INFORME

Más pronósticos oscuros: Redrado vaticina "un 2019 complicado en materia fiscal"

El informe de Fundación Capital destaca que si bien en la primera parte de 2018 las cuentas fiscales continuaron mostrando signos de mejora, "será difícil que los ingresos aumenten en términos de PBI en 2019".

Un reciente informe de Fundación Capital -que dirige Martín Redrado- asegura que se avizora un "2019 complicado en materia fiscal".

Dicho informe destaca que en la primera parte de 2018 las cuentas fiscales continuaron mostrando signos de mejora, producto de un gasto público contenido y de una recaudación dinámica. Y de seguir así, el Gobierno parece encaminado a cumplir, o incluso a sobre cumplir, la meta de 2,7% del PBI de este año. Pero hacia delante, "la clave estará en la evolución de los ingresos".

En este sentido, pronostica que "será difícil que los ingresos aumenten en términos de PBI en 2019".



Según el análisis de Fundación Capital, "en el marco de una menor actividad económica proyectada, la performance de la recaudación será una variable central para la reducción del déficit de cara a los próximos meses. En efecto, el programa con el FMI contempla no sólo esfuerzos en materia de gastos, sino también un alza de los ingresos en términos del PBI de 0,4 puntos en 2019 para alcanzar un rojo de 1,3% del producto, evolución que parece optimista en el actual contexto".



"Las autoridades enfrentarán los próximos meses con reducciones de impuestos. Entre los más importantes, se destaca la baja gradual en los derechos de exportación, cuya baja comenzó con el cambio de Gobierno, y la disminución en los pagos de seguridad social, mediante la implementación de un mínimo no imponible, entre otras rebajas comprometidas en la reforma tributaria. Esto se enmarca en un contexto donde la presión tributaria actual es significativamente elevada, alcanzando el 30% del PBI (en 2017). Más aún, la misma creció en 6,7 puntos desde 2003. Esto suma complejidad a la tarea de reducción más agresiva del déficit acordada con el FMI".

Cabe destacar que  la Carta de Intención con el Fondo Monetario contempla que si bien se mantiene el compromiso de reducir los impuestos distorsivos “(…) podríamos extender el período de implementación de algunas de estas modificaciones si fuera necesario para alcanzar nuestras metas fiscales”.

En segundo lugar, el informe analiza la evolución de la recaudación impositiva informada por la AFIP y la variación del producto, en un rango de más de 20 años. "En sólo en cuatro de los años analizados la recaudación real tuvo un signo distinto al del PBI. Es decir, se advierte una estrecha relación entre ambas variables. En detalle, la elasticidad promedio entre la recaudación y el producto resulta de 1,23. En otras palabras, cada punto de variación real del PBI se traduce en alrededor de 1,23 puntos de variación en la recaudación en términos reales".



No obstante, el análisis destacar cierta volatilidad entre año y año, que en parte está relacionado con la adopción de medidas de corte impositivo. "Otro punto interesante es que la mayor elasticidad entre producto y recaudación real se observó en 2016, cuando una retracción de 1,8% en el producto llevó a una caída de 9,8 puntos en la recaudación real, en el marco de la rebaja en los derechos de exportación y del ajuste en los parámetros del impuesto a las ganancias. El antecedente negativo de 2016 muestra las dificultades de avanzar en un recorte agresivo de los impuestos, al mismo tiempo que se cumple la meta de déficit", resalta.

Al observar el comportamiento del IVA y del impuesto al cheque, se ve que mantuvieron sus parámetros mayormente inalterados por períodos significativos de tiempo y constituyen dos importantes fuentes de recursos (37% del total en 2017). El IVA es el que se muestra más sensible, con una elasticidad promedio de 1,6, mientras que el impuesto al cheque presenta una elasticidad de 1,1. Esto es esperable en la medida que uno está directamente asociado al nivel de ventas, mientras que el otro depende del grado de bancarización. De esta manera, las elasticidades de estos impuestos, menos afectados por cambios normativos, no parecen diferir demasiado de lo observado para la recaudación en general, teniendo en cuenta que su elasticidad promedio es de 1,3, explica el informe.

"Del análisis precedente se pueden extraer algunas conclusiones relevantes sobre lo que podemos esperar en los próximos 18 meses. Para 2018, se corre con la ventaja de que la recaudación lleva ya transitados seis meses del año con buen desempeño. Para la segunda mitad del año se prevé una desaceleración de la misma, algo que ya comenzó a insinuarse en junio, en línea con la menor actividad económica. En este sentido, podemos asumir una caída de la recaudación en términos reales del 2% i.a. para la segunda mitad del año, en línea con una elasticidad de los ingresos impositivos en torno a 2 (elasticidad observada en el IVA y el impuesto al cheque en 2016). Bajo estos supuestos, los ingresos aumentarían un 26,2% i.a. hacia fin de año (descontando el blanqueo, considerando sólo gobierno nacional), mientras que los egresos lo harían en un 17,2% i.a. (comportándose como lo hicieron en los primeros meses del año). De esta manera la reducción del déficit primario a 2,7% luce cumplible, quizás incluso con cierto margen", concluye.

Y finaliza: "en el caso de 2019, podemos suponer un escenario base en el cual la recaudación real se comporta de acuerdo a su elasticidad histórica. En este escenario, dada nuestra proyección de crecimiento (0,8% en 2019), la recaudación real crecería un magro 1% el próximo año. Esto implica cierta dificultad para alcanzar un incremento en los ingresos en términos del PBI (0,4 puntos según programado por las autoridades). En este marco, la meta fiscal para el año próximo luce posible, aunque difícil. En efecto, si se presentan dificultades para efectuar la reducción del gasto anunciada o si la actividad resulta menor a la esperada, los riesgos de incumplir la meta no son menores".

"Para 2019, el panorama luce más complicado, especialmente si los ingresos y la actividad se mostrasen más débiles. Las autoridades parecen tener escaso margen para limitar el recorte comprometido del gasto, aún más con las reducciones tributarias ya pautadas. Así, el año próximo las autoridades se enfrentarán a una compleja tarea para lograr los múltiples objetivos en el plano fiscal, en un 2019 que además tiene la particularidad de ser electoral".