CALLE FLORIDA

Locales cerrados y con poca expectativa con un consumo barranca abajo

Subió la luz, el gas, el agua, subieron los alquileres, las cargas sociales, se cayó el consumo, el poder adquisitivo y el resultado no pudo haber sido otro: decenas de comerciantes bajaron las persianas. Hoy, la cantidad de locales vacíos en la calle Florida duplica a la de la crisis de 2001.

 
Tras el incremento de las tarifas de luz, gas y agua, además de la suba de los alquileres, el peso de las cargas patronales y el desplome del consumo, el camino de los comerciantes de la tradicional peatonal Florida quedó sellado: el cierre de locales fue la consecuencia inevitable. 
 
Así sobre un total de 1.284 locales -entre tiendas a la calle y galerías comerciales-, un 22% están desocupados, casi once puntos porcentuales más que en la fatídica crisis de 2001. "La vacancia en la calle Florida es muy alta", confirmó al diario 'BAE', Christian Giménez, Responsable de la División Locales del Grupo Adrián Mercado, quien agrega que el ingreso de más turistas extranjeros podría hacer cambiar ese panorama desolador.
 
La escasez de inquilinos se da a pesar de que los valores de los alquileres en dólares han subido menos que la inflación en los últimos tiempos. En la actualidad, cotiza en US$64 promedio cuando el metro cuadrado en la década del 90 había llegado a estar en torno de los US$120. De todas formas, a nivel regional es la segunda arteria comercial más cara, detrás de la avenida Presidente Masaryk, ubicada en México DF, que cotiza a US$88, indica un informe de la consultora 'Cushman & Wakefield'.
 
Del universo de locales de Florida, 785 están distribuidos en 17 galerías. De ese total, 224 están desocupados, cerca del 30 %.
 
Según datos de Adrián Mercado, 326 establecimientos están ubicados a la calle. De ellos, 48 están vacíos.
 
Los rubros que ocupan la mayor cantidad de espacios son el de indumentaria, con el 19% y computación, con 9 por ciento. Otro 7% están dedicados a la gastronomía, lo que equivale a 89 comercios que van desde bares hasta nuevos puntos de venta de comidas rápidas y saludables.
 
Las marroquinerías y zapaterías son otros de los protagonistas. En el primer caso representan el 5%, con 58 lugares ocupados; seguidos por un 4% que solo ofrecen zapatos, con 52 puntos de venta.
 
Con un 3% de market share (43 locales) están las casas de accesorios y bijouterie hasta maquillajes a bajo precio; otro 3% de la ocupación corresponde a joyerías y relojerías, con 35 de las instalaciones; y el mismo porcentaje con 32 puntos de venta está en manos de farmacias y perfumerías.
 
En tanto, "el formato de galerías comerciales está en extinción en todo el mundo, incluso en el interior del país muchas han desaparecido. Algunas de las que quedan se han orientado a rubros menos tradicionales como los tatuajes o los sex shops", indica Giménez.
 
La decadencia de las galerías también llegó a la calle Florida aunque los 17 complejos de ese tipo que hay allí siguen resistiendo.
 
En total, hay 239 locales vacíos sobre los 785 que se encuentran en las galerías. Al segmentar por rubros, en 14 galerías el ganador es el de "locales vacíos". Es decir, clasificados por categorías según los productos que venden, los locales que tienen colgado el cartel de "Alquila" son la amplia mayoría si se comparan con otros comercios especializados.
 
La Galería Güemes es una de las que tiene una buena performance. Por su parte, Jardín, otra de las tradicionales, cuenta con 53 locales vacíos sobre un total de 193, es decir, el 27% de sus instalaciones.
 
Sin dudas, el desplome del consumo privado, que aún no encuentra su piso, hizo estragos no sólo en la zona Florida. En noviembre fue su peor mes desde la salida de la convertibilidad. Así fue que, por la fuerte contracción de los salarios y las tasas de interés extraordinariamente altas, el consumo mostró una caída de 9,6% interanual en noviembre. Y contra lo que se había registrado en octubre una de 3,3% desestacionalizada.
 
Los datos surgen del Indicador Mensual de Consumo (IMC) que publica el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). Entre enero y noviembre la caída acumulada, en la comparación contra el mismo período de 2017, llegó al 10,3%.
 
La de noviembre fue la sexta variación negativa consecutiva del IMC. Y fue la caída número 23 de la gestión Cambiemos. Pero hasta acá ninguna había sido tan pronunciada. De hecho, para encontrar un registro tan bajo hay que remitirse a agosto del 2002, en plena crisis de la posconvertibilidad, cuando el consumo cayó 11,2%.
 
"El consumo continúa débil, afectado por la caída de los ingresos reales y las altas tasas de interés. El crédito real en pesos cayó un 13,4% interanual", afirmaron desde ITE-FGA.
 
Coincidió la economista Agustina Gallardo, quien además analizó el impacto sobre la producción: "El altísimo costo del financiamiento al consumo hace que se retraiga especialmente. Además, el contexto de incertidumbre y el deterioro del poder adquisitivo profundiza su ralentización. El impacto se ve en particular en las industrias que producen bienes de consumo pero también sobre todos los eslabones previos de la cadena productiva. Se vuelve imprescindible el establecimiento de líneas de crédito al consumo. Toda la cadena enfrenta una reducción de la demanda y eso genera un stress financiero".
 
Ayer el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, participó de un encuentro de fin de año con la prensa especializada. Consultado por el flojo desempeño del principal factor de la demanda agregada (al 73% del PBI lo explica el consumo privado), puso la mirada hacia adelante: "No quiero hablar de números pero el consumo se va a recuperar a medida que vaya bajando la inflación; espero que en 2019 tengamos un año más tranquilo".
 
Las declaraciones del ministro de Producción, Dante Sica, en ese mismo encuentro fueron en la dirección contraria.

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