El interés del Gobierno detrás de una huelga, que perjudica a todos

Los sindicatos APLA y APTA vienen desarrollando desde abril de 2005 una política de enfrentamiento sindical, que va más allá de las reivindicaciones salariales, situación que se manifestó claramente durante el proceso de negociación. Sin embargo, el Gobierno de Néstor Kirchner permite que continúen perjudicando a pasajeros, trabajadores y al sector turístico, sin lugar a dudas. ¿Por qué tanta impunidad? Según fuentes de IATA, el objetivo es claro: que "el grupo Marsans abandone por la fuerza la compañía y sea el Gobierno o amigos próximos a este, quienes se hagan cargo de la misma, con ese proceso denominado por los sindicatos de re-argentinizar la aerolínea".

Los trabajadores aeronáuticos que mantienen paralizados los vuelos de las empresas Aerolíneas Argentinas y Austral confirmaron que tienen previsto levantar la huelga a las 12:00 de hoy, cuando efectivamente se cumplan las 24 horas que los gremios habían anunciado que abarcaría el paro.

La medida de fuerza había sido adoptada a partir de las 12:00 de ayer por la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA) luego de que fracasaran las negociaciones con la empresa por una recomposición salarial y otras reivindicaciones laborales.

El secretario de prensa de APLA, Pablo Biró, aseguró que el paro "se levanta a las 12:00" y además confirmó que cuando se inicien nuevamente los servicios habrá "demoras de un par de horas para chequear los equipos" de los aviones, antes de que partan hacia sus destinos.

Sin embargo, en declaraciones radiales, Biró no descartó "que en las semanas subsiguientes" se efectúen nuevos paros parciales o "incluso totales" como el que se desarrollaba esta mañana.

Además, el secretario de prensa de los pilotos afirmó que las medidas de fuerza "podrían abarcar la Semana Santa" de no concretarse un acuerdo con la empresa aérea.

Ayer se puso punto final a la tregua que empresa, sindicatos y Gobierno habían pactado en los primeros días de diciembre pasado, después de diez días de paro que dejaron a 90.000 pasajeros en tierra. Las partes en conflicto decidieron hacer una tregua que duró, formalmente, hasta el 2 del actual, pero realmente hasta ayer.

En la mesa de negociación el Gobierno tuvo un rol central. A cambio de un aumento no remunerativo que concedió la empresa y en medio de fuertes quejas de los usuarios por la paralización de los vuelos, el Gobierno hizo algunas promesas.

"Básicamente el compromiso que asumió el Gobierno era revisar las bandas tarifarias y desistir de la impugnación de los balances de la compañía. Ninguna de las dos cosas se cumplió", dijo una fuente del sector.

Respecto de la recomposición tarifaria, que es un constante reclamo de las aerolíneas de cabotaje, aún transita por las indefiniciones.

Sí existe un proyecto elaborado en la Secretaría de Transporte, que dirige Ricardo Jaime, en el que se contempla un 20% de aumento de las bandas. "Una vez que se apruebe el aumento, inmediatamente los precios de los boletos subirían un 10%. El restante aumento hasta llegar al 20% empezará a regir en unos meses", dijo una fuente del Gobierno.

Sin embargo, el proyecto de decreto aún no ha sido firmado por Néstor Kirchner y la recomposición tarifaria sigue pendiente.

La otra promesa, el desistimiento de la impugnación de los balances, tampoco fue cumplida. A fines de diciembre, el Ministerio de Economía presentó un escrito en el que se ampliaba la demanda que los abogados del Estado ya habían hecho para los ejercicios 2002 y 2003. De esta manera, el balance de 2004 también corrió la misma suerte que los anteriores.

También cuentan que hubo una tercera promesa del Gobierno que tampoco se cumplió: separar del cargo al subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli.

Lo cierto es que los sindicatos APLA y APTA vienen desarrollando desde abril de 2005 una política de enfrentamiento sindical, que va más allá de las reivindicaciones salariales, situación que se manifestó claramente durante el proceso de negociación, donde los sindicatos no tenían intención de acordar ninguno de los puntos tratados en la agenda abierta en diciembre pasado.

Según fuentes de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), lo que se pretende es que "el grupo Marsans abandone por la fuerza la gestión y propiedad de la Compañía y sea el Gobierno o amigos próximos al Gobierno, quien se haga cargo de la misma, con ese proceso denominado por los sindicatos de re-argentinizar la aerolínea".

De esta manera, los paros de los sindicatos tendrían como fin provocar un bloqueo comercial y su posterior incidencia financiera.

"Es paradójico que el fundamentalismo de estos dos gremio, APTA y APLA, esté por encima del sentido común de los intereses generales del resto de los trabajadores y que provoquen una situación de bloqueo en la gestión de la compañía, donde hay miles de empleados que quieren seguir prestando su servicio a los pasajeros", dijeron las mismas fuentes.

Pese a ello, Néstor Kirchner permite que ambos gremios no respeten siquiera los servicios mínimos ordenados por el Ministerio de Trabajo, y observa como se desarrolla la huelga con plena impunidad.

Razones suficientes para que desde IATA, "se descubre a todas luces que una parte del Gobierno planifica y apoya a éstos gremios en contra de los intereses generales, poniendo de manifiesto la tibieza de sus actuaciones". Todo ello, sin reparar en que se perjudica de forma directa a todo la industria turística argentina, pues la opinión pública mundial percibe que Argentina no es un destino turístico seguro, y, eso es lo realmente grave.

Por último, estas fuentes lamentan que los pilotos de Austral (la otra Compañía del Grupo) asociados al Sindicato UALA, no puedan ejercer su derecho al trabajo porque los técnicos de mantenimiento de APTA, están en huelga.

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