi parte, vine a retirarme a este hermoso bosque de pinos, en el que hay una seguridad mayor al promedio de la provincia de Buenos Aires y que es amigable para que salgamos diariamente a caminar sin atormentar a nuestras gastadas articulaciones.
Les cuento que a poco de que mis rodillas agradecieran el colchón de arena firme que las amortigua, en lo cotidiano sufrí el primer resbalón: las calles están repletas de perros sueltos que azuzan a caminantes y ciclistas, y la avenida del Mar es un arenal que usan las camionetas y camiones afectados a la construcción como pista de carreras, emulando a los turistas que pasan con las 4 x 4 y cuatriciclos viboreando y levantando una nube de polvo.
Por los perros agresivos hay que salir con palos y espantarlos con proyectiles so pena de ser mordido, y respecto de los vehículos… transitar por lo que queda de playa cuando entre la marea y los paradores instalados bien adentro de la franja lo permiten.
La primera ventaja se volvía así en contra.
Los defensores de los animales consideran un acto humanitario dejar los perros sueltos en la vía pública y el municipio nada hace para que se cumpla con las disposiciones. Jamás vi durante todo el tiempo que llevo de residente un inspector labrando actas en las casas que trasgreden esos principios elementales de convivencia, ni vigilando la velocidad y el uso de casco en la avenida del Mar y en la propia playa, ni intimando a los frentistas a que dejan los desmontes en los lugares de uso común, o que la basura no permanezca tirada a veces días enteros a merced de los caranchos y perros cimarrones, foco permanente de infecciones para los que respiramos este ambiente.
Para completar el informe de "Valdez Gesell" informo que el municipio acaba de "laudar" en el conflicto con la empresa recolectora de basura Ecoplata, contratando a una firma local M&W para que la complemente, recogiendo los desmontes arrumbados en las bocacalles de toda la ciudad. O sea que el municipio nos cobra a todos por un servicio que no se cumple de recolección normal de basura y también incorpora un gasto extra al erario para hacerse cargo de lo que vecinos inescrupulosos dejan tirado infringiendo las normas al respecto.
No me interesa la política y por eso me inspiró desconfianza el hecho de que en sus artículos mencionaran dos veces a Albistur, quien tengo entendido es funcionario de prensa del gobierno nacional. ¿Nos quieren meter en la problemática de las peleas por el poder de Plaza de Mayo con este Albistur, igual que la prensa duhaldista hizo con Mercuri en su momento?
Si mi decisión hubiera sido curiosear chismes palaciegos para disimular la indiferencia de los administradores hacia la comunidad que integro, me hubiese quedado en Buenos Aires recibiendo todas las mañanas Ambito por debajo de la puerta…
Ya bastante con que a este ejercicio trivial me someta la prensa local, compuesta por pasquines y un canal de televisión que por suerte se puede evitar pasándose a Direct TV. He visto con estupor cómo el director de uno de esos periódicos se trenzaba en duelos verbales con el intendente porque le sacaron el boletín municipal de la pauta publicitaria, sin siquiera apelar a la herramienta que cualquier periodista tiene para desnudar cualquier gestión: la investigación y una cámara fotográfica en la calle. Pero claro caigo en la cuenta que ese periódico es miembro de ADEPA y es repetidor de las notas del diario La Nación. Está todo dicho.
No quiero aburrirlos, porque como me gusta mucho el amplio servicio informativo que brindan y soy hace tiempo usuario registrado sé que no hay que ocupar más espacio que el que marca un relámpago. Eso sí, muchachos, no desnuden el feudo de Pinamar sólo porque tengan a Albistur en la mira o porque sean amigos de los menemistas que van a Punta del Este y ahora lloran por los cortes de los puentes… Cuando pasó acá lo de Cabezas, nos crucificaron a nivel prensa y por estos pagos no venía el turismo ni la plata de las inversiones inmobiliarias, que sí iban hacia Punta.
Pero bastó que el benemérito ¿ex? patrón de este balneario, Duhalde, devaluara y diera piedra libre para blanquear capitales que habían fugado al exterior para que el sol volviera a salir, regresaran los políticos y sindicalistas con plata dulce a construir mansiones e inversionistas de dudosa catadura se desparramaran por los exclusivos balnearios de Cariló y ese invento que es Mar de las Pampas.
No omití, sino que dejé para lo último, darles la razón sobre lo que afirman de Ostende. Este intendente, el más antiguo de la provincia de Buenos Aires, privilegió meter más de 10.000 votos cautivos en ese entramado de cemento llamado Ostende y asegurarse la perpetuidad en las elecciones, antes que gestionar eficientemente un partido que no tiene otra finalidad que prestar servicio. ¿Por qué bajó el promedio cultural de calidad en las prestaciones a la demanda de una clase media-baja afincada todo el año? ¿Nada más que porque define con su voto la permanencia de esos dirigentes en el poder? ¿Por qué impunemente puede descuidar a los turistas e inversionistas que sostienen la factura? ¿Creó acaso industrias, pesca, producción agrícola o cualquier actividad alternativa a la recepción de turistas y de inversiones inmobiliarias especulativas para justificar el desdén con el que los atienden?
¿Compensa la falta de servicio profesional al turista con un piedra libre para los depredadores que corren desaforadamente por las calles con los cuatriciclos y que inundan de basura y ruido los espacios comunes? ¿Creen en el feudo que la vista gorda ante el desenfrenado tráfico y consumo de drogas durante la temporada será suficiente atractivo para que vuelvan el año que viene?
Cuando Pinamar era la playa de Madariaga, al menos este partido reunía todas esas condiciones productivas e igual prestaba servicios al turismo "exclusivo" que se llegaba en el verano, dentro de una administración que funcionaba todo el año para cubrir todos los renglones.
Les deseo los mejores éxitos para el 2007.
José Perel Mate

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