PROBLEMAS PARA USA

Hasta ahora la guerra comercial no la gana Trump

Donald Trump inició una guerra comercial subestimando a sus rivales y sobrestimando el rol de USA, nación muy importante para la economía global pero también necesitada de otros países porque se acumulan décadas de integración buscando la baja de costos y la competitividad en la producción.

 

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha llegado a la Casa Blanca en un último intento por evitar una dramática escalada en la guerra comercial iniciada por Donald Trump contra la Unión Europea.

Juncker ha ofrecido a Trump un desarme arancelario para evitar el temido castigo a la industria automovilística europea. Pero momentos antes de la reunión, Trump ha insistido en que, a su juicio, "USA lleva años perdiendo cientos de miles de millones de dólares frente a la UE", en referencia a la balanza comercial favorable al bloque europeo.

Él reclamó un acuerdo para garantizar "una competencia en igualdad de condiciones" que reduzca el déficit comercial de USA con la UE, que supera los 119.000 millones de euros en 2017.

"Somos estrechos socios y aliados, no enemigos", ha asegurado Juncker nada más llegar a la Casa Blanca. "Debemos concentrarnos en rebajar los aranceles, no en subirlos", agregó el luxemburgués.

Tras el castigo arancelario al acero y al aluminio, Trump ha amenazado con multiplicar por 8 los aranceles a las importaciones de automóviles (del 2,5% al 20%), lo que supondría un golpe tremendo a la UE, que lidera el mercado de importación estadounidense.

Por ese motivo, la Comisión Europea está preparándose para introducir aranceles sobre bienes estadounidenses por US$ 20.000 millones, anunció la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, al periódico sueco Dagens Nyheter.

“Esperamos encontrar una solución. De lo contrario, la Comisión de la UE está preparando una lista bastante larga de productos estadounidenses”, dijo ella.

Las nuevas restricciones no apuntarán a estados/provincias específicos, sino que serán en general: “Ahora son bienes más generales como productos agrícolas, maquinaria, productos de alta tecnología y otras cosas”, dijo Malstrom.

Ella dijo que no creía que fuese seria la propuesta del secretario del Tesoro de USA, Steven Mnuchin, de retirar aranceles, barreras comerciales no arancelarias y subsidios.

“Intentamos que antes de las negociaciones del TTIP (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión) USA aflojara esas leyes. Fue completamente imposible. No se movieron ni un milímetro, dijo Malmstrom al Dagens Nyheter.

“Básicamente, soy una persona optimista, pero al llegar a esto soy moderadamente optimista”, agregó ella.

"China es despiadada"

Los agricultores estadounidenses han comenzado a presionar a Trump porque las sanciones a USA impactan sus ingresos.

Trump no podría haber ganado los comicios presidenciales sin el sufragio de los agricultores.

Decidido a no perder este apoyo en un año de elecciones de renovación legislativa, Trump anunció un plan de asistencia al agro por US$ 12.000 millones.

El plan se enfocará en productores de soja del centro-norte de USA, afectados por las represalias adoptadas contra el país de Trump.

El Departamento de Agricultura dijo que la iniciativa incluirá asistencia directa a los agricultores, compras de cosechas excedentes y fomento comercial para ubicar nuevos mercados.

También consideró que el plan no necesitaría aval del Congreso y que se pondría en marcha mediante la Corporación de Crédito a Productos Básicos, del departamento relacionada con precios agrícolas.

“Esta es una solución de corto plazo que dará al presidente Trump y su gobierno tiempo para trabajar en acuerdos comerciales de largo plazo”, dijo el secretario de Agricultura, Sonny Perdue.

Hay quienes comienzan a advertir que el perjuicio que las guerras comerciales de Trump ocasionan a los consumidores, agricultores y empresas pasarán factura política al Presidente, quien necesita, en los comicios de noviembre, mantener la mayoría republicana en la Cámara de Representantes.

En la capital agrícola Kansas City, Trump dijo ante una convención de veteranos de guerra que él intenta renegociar aquellos acuerdos comerciales que en su opinión han perjudicado a los trabajadores estadounidenses, y solicitó paciencia.

“Estamos logrando avances tremendos. Todos están viniendo. No quieren esos aranceles sobre ellos”, afirmó Trump ante la convención nacional de Veteranos de Guerras Extranjeras. “Estamos abriendo mercados. Estén pendientes a lo que va a suceder. Tengan un poco de paciencia”.

Brad Karmen, administrador adjunto del Departamento de Agricultura, subrayó que la actual cosecha de trigo está en marcha y que los productores del sector podrían recibir sus pagos antes que otros.

Sin embargo, los funcionarios afirmaron que el cultivo de soja podría ser el más afectado por las represalias.

Trump acusó a China de atacar a los agricultores estadounidenses de una manera “despiadada” y usarlos como plataforma para obtener concesiones comerciales.

“China está apuntando a nuestros agricultores, quienes saben que los quiero y los respeto. China lo hace como una forma de hacer que yo continúe permitiéndoles aprovecharse de USA. Están siendo despiadados en lo que será su intento fallido. Estábamos siendo amables ¡hasta ahora!”, escribió Trump en Twitter.

Los agricultores estadounidenses han sido víctimas de la represalia contra los aranceles aplicados por Washington a productos chinos, así como a las importaciones de acero y aluminio de la Unión Europea, Canadá y México.

USA exportó US$ 138.000 millones en productos agrícolas en 2017, incluidos US$ 21.500 millones de soja. China importó US$ 12.300 millones en soja estadounidense en 2017, de acuerdo al Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés).

NAFTA

Los problemas no sólo acechan a los vínculos con la UE y China. Los cancilleres de México y Canadá, Luis Videgaray y Chrystia Freeland, respectivamente, y el secretario (ministro) de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, han respondido al intento de Donald Trump de bilateralizar la negociación del mayor acuerdo comercial del planeta: "La esencia es y seguirá siendo trilateral".

Ante la buena sintonía con el próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, Trump insistió en su voluntad de transitar hacia dos negociaciones paralelas: una con México y otra con Canadá, empezando por el país latinoamericano.

"México y Canadá han trabajado durante 11 meses y hemos sido muy específicos en el sentido de que tenemos una relación trilateral", ha subrayado Guajardo.

"El hecho de que vayamos a Washington para una reunión bilateral no debe confundir: esto únicamente es un método. Estamos trabajando juntos", agregó.

En la misma línea, Freeland y Videgaray han remarcado que ambos países creen en el TLC "como un acuerdo trilateral" y han normalizado el hecho de que la delegación mexicana viaje a reunirse con sus homólogos estadounidenses. "Es normal tener juntas bilaterales durante el proceso: esta mañana hemos tenido una junta bilateral, como hace unas semanas la tuvimos nosotros con el embajador [estadounidense Robert] Lighthizer", ha acotado la titular canadiense de Exteriores.

La incógnita ahora es si López Obrador estará o no dispuesto a abrir la puerta al camino bilateral si el trato es mejor para los intereses mexicanos, después de que Trump le apremiase a acelerar el paso en una negociación que se extiende mucho más de lo que ninguno de los 3 países desearía. Jesús Seade, futuro jefe negociador mexicano una vez que el nuevo presidente tome posesión, a finales de año, acompañará a la delegación a Washington.