La división del peronismo tuvo sus ventajas electorales para Cambiemos: ganó en 2015 y en las legislativas del 2017. Pero a la hora de gestionar, el Gobierno necesita tener un interlocutor válido que aglutine todas las posturas –excepto con los kirchneristas- para sancionar leyes y administrar. Y el Presupuesto es la piedra fundamental, no por nada se lo denomina la ‘ley de leyes’. Pero este año tiene más importancia porque para Macri está atado al futuro de su gestión, ya que contiene los acuerdos de recortes a los que se comprometió con el FMI y que serán una señal para superar la crisis de confianza de su Administración.
CONFUSIÓN
Pichetto, Massa, gobernadores, etc: ¿Con quién negocia Macri el Presupuesto?
El jefe del intebloque de los gobernadores en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, ya le avisó a Marcos Peña que tiene que hacer un “esfuerzo” para lograr la aprobación del Presupuesto 2019, vital para Macri, y que depende de los votos del ‘peronismo racional’ en el Congreso. Pero el Gobierno también habla con los gobernadores, cuyos legisladores votan como ellos les dicen. Y en el medio aparece Sergio Massa, que articula con Pichetto y conserva una buena porción de diputados. El problema del rionegrino es que su autoridad quedó debilitada en marzo cuando organizó una cumbre donde los mandatarios provinciales lo dejaron solo y durante el debate para frenar la suba de las tarifas algunos de los senadores de su bancada se cortaron solos gracias a las gestiones de la Casa Rosada. Entonces, surge la pregunta ¿quién negocia el Presupuesto con el Gobierno?
El Presupuesto Nacional se presenta todos los años en el mes de septiembre. Si bien faltan más de dos meses para que entre en debate en el Congreso, el Gobierno nacional ya empieza a moverse para sumar votos y apoyos. Y los gobernadores también, para resistir los recortes de fondos y de la obra pública.
Este martes (3/7) 11 ministros de Economía provinciales se reunieron para hablar del Presupuesto 2019 con la premisa de defender los fondos sociales que reciben y apuntar a los subsidios que reciben CABA y la Provincia de Buenos Aires. El otro punto es la suspensión de la rebaja de Ingresos Brutos.
Las provincias no quieren sufrir ningún recorte en Salud, Educación y Desarrollo Social. Y presionarán para que no se interrumpa la continuidad de la obra pública, vital en el año electoral.
Mientras los gobernadores buscan una posición conjunta para sentarse a negociar con el Gobierno, en la Casa Rosada se entusiasmaron con las señales que dio Miguel Pichetto ante Marcos Peña, en el último informe del Jefe de Gabinete al Senado: “Si hacemos un esfuerzo de cara a septiembre y octubre en la construcción de un presupuesto razonable y equilibrado me parece que podemos tener respuestas”, dijo el senador rionegrino.
Y agregó: “Tenemos que ponernos de acuerdo en cómo articulamos entre el gobierno central, la jefatura de gabinete, el ministerio del Interior y los gobernadores un proyecto de presupuesto que pueda reflejar una reducción razonable equilibrada en el proyecto integral del país que no lesione al interior del país en beneficio de la centralidad del AMBA”.
La última alusión fue a María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, quienes se oponen al traspaso de Aysa, Edesur y Edenor.
Para Peña fue un alivio ver que Pichetto dio por superado el tema tarifas, que lo había llevado a un fuerte enfrentamiento con el Gobierno.
Habría una idea de una mesa de diálogo con los peronistas y con Pichetto, y también se habló de incluir a Sergio Massa.
Para el Gobierno es un problema negociar con el peronismo y sus mil caras. Pichetto es el jefe de la bancada en el Senado, pero los gobernadores lo han ‘puenteado’ como ocurrió con el tema tarifario donde algunos senadores votaron contrariando la postura del rionegrino por directivas de sus mandatarios provinciales. Y Sergio Massa aún conserva un nutrido bloque en Diputados, donde pasará primero el Presupuesto.
Sobre estos temas, algunos apuntes en la prensa gráfica:
Ricardo Kirschbaum en Clarín el 3/7:
Para plantearlo más fácil, si se llegara a un acuerdo con el Presupuesto para el próximo año entre Gobierno y el peronismo que negocia, cuánto podría durar ese eventual acuerdo, que es hoy por hoy el máximo desafío de la política. A esa incógnita sigue otra: si ese Presupuesto saldrá con números racionales o no, o con qué combinación de racionalidad y dibujo.
Es buen dato que haya conversaciones con un sector importante de la oposición peronista, incluyendo a Miguel Pichetto y a Sergio Massa. Pero para que no parezca un simple entretenimiento, después de haber perdido oportunidades para plantear una coincidencia más vasta, hay voces que reclaman que se sienten bases concretas para negociar un acuerdo en serio. Y este trapicheo está provocando en el activo más importante del PRO - Ciudad de Buenos Aires y la Provincia- reparos cuando se negocian cuestiones que pueden comprometer el futuro de Horacio Rodríguez Larreta o de María Eugenia Vidal.
Joaquín Morales Solá en La Nación:
Nicolás Dujovne hizo lo suyo: habló el lunes, por teleconferencia, con casi todos los fondos de inversión que tienen bonos argentinos. El mensaje fue claro e inconfundible: el gobierno argentino cumplirá con sus compromisos de bajar el déficit acompañado por el peronismo o sin él. Si bien el Gobierno buscará el acuerdo con gobernadores y legisladores peronistas, y pondera en estas horas las últimas declaraciones acuerdistas de varios de ellos, lo cierto es que nadie está seguro de cómo terminará actuando el peronismo. En algún lugar del oficialismo, desconfían. Después de convivir durante dos años y medio, llegaron a la conclusión de que a los peronistas los diferencian solo algunos matices, pero que hay en el fondo de todos ellos, dicen, un rastro populista muy difícil de borrar.
El Gobierno cuenta con el recurso legal y legítimo de prorrogar el presupuesto de este año para 2019; podría hacerle, además, todos los cambios necesarios con las herramientas que le dejará la inflación. Es lo que hizo Cristina Kirchner con el presupuesto de 2010, después de perder la mayoría parlamentaria en las elecciones de 2009. Y es lo que hará Macri si los peronistas se tornan fastidiosos y sus condiciones fueran inaceptables. Con todo, sería un mal mensaje a los mercados y al propio Fondo Monetario si solo una parte de la dirigencia argentina (la coalición gobernante) aceptara los acuerdos firmados. Pero es cierto que un sector del peronismo racional, al menos, está poco predispuesto a acompañar a Macri cuando deba ajustar el gasto público. "El peronismo acompaña en los buenos momentos, no en los malos", se anticipan algunos funcionarios. El Presidente ordenó que no se restrinjan los esfuerzos para alcanzar ese acuerdo, siempre y cuando se respeten los compromisos del déficit: 2,7 para este año y 1,3 para el año próximo. "Eso no se negocia", les indicó a sus funcionarios. Estamos hablando, desde ya, del déficit primario; es decir, descontado el porcentaje del déficit destinado a pagar la deuda del Estado. En el medio, Macri debió disciplinar a su propia tropa. Ni María Eugenia Vidal ni Horacio Rodríguez Larreta querían el traspaso de las eléctricas Edenor y Edesur ni de AySA, la empresa estatal de agua potable. A las eléctricas les da lo mismo hablar con uno o con otro, según dijeron ejecutivos de esas compañías. La empresa de agua es estatal.
El diario Clarín adelanta reencuentro Macri-Massa por el Presupuesto:
Ese encuentro, estiman en un sector del Gobierno, se tendría que dar "en el tramo final" de la confección de la ley de Presupuesto que enviará el Ejecutivo a mediados de septiembre. Aunque hay quienes creen que debería ser antes. "Tiene que darse en no más de un mes", consideran, al señalar la influencia que tiene el ex jefe de Gabinete sobre sectores del peronismo. "Si se demora mucho puede embarrarnos todo", argumentan.
Ese apuro llevó al jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien supo criticar con dureza a Massa, a involucrarse para intentar un acercamiento. Pese a algunas versiones aisladas, no hubo encuentro cara a cara la semana pasada…
Peña le pidió ayuda al jefe de los senadores del PJ Miguel Pichetto, quien se mueve en tándem con Massa en los últimos meses.






