TRAGEDIA

Afganistán no deja de sangrar (y la heroína, a sus anchas)

Historias desgarradoras siguen saliendo de Afganistán, la tierra que invadió George W. Bush para cambiarla porque alojaba a Osama bin Laden. El fracaso es llamativo, y explica las enormes limitaciones de USA, que imagina la geopolítica desde lo bélico, no habiendo aprendido mucho de Vietnam ni del Líbano ni de Irak.

Decenas de heridos y varios muertos en 2 ataques en Afganistán:

> la sede provincial del Ministerio de Refugiados en la ciudad de Jalalabad, en el este del país, fue asaltado por fuerzas no identificadas. 1 suicida detonó un coche-bomba, permitiendo que 2 hombres armados irrumpieran en el recinto e iniciaran una batalla de 6 horas, hasta que fueran abatidos por las fuerzas de seguridad. El ataque se produjo mientras se celebraba una reunión entre funcionarios y organizaciones colaboradoras. Todas las personas que participaban en el encuentro fueron evacuadas a un lugar seguro por las fuerzas de seguridad afganas. Al menos 18 muertos, entre ellas 3 atacantes, y 15 heridos. El portavoz del gobernador provincial, Attaullah Khogyanai, aseguró que el ataque comenzó hacia las 12:00 hora local con una explosión, a la que siguió "un tiroteo poco después". El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, afirmó a través de la red social Viber, que la formación insurgente no estuvo involucrada en el ataque (¿Estado Islámico?);

> un ómnibus repleto de pasajeros que se dirigían hacia Kabul explotó en el distrito de Bala-Buluk, provincia de Farah, por una mina ubicada en la carretera. El incidente ocurrió hacia las 04:30, hora local (00.00 GMT), explicó el portavoz del gobernador provincial, Nasir Mehri."En la explosión 8 pasajeros, entre ellos una mujer, murieron, mientras que otros 40 incluyendo niños y mujeres resultaron heridos", precisó.Los heridos fueron trasladados a varios hospitales cercanos, dijo, para añadir que los talibanes suelen colocar artefactos explosivos para frenar el avance de las fuerzas de seguridad, pero así suelen causar víctimas civiles.

Durante el 1er. semestre del año murió un número récord de 1.692 civiles en Afganistán, en su mayor parte a causa de artefactos explosivos improvisados (IED), según los últimos datos publicados por la Misión de las Naciones Unidas para Afganistán (Unama).

En tanto, 12 integrantes de la Agencia de Rehabilitación y Conservación de Energía en Afganistán (AREA), que desactivan minas, y habían sido secuestrados por supuestos miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) han sido liberados en Kunar, este de Afganistán tras la mediación de líderes locales, aseguró el portavoz del gobernador provincial, Abdul Gani Musamim.

Los desactivadores de minas trabajaban en la región a petición de los líderes tribales, los mismos que mediaron luego en su liberación.

"Todos los rehenes se encontraban bien de salud y no tenían signos de tortura", concluyó Musamim.

El remoto y montañoso distrito de Kunar cuenta con muy poca presencia de las fuerzas de seguridad afganas y varios grupos armados se han ido asentando en la zona, primero los talibanes y ahora miembros del EI expulsados de la vecina provincia de Nangarhar.

EI, que irrumpió en Afganistán en 2015, secuestró a 119 civiles en 2017, 81 de ellos en Nangarhar, y fue responsable de 399 muertes, además de causar heridas a 601 civiles, según datos difundidos en febrero por la misión de la ONU en Afganistán (Unama).

Los secuestros son comunes en el país asiático y los empleados de organizaciones humanitarias y organismos internacionales son a menudo objetivo de este tipo de acciones, en muchos ocasiones destinadas a obtener un rescate.

En 2016 las autoridades afganas liberaron a 15 desactivadores de minas de la ONG británica The Halo Trust que habían sido secuestrados por los talibanes en la provincia occidental de Herat.

Afganistán es escenario de historias terribles.

Por ejemplo, una niña de 9 años, identificada como Samia, fue asesinada a manos de su esposo, de 35 años, en la provincia de Badghis, al noroeste del país, según han confirmado las autoridades de Afganistán, las cuales han asegurado que la boda tuvo lugar 2 años atrás (la niña tendría, entonces, 7 años, y el marido 33).

El portavoz del gobierno provincial, Nagibulá Amini, detalló que el suceso tuvo lugar en la localidad de Kadanak debido a un “problema familiar”, antes de agregar que el sospechoso autor del crimen, se dio a la fuga.

Amini ha dicho que el padre de la niña fue detenido por “forzar a su hija a casarse”, según ha recogido la cadena de televisión local Tolo TV.

También ha manifestado que el asesino, Sharafudín, ya tenía otra esposa cuando contrajo matrimonio con Samia, en el marco de una “bad” (pago para poner fin a una disputa entre dos personas).

La noticia sobre el asesinato de Samia ha llegado un día después de que el Gobierno publicara un informe llevado a cabo junto al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en torno al matrimonio infantil en el país.

Según detalla el informe, a pesar de que se ha registrado una reducción del 10% de esta práctica en los últimos 5 años, el número de casos sigue siendo elevado en el país. El 42% de las familias tiene algún miembro casado antes de los 18 años de edad.

El ministro Faizulá Zaki ha indicado que las autoridades “necesitan poner en marcha un plan de acción a nivel nacional para hacer frente de forma exhaustiva a la práctica del matrimonio infantil”.

”Vamos a cambiar esta cultura de matrimonio infantil para que ningún niño en el país sea víctima de este fenómeno. Reitero nuestro compromiso con la protección y bienestar de nuestros hijos. Es en ellos sobre los que recae nuestro futuro”, declaró.

Por su parte, la representante de UNICEF en Afganistán, Adele Khodr, aplaudió los “esfuerzos incansables” del Gobierno para reducir esta práctica, si bien pidió nuevos esfuerzos para acabar con la misma antes de 2030.

¿Qué ha ocurrido en Afganistán?

En los años '60 y '70, era la imagen de un estado moderno, en el que a las universidades acudían tanto hombres como mujeres y en el que las jóvenes vestían siguiendo las tendencias de los diseñadores internacionales. Pero en los '80 todo cambió y se fueron sucediendo guerras y conflictos que llevaron a un cambio drástico en la mentalidad de la sociedad y en su concepción del papel de la mujer, explicó Farhad Wajdi.

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Imágenes de Afganistán:

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Él ha creado la ONG Ebtakar Inspiring Entrepreneurs of Afghanistan (EIEAO), para alcanzar la igualdad de género en su país.

“Se cree que el rol de la mujer se limita a ser madre y cuidar de la casa, por lo que acaban dependiendo de los ingresos del hombre y en muchos casos, tienen que soportar agresiones y violencia por parte de sus maridos ya que temen que sin ellos no podrán mantenerse”, dijo Wajdi durante las Jornadas Europeas de Desarrollo, que tuvieron lugar en Bruselas en junio.

El proyecto inicial se vincula a la inserción de mujeres en la producción avícola orgánica: ellas crian las aves en sus casas (los talibanes no quieren que ellas abandonen ese lugar), a cambio de un sueldo para ellas, y periódicamente se pasa a buscar la producción.

La idea, cuenta Wajdi, es “romper las barreras puestas a las mujeres poco a poco, primero buscamos hacerles ver que pueden conseguir unos ingresos desde casa y más adelante, que puedan trabajar fuera de su hogar”.

En una 2da. fase, quienes hayan decidido trabajar fuera de sus casas, podrán participar de 'foodtrucks', donde se vende comida en furgonetas que funcionan con hornos alimentados por paneles solares.

Pero no es fácil. Mientras tanto, Afganistán sigue sangrando.

Hay otras actividades rentables en Afganistán pero no le convienen a muchos que permanezcan. Solo en los países de la OTAN, 10.000 personas mueren anualmente por sobredosis ocasionadas por heroína afgana, lo que triplica las víctimas sufridas a manos de la resistencia talibán durante la invasión del país entre 2001 y 2015.

La mayor parte de las políticas llevadas a cabo, basadas en la erradicación de los centros de producción y la criminalización de los implicados en el proceso —incluidos los propios consumidores—, han demostrado ser inútiles e incluso perniciosas al fomentar la corrupción y la producción a gran escala y destruir la economía de las pequeñas comunidades por no ofrecer alternativas de subsistencia.

El pionero fue un militar entrenado por la CIA para combatir a los ex soviéticos.

El comandante muyahidín Mullah Nasim Akhundzada impulsó la siembra en el valle de la región de Helmand, el cual concentra actualmente alrededor del 50% de la producción de opio del país.

40 años antes, en lo que fue una zona desértica en la orilla este del río Helmand, la Agencia de USA para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), en búsqueda de imponer su influencia frente a la URSS, ejecutó megalómanos proyectos de irrigación de la zona para hacerla idónea para la agricultura y motivar la sedentarización de tribus nómadas procedentes de todo el territorio afgano.

Con el inicio del conflicto bélico, las caravanas entrarían en Afganistán cargadas con armas y municiones procedentes del puerto de Karachi para salir después cargadas de opio.

A lo largo de los más de 10 años de guerra, los servicios de inteligencia estadounidenses promocionarían la apertura de una masiva red de laboratorios de síntesis de heroína a lo largo de toda la frontera afgano-pakistaní —hasta 200 a finales de los años '80—.

Aunque si bien el opio siempre se había cultivado en la zona, siempre se había destinado a los mercados locales y nunca se había llevado a cabo una producción de heroína a nivel local.

Con la guerra, de las 100 toneladas anuales producidas en los '70, se pasó a 2.000 tn. Así Afganistán se convirtió en el principal productor de heroína del mundo —aunque no de opio—, y ahora se sabe cómo financian los talibanes y EI muchas de sus acciones bélicas.