ALARMANTE PLÁSTICO

Las "pajitas" pasan de moda porque contaminan (...)

Los sorbetes de bebidas constituyen uno de los principales contaminantes de los océanos del mundo, ya que están hechos de plástico y este material es altamente peligroso y tarda miles de años en degradarse. La cadena de hoteles de lujo se suma a una tendencia que también implementó, por ejemplo, Starbucks, y trae a la agenda el cuidado del medio ambiente. Si las cantidades desechadas de plástico en el mundo no cambian radicalmente, las consecuencias serán terribles e irreversibles.

Se trata del grupo hotelero más grande del mundo, posee 6.500 en todo el planeta y planea eliminar al uso de las pajitas en todos ellos para el año que viene. Se trataría de, aproximadamente, mil millones de pajitas. En el tiempo que tienen hasta el 2019, planean agotar los suministros existentes y buscar alternativas.

La medida comenzó a ser implementada desde febrero en más de 60 hoteles de Marriott en el Reino Unido, así como otros tantos en Costa Rica, Hawái y Australia. La compañía, de todos modos, informó que tendrá pajitas disponibles para aquellos que las pidan.

Acompañando a esta medida, se reemplazaron las botellitas de plástico de shampoo y acondicionador y se incorporaron dispensadores recargables en el interior de los baños. Esto fue implementado en algunos hoteles desde principio de año y se espera que, para fines de 2018, sean 1.500 los hoteles que cuentan con dispensadores. De esta manera, se estarían eliminando 35 millones de botellas de plástico.

Starbucks, American Airlines, la mexicana Boing y los grupos hoteleros Hilton y Hyatt son algunas de las empresas que tomaron medidas para reducir la cantidad de plástico que ocupan (y que luego es desechado).

¿Cuál es el problema con el plástico? Se trata de uno de los resuduos más nocivos para el medio ambiente. Si no se modifica la producción de plástico de forma radical, en 2050 habrá más plástico que peces en el océano. Suena lejano, pero no lo es: un niño que nace hoy tendría nada más que 32 años.

Hace poco se reveló un alarmante estudio, realizado por el Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur: cada año más de 8.000.000 toneladas de este material se arrojan al océano. Se trata del 10% de los residuos totales a nivel global.

Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, impulsado por las Naciones Unidas. Todos los años se elige un lema, que refleja la problemática más importante o más urgente. Este año la frase seleccionada fue: "Un planeta sin contaminación por plásticos".

Argentina. En las costas de la provincia de Buenos Aires, el 82% de los residuos colectados durante el 2017 eran de este peligroso material. Se calcula que cada uno de los argentinos consume (y desecha) 42 kilos del material anualmente.

¿Cómo combatir un inminente desastre? Hay un dato muy importante: el plástico se puede reciclar. El problema es que, en nuestro país, no se realizan muchos procedimientos para hacerlo. Sobre un consumo de más de un millón y medio de toneladas anuales, solo se reciclan alrededor de 225.000. Desde la Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP) dicen que tienen capacidad para recibir el doble.

Recientemente, en la Ciudad de Buenos Aires, se aprobó la incineración de basura y esa medida fue el foco de muchas críticas por parte de los defensores del medio ambiente: "El cambio normativo no prohíbe la incineración de residuos que tengan como destino el reciclado", explica Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

En el país, hay 2.800 empresas que se dedican a la producción de plástico, se trata de unos 54.000 trabajadores y se generan 1.342.000 toneladas cada año, según CAIP. Casi el 50% del total se destina a packaging y embalaje.

Hay dos cosas que deben realizarse si no queremos que el mundo se convierta en una botella plástica: fortalecer la industria del reciclaje y, acompañando esto, la cultura de la separación de residuos entre los consmidores. También sería bueno incentivar una ley de envases bajo el principio de "responsabilidad extendida al productor" (que los envasadores asuman los costos y gestión de los resuduos).

Entre 192 países estudiados por la revista Science, Argentina es en número 28 en lo que se refiere a la cantidad de plástico arrojado al océano. Nada para enorgullecerse. En Mar del Plata, por ejemplo, no hay sistema de filtrado de ciertos pluviales que desembocan en el mar. Botellas, bolsas, tapitas y sorbetes son la basura protagonista desbordan las playas. Y esa es la cara visible, lo peor está donde es un poco más profundo: las tortugas, el delfín franciscana, los peces y las aves tienen plástico en su interior.

Hay algunas especies que comienzan a tener plástico en sus tejidos, por confundir los residuos con alimento y incorporarlos a su dieta. Un ejemplo de este problema son los mariscos, que muchos argentinos comen, sobre todo de vacaciones y en la costa.

Desde casa, algunas medidas: no aceptar bolsas plásticas, sar envases retornables o recargables, elegir productos con poco packaging, elejir usar productos no descartables y el cartón o vidrio sobre el plástico. Otro paso: separar los plásticos y llevarlos a un centro de reciclaje.