ROMPIENDO LA TENDENCIA DE 1980

La inflación, factor de ajuste de la guerra comercial de Trump

El crecimiento mundial sigue siendo sólido y los beneficios empresariales cumplen en líneas generales con las previsiones. Sin embargo, hay 2 aspectos políticos que complican la evolución de los mercados en los próximos meses: la guerra comercial abierta por el presidente de USA, Donald Trump; y la inestabilidad política en algunas de las mayores economías de la zona euro (Alemania, Italia y España). En este contexto, la volatilidad será la tónica de los activos financieros, aunque confían en que se produzca una recuperación de las cotizaciones en el tramo final del año.

En abril de 1980, la inflación en USA alcanzó el 14,5% interanual, niveles que hoy se verían con extrema preocupación (como ocurre por ejemplo en Turquía. Ni hablar de la Argentina. O de Venezuela).

Desde ese año, los bancos centrales comenzaron a tomarse muy en serio el control de la inflación, más tarde la Reserva Federal de Nueva Zelanda inició un trabajo con objetivos concretos sobre los precios: el comercio internacional aceleró y los centros de producción se trasladaron hacia países en desarrollo con unos costes laborales más reducidos. Todo ello ha contribuido a más de 30 años de desinflación.

Sin embargo, si la 'pelea' entre USA y China se extiende este proceso podría revertirse.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi, advirtió en la Eurocámara de que la incertidumbre ligada a factores globales, incluida la "amenaza" de un mayor proteccionismo, se ha hecho "más prominente", aunque los riesgos para el crecimiento en la eurozona son "equilibrados".

"Mientras que las incertidumbres relacionadas con factores globales, incluyendo la amenaza de un mayor proteccionismo, se han hecho más prominentes, los riesgos que rodean a la perspectiva de crecimiento de la eurozona siguen en general equilibrados", dijo Draghi en su comparecencia trimestral ante la comisión de Economía de la Eurocámara.

El jefe del BCE añadió que la institución "seguirá vigilando de cerca los desarrollos" en este sentido.

Draghi recordó que las últimas previsiones macroeconómicas de la institución encargada de la política monetaria europea prevén un crecimiento en el área de la moneda única del 2,1% en 2018, que se moderará hasta el 1,9% en 2019 y al 1,7% en 2020.

Draghi señaló que el BCE prevé que la inflación alcance el 1,7% en los próximos 3 años y, por tanto, la tasa "converja" hacia el objetivo de la institución de lograr un nivel por debajo pero próximo al 2% a medio plazo.

"Nuestra confianza en el rumbo de la inflación también está aumentando", dijo Draghi, quien señaló que el "rango de incertidumbre" en torno a estas proyecciones "se ha estrechado" y ha aumentado la inflación subyacente desde los "niveles muy bajos que dominaron en 2016".

El Gobierno de Donald Trump impuso en la medianoche del jueves 05/07 un aumento de los aranceles a la importación de productos chinos por valor de US$ 34.000 millones, a lo que China ha respondido anunciando que emprenderá "los contraataques necesarios".

Esto se suma a los aranceles ya impuestos al acero y al aluminio, o a las lavadoras y paneles solares. Este arrebato proteccionista podría suponer la vuelta de unos niveles de inflación por encima de la media de las últimas décadas.

En Goldman Sachs creen que si Donald Trump termina imponiendo aranceles a todos los bienes de los que el Presidente de USA ha hablado, el incremento de PCE subyacente (el indicador preferido por la Reserva Federal para analizar los precios) podría incrementarse en 15 puntos básicos en un año, una subida bastante modesta.

Otros bancos creen que el movimiento en los precios puede ser superior. Desde Commerzbank aseguran que "la amenaza de 'desglobalización' no sólo tendrá consecuencias para la economía real; también podría revertir la tendencia de desinflación que domina desde los años 80".

Se puede intentar cuantificar el efecto directo que tendrán los aranceles sobre los precios, pero lo que no se puede calcular con certeza son otros efectos que también presionarán la inflación al alza: "Las barreras arancelarias reducen la competencia y los incentivos para innovar. Los consumidores tendrán menos opciones y encima a un precio superior", señalan los economistas de Commerzbank.

El flujo libre de mercancías obliga a las empresas locales a establecer unos niveles de precios y calidad que puedan competir con los bienes y servicios que vienen de fuera. Sin embargo, con unos aranceles elevados las empresas domésticas no necesitarán ser tan competitivas para ganar cuota de mercado dentro de sus países, lo que a la postre reducirá la innovación, el crecimiento y supondrá un alza la inflación.

Los aranceles obligaran a las empresas a establecer sus centros de producción en "ubicaciones menos eficientes incrementarían la presión inflacionaria", comentan los expertos de Commerzbank. Otra opción, en el caso de los aranceles que son específicos para China, es buscar otros países que produzcan bienes similares, pero en este caso también se perderá algo del binomio calidad-precio.

"El efecto amortiguación que ha tenido la globalización sobre de los precios disminuiría en esta transición hacia un régimen económico más regional. Esto podría cambiar las prioridades de los bancos centrales, que se han centrado principalmente en apoyar el crecimiento económico en los últimos 20 años, y probablemente resulte en unos tipos de interés más altos", según destacan los economistas de Commerzbank.

Si esta disputa se extiende y todos los bloques terminan imponiendo aranceles unos contra otras se produciría una reorganización de la economía global, acabando con "la marca que ha caracterizado la globalización descomponiendo los procesos productivos en diferentes pasos y distribuyendo la producción a través de las localizaciones más eficientes".

Esta forma de funcionamiento de la economía global ha sido clave para que la productividad creciese con fuerza y con ella el crecimiento: "La carrera por subir aranceles amenaza con romper estas cadenas globales de producción obstaculizando la tendencia de crecimiento. Así, los bienes intermedios serán más caros para las empresas y tendrán un coste elevado... Si las barreras arancelarias son demasiado altas, las cadenas de producción globales dejarán de tener sentido económico... las multinacionales tendrán que despedirse de estas cadenas y producir en su país a un mayor coste".

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet Asset Management, advirtió sin embargo que "los efectos de una guerra comercial total entre USA y China, lo cual aún parece improbable, amenazaría con sumir al mundo en la estanflación y conllevaría una fuerte caída de las acciones a nivel mundial".

La gestora alemana DWS tampoco espera una escalada de los conflictos comerciales y, por lo tanto, prevé que la economía mundial siga creciendo en lo que resta de año. “Hasta ahora, los mercados solo han fijado el precio de las disputas comerciales y no de una guerra comercial a escala mundial”, destaca el responsable de inversiones de DWS, Stefan Kreuzkamp.

Otra apuesta de DWS es el sector de las materias primas. “Los datos fundamentales del mercado petrolero indican una recuperación sostenida de precios, que se verá impulsada por el crecimiento de la economía mundial, unas reservas limitadas y un aumento de los riesgos geopolíticos”, dice el analista de multiactivos Christian Hille.

Sin embargo... las subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal han impulsado la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años a zonas próximas al 3%. Este rédito supera por primera vez en 10 años la rentabilidad por dividendo de la Bolsa americana, lo que ha hecho que muchos inversores pongan sus ojos en este activo.

Todavìa los expertos ven poco potencial en los bonos soberanos en el próximo semestre. “En muchas emisiones, la recompensa que se le ofrece a los inversores por asumir riesgo en la duración del bono sigue siendo muy negativa. Por eso mantenemos nuestra creencia de que se trata de una opción poco atractiva. Su cotización actual está condicionada por las políticas monetarias y no por la situación real de la economía”, explica Joseph Little, estratega jefe de HSBC Global Asset Management. Veremos.